A cierta metáfora de la tortuga que sostiene.


Ramiro Pereira-.


Mientras procastino decido
cumplir con un encargo que mi sombra
me había hecho, 
hace ya un tiempo.

Escribirle,
 a las tortugas que sostienen 
a lo obvio
a lo dado.

Forjado de los mejores materiales
que lo humano brinda
mientras el coñac de las botellas pasa
imperceptible mientas pasa.

Le escribo a lo obvio, 
porque lo dado debe ser cantado
porque vale el mar de tinta 
y de ajetreados bajeles de voces.

Vale el espacio, 
el sonido que viaja por el aire.
Me invade el temor de la fugacidad del fuego
pero canto la prosaica brisa de este alago dado de los hados.