El oxímoron de la brillante opacidad


 


Jorge Asis-. Naturalismo, cachivaches y la geopolítica de rebaño

escribe Carolina Mantegari
del AsisCultural, especial
para JorgeAsisDigital.com

El relato opositor se inscribe en la escuela literaria del naturalismo.
Es simplista, diáfano. Oscila alrededor de cuatro ejes temáticos que lastiman al oficialismo.

a) La epopeya de la impunidad (el sujeto es La Doctora).
b) Venezuela. El GPS patrio.
c) El Archivo (el sujeto es Alberto, El Poeta Impopular).
d) Cachivaches del gobierno (balazos en los pies, papelones).

Epopeya de la Impunidad

El Portal impulsa la inmunidad eterna para los Jefes de Estado. Solo Vladimir Putin, hasta hoy, hizo caso.
Por ocuparse obstinadamente de la Justicia como instrumento, se instala sin discusión que La Doctora se moviliza para conseguir su impunidad.
Insiste en meter mano en la Justicia para su salvación personal. Evitar la cárcel.
Una manera natural de subestimarla. La dama aguarda una reparación. La absolución de la historia.
Los macristas la tenían al borde del desafuero. Con multiplicados kirchneristas presos. Pero prefirieron mantener la imagen electoral del adversario a vencer.
Perfecto, pero ¿y si les gana?, preguntó el aguafiestas disruptivo. Se reían.
Mientras se entregaban a la sabiduría de la Mesa Judicial, La Doctora los embocaba con el ejercicio de la política.
El oxímoron de la brillante opacidadEmbocó al macrismo. A los medios naturalistas Clarín y La Nación. A La Mafia del Bien.
A la imbecilidad de Donald Trump, que habilitó 45 mil palos verdes.
Como si el antecedente no doliera, insisten con el mismo argumento.
Logran que La Doctora se acomode en el error. Que se comporte como los adversarios esperan.
Se enoja inútilmente con los ministros decanos. Agita el estructuralismo del lawfare.
Para el Portal, La Doctora debiera concentrarse en consolidar su caudal político.
Desmoronar la altanera imagen de dama poco amigable con el capital.
Salvo que crea, de verdad, a los 67 años, que es la revolucionaria que nunca, en el fondo, fue.
Consecuencia de tomar con seriedad los diseños naturalistas del Frepasito Tardío.
O el cuento bolivariano de ser la discípula de Chávez. Remite al eje b.

Geopolítica de rebaño

Guaidó, el Presidente Encargado de Venezuela, es una creación menor de don Almagro, alto empleado de la OEA.
«Sostiene Guaidó», como si fuera el Pereira de Tabucchi.
Sostiene Guaidó que con “la dictadura de Nicolás Maduro” no se puede ser neutral.
El conflicto se reduce, en definitiva, a optar por Maduro o por Guaidó.
Ni Alberto, ni Felipe, El Cuadro del Felipismo, aciertan al aclarar la posición de Argentina.
Se instala que La Doctora está políticamente comprometida con Maduro, como si fuera otra azafata más.
El oxímoron de la brillante opacidadVenezuela emerge, en el GPS, con el rigor de la chicana.
Argentina está sospechada. Señalada por no anotarse en la Geopolítica de Rebaño.
Como si debiera situarse detrás de la estrategia a la bartola de Trump.
El que se estrelló con la inteligencia colombiana, la ordinariez en retroceso de Bolsonaro, y la retórica de vendedor domiciliario de Guaidó.
Argentina no tiene el menor riesgo de ser otra “democracia descompensada” (así las llama el intelectual boliviano Carlos Carrasco).
Pero no habrá avances democráticos en Venezuela sin el acompañamiento de algún sector del chavismo.
Es a los chavistas a los que Maduro exclusivamente teme. Los tiene sometidos. Simulan hasta corromperse para sobrevivir.
Corresponde acompañar los informes humanísticos de la señora Michelle Bachelet, pero a la Argentina se le debe exigir más.
Combinar especialmente con Brasil y México. Con Perú, Colombia, Chile.
Enviar embajadores experimentados con el temple predispuesto a la injerencia.
Para facilitar una salida. Sin matanzas.

Basta con el Archivo

El Mal de Archivo castiga en exceso a El Poeta Impopular.
Es demasiado fácil cargárselo. Basta con el archivo. El recurso obvio está servido. Contiene la intensidad de la repetición.
Como si La Doctora, al inventarlo presidente, le hubiera marcado el límite estampado de su oralidad.
El discurso del presidente es de pronunciación y olvido simultáneo.
Las declaraciones, pasadas dos semanas, chocan frontalmente y se diluyen por el efecto desestabilizador del archivo.
Las críticas inspiradas en el archivo mantuvieron cierta originalidad inicial. Pero a la larga aburrieron.
Nada le costaría a Alberto confesar que, lo que confirmaba antes, era mera consecuencia estricta de la lejanía del poder.
El oxímoron de la brillante opacidadBasta con un homenaje al Paisano Baglini. Para atacar, en todo caso, desde otros flancos del pasado. Abundan.

Cachivaches

El cuarto ítem brinda el eje fundamental.
Los balazos en los pies que dispara un gobierno cachivache.
Una cadena de desaciertos que se extiende desde la expropiación de Vicentín hasta la impotencia del megáfono.
Contiene equívocos. Filminas con rectificaciones. El vodevil de la vacuna rusa. La danza contradictoria de millones de dosis. La idea improvisada del país en banda.
Un gobierno de relativa gestualidad peronista puede tener ribetes autoritarios. Ser desprolijo.
Puede hasta ser adicto al membrillo que deja dedos pegoteados.
Lo que no puede permitirse un gobierno peronista es el lujo de ser estúpido. Ni de caer, por los papelones, en la tentación del gobierno cachivache.
La vulnerabilidad del cuarto ítem lo colma de ridículos. En caso de superarla, puede hasta dormirse en el poder.
La oposición, mediática y política, remite al fracaso fresco, muy cercano. Pero que aguarda el fracaso purificador de los sucesores.
El reclamo moral de la ética republicana viene bien encarado. Incita a olvidar que fueron, hasta ayer, oficialismo.

Brillante opacidad

El primer año de gobierno de Alberto y La Doctora se sintetiza con un oxímoron. Brillante opacidad.
Pero permitió la petulancia simbólica de la unidad.
El pentágono de poder en el Estadio de La Plata.
El oxímoron de la brillante opacidadMáximo, En el Nombre del Hijo. Líder de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
Es quien no vaciló en inmolarse con la chiquilinada del “aporte solidario de las grandes fortunas”. Aditivo para consumo interno.
Otro que supo comportarse como los adversarios esperan.
Sergio, El Conductor, consagrado en 2013 como gran renovador, para derrochar las renovaciones por el camino, en 2015 y 2017 y recuperarse en 2019.
Luce como articulador, orienta a Máximo con el Hilo de Ariadna, pero le cuesta cautivar a La Doctora pragmática que nunca olvida.
Axel, El Gótico. Gobernador de la provincia (inviable). Un keynesiano demasiado honesto.

Como si La Doctora decidiera compensar, ante la historia, los hábitos recaudatorios del extinto Néstor, El Furia.
Pero el académico Kicillof sorprende con el inusual lenguaje peronista.
La Doctora, por su parte, baja la línea. Reacciona ante el cachivache del gobierno. Muchos deberían buscar “otro laburo”.
Alberto, último vértice del pentágono, brinda ganas de aceptarlo como es. Sobre todo cuando trata de enternecer a La Doctora.
“Hice lo que me mandaste”.
Cumplió, pero La Doctora no se enterneció un c…