"¿Te acordas cuando eras mi amigo?"


 

Zambayonny-. Era lo primero que me preguntaba cuando me llamaba 20 minutos después de habernos despedido en un bar o en cualquier lado donde habíamos pasado horas conversando. Siempre se acordaba de algo o se le ocurría alguna otra cosa para contarme y por eso me llamaba para seguir hablando una hora más de madrugada.

Era el comienzo de la década ganada y Lucas había convertido a Palermo en el patio de su casa, organizaba fiestas que mezclaban artistas, periodistas, militantes y entusiastas bajo cualquier consigna que él propusiera. Su blog se leía como el pronóstico del tiempo antes de salir. Sus apariciones en los medios medían otra cosa en el rating. Su voz rota, su paso torcido, sus argumentos y su risa fuerte no dejaban a nadie indiferente.

Era generoso y cruel al mismo tiempo como una promesa.

Pasó como un rayo. Hizo todo apurado como si no tuviera tiempo.

Después empezó a quemar. Un puente tras otro, hasta que incendió el que lo sostenía.

Mas tarde nos distanciamos. Se peleaba solo con casi todos. Sin embargo, en una última conversación posterior le pude decir lo que tenía que decirle y quedamos a mano, no siempre la vida te da esa chance.

Cuando Joaquín me pidió que escribiera algo sobre Lucas por el aniversario de su partida, lo primero que me vino a la mente fue: ¿Te acordás cuando eras mi amigo?