Se viene la segunda! Crónica desde Milán

Ilustración de Tatiana Brodatch



Mercedes Derna  Viola-. Buenos días, Argentina. Desde el centro rojo de Milán, para Noticias Entre Ríos, Mercedes Viola les habla. Hoy, como ya sabrán, es el primer día de nuestra segunda cuarentena, luego de que hubiéramos descontado 69 días de encierro en marzo, abril y mayo.

Imagino que en éste momento seremos lo que fue Suecia para el mundo: ese que saltaba a la cuerda mientas vos tenías el yeso y ahora se rompió el tobillo. El mal ejemplo que el Estado paternal señala diciendo: “¿Vieron? Ustedes se quejaban de que la cuarentena se hacía larga: miren Italia, tanto que se hacía la linda, miren cómo está.”

Èsta segunda cuarentena debería durar 30 días y serviría a desacelerar el ritmo de los contagios, ya que en Italia, como en Argentina, en todos estos meses las unidades de terapia intensiva disponibles non han sido aumentadas por los gobiernos que nos cantan “No es falta de cariño, te quiero con alma... pero no hemos podido hacer nada”.

Estaba preparándome para esta nota y pensaba darles un panorama desahuciado. Una imagen triste y fatal de una Milán semi-desierta. Reportarles con angustia que los alumnos de la escuela media, secundaria y universitaria han vuelto a la enseñanza virtual, mientras los más pequeños asisten a clases con la obligación, desde el día de hoy, de utilizar el tapabocas por todo el tiempo transcurrido en la institución. Pero, mientras me disponía a iniciar, recordé que ustedes en Argentina llevaron hasta ayer 233 días de cuarentena -!doscientos treinta y tres!- y me dio vergüenza. Sería como querer relatar para la población  de Biafra la desesperación de uno que no desayunó.

¿Cómo hicieron? ¿Se dan cuenta de la potencia mental y emotiva que tienen si no ha terminado todos locos, muertos de angustia y de miedo? Cabe preguntarse  qué país sería si la gente pudiera usar esas capacidades de otro modo.

Así que bueno, se los digo así, a secas: estamos adentro otra vez. No tan adentro y no todos. El gobierno ha dividido Italia en tres colores según el índice de contagio. Amarillos los menos contagiados, anaranjados los del medio, y rojo los apestados como yo, que me encuentro en Lombardía.

En relación a las actividades económicas, en ésta nueva cuarentena se terminarán de ahogar los comerciantes y trabajadores autónomos que estaban escupiendo el agua de la cuarentena anterior.

Con respecto a los cierres, además de los rubros alimentarios, farmacéutico, librerías, diarios y kioskos, se mantendrán abiertas las peluquerías. Los centros estéticos, en cambio, quedarán cerrados. De lo cual se deduce, en relación a todo lo capilar que tengamos en el cuerpo, que, a menos que uno no decida masturbarse online en alguna reunión laboral como ya han hecho algunos, en las reuniones de Zoom será esencial no tener las raíces blancas en la cabeza, mientras bigote, pierna, entrepierna y axilas pueden esperar.

En las charlas informales se ha hecho buena costumbre declararse no negacionista ni defensor de que la tierra es plana antes de emitir cualquier tipo de duda en relación al virus, su origen, su cura o al por qué de la orden de cremación inicial, o antes de emitir cualquier tipo de inquietud respecto a una vacuna sin experimentación. Porque quien hace preguntas idóneas,  automáticamente corre el riesgo de ser tildado de ignorante y paranoico complotista. Qué paradoja.

Se ha establecido un toque de queda desde las 22.00 a las 05.00. Esperamos que sea milagroso, ya que es muy fácil de cumplir,  considerando que a esa hora la mayor parte de la población duerme o se droga con series televisivas y tele-transmisiones  varias.

Se dice que las segundas partes nunca fueron buenas. Veremos. Por el momento la segunda parte viene si banderas optimistas que cuelgan de los balcones ni aplausos organizados por facebook.  Solo el cansancio y la incertidumbre que ustedes bien conocen. Las preguntas de algunos. Las respuestas que no llegan. Los niños y los jóvenes que tenemos el deber de proteger. A quienes les debemos una esperanza real, no de arco iris y frases hechas.

Por el momento, desde Milán, esto es todo.