FNA, crónica de un ajuste anunciado


Joakito-. El Fondo Nacional de las Artes -FNA- decidió aplicar un ajuste al mayor premio que el estado nacional argentino otorga históricamente a las letras. Con una absurda explicación, se justifica no sólo el ajuste, sino la primacía de ciertos géneros literarios a conveniencia de las multinacionales que deciden cual libro es "digno" de entrar al mercado. El ocaso de las instituciones
 Empecemos por el principio, ¿Qué es el Fondo Nacional de las Artes y cuál es su importancia en el campo literario nacional?
El FNA es  sistema financiero que fue creado para contemplar la ayuda  requerida por la actividad artística nacional y pretendiendo  establecer a la vez los medios a utilizarse para que se concrete y los recursos que se aplicarán para ella.
No es llamativo el "ajuste" realizado al máximo galardón del  estado nacional a la literatura, ya que desde los inicios de la gestión de Tristan Bauer en el Ministerio de Cultura de la Nación(de quien depende el FNA) se viene desarrollando un vaciamiento generalizado y un ninguneo al campo literario nacional. Basta fijarse en las políticas públicas llevadas adelante desde que comenzó la "cuarentena" y darse cuenta que las únicas medidas que han tomado ha sido respecto a la cesión de los espacios públicos que administra para ser utilizados como "centros de recuperación"(caso Tecnópolis) o como lugares de abastecimiento( caso Museo de Malvinas)
A excepción de las Becas que el FNA decidió otorgar y que deja afuera a una gran mayoría del campo literario. Basta de decir, que si vemos el relevamiento realizado, los escritoras y las escritoras argentinas, al no poder hacer una libre circulación de su obra literaria, estamos viviendo gracias al IFE. o a la solidaridad entre pares, y las Becas Culturas dejan afuera no solo a quienes cobran IFE sino a quienes cobran la AUH.
Y no pueden echarle la culpa al macrismo, porque unilateralmente el Frente de Todos encabezado por Alberto Fernández viene pateando el presupuesto del 2019 y ya iniciado el segundo trimestre lo volvió a prorrogar. Esto quiere decir que el Congreso Nacional aún no ha tratado la llamada "Ley de leyes" como se conoce a la lay de presupuesto. Siete meses y nunca discutieron que se gasta y en que se gasta, por lo que desconocemos  de donde saldrían y hacía donde irían los recursos necesarios para la producción cultural. En números: Premio FNA año 2019, casi un millón otorgado en cuatros categorías, 2020 casi el mismo dinero que el año anterior y todos primeros premios(uno para el nacional, uno para ganador/a de cada región -la división y como fue pensada, demuestra el criterio mercantil editorial- y, tres menciones especiales sin distinguir región ni lo nacional) ¿Acaso esto no es, además de ajuste la continuidad de la segregación cultural a la que nos tienen acostumbrados las políticas unitarias? 'Desde cuando es federal un premio que a  la Ciudad de Buenos Aires y a la Provincia de Buenos Aires, las diferencia las pone como dos regiones distintas y al resto de las provincias las agrupa según sus intereses aero portuarios? Vivo en Paraná, la capital de Entre Ríos y a a pesar  de lo cercano con Santa Fe, literariamente me siento mas hermanado con Chaco, Formosa, Corrientes o Misiones(y si se quiere, argentinos residentes en Uruguay) que a Córdoba, provincia alejada más aún que Buenos Aires, del litoral. ¿Como dividieron el Mapa? 
En su historia, el  FNA jamás tuvo una política literaria de búsqueda y apoyo al conjunto del campo literario argentino,todo lo contrario, su función siempre fue  promover a aquellos escritores y escritoras de la ciudad de Buenos Aires, que satisfagan a  jurados -todos siempre de la ciudad de Buenos Aires. De todas maneras, a diferencia de cualquiera de los premios de carácter nacional entregado por las empresas editoriales(Planeta, Clarín, entre otras) este premio supo ser amplio en relación a los géneros literarios, premiando no sólo narrativa(cuento y novela) sino también poesía y la no ficción.Hasta ahora.
El ajuste presupuestario llega al FNA pero diferente a las demás políticas públicas culturales que con que el chamuyo de la cuarentena están suspendidas mientras  habilitan correr y beber cerveza artesanal, el FNA por ley si o sí tiene que convocar  y otorgar los premios nacionales y para aplicar el ajuste redujeron todo a una misma categoría -"en el mismo lodo todo manoseaos" -so pretexto de poner en juego la creatividad y hablar de ciencia ficción, de terror o de fantasías.

Esto ocurre en épocas donde la realidad misma ha superado por lejos a las categorías propuestas.
O sea, no sólo se excluye arbitrariamente al periodismo -género literario que pudo siempre acceder al premio como No Ficción- para acceder al premio, sino que intentan unificar los lenguajes literarios, sólo en función de las ventas editoriales, rompiendo una de las pocas políticas públicas nacionales que hizo la "Revolución Fusiladora" y continuó en su regreso el peronismo: apostar a preservar un patrimonio de libros y editorial -entre muchas disciplinas artísticas más- para el goce de cualquier ciudadane.
Los argumentos para justificar este ajuste a la literatura y discutirla en este siglo -categoría que tiene  dos siglos de existencia- son legítimo, siempre y cuando la discusión abarque a todes les involucrados en el campo literario y todes pueda opinar, aportar o refutar. Hoy el FNA al dejar de lado el lenguaje poético en las categorías y en el jurado, no sólo ataca a la poesía sino a toda la literatura.  Tengamos en cuenta, que lo que ahora llamamos literatura, hasta el siglo 18 era llamado "poesía". Poesía entendida como la entendía Aristóteles, esa recreación hecha con palabras. 
A lo anterior súmale que la radio y la TV pusieron en tensión a la literatura y a la actividad editorial para poder "sobrevivir"(era mejor escuchar un radio teatro que leerlo, es mejor ver la peli sobre el libro) y además la revolución tecnológica del siglo 21 y las redes sociales. Dejaron afuera no sólo a la poesía sino a todo el campo literario.