En el mismo lodo todos manosiaos


Lic. Jorge Daniel Giacobbe-. En los últimos quince días, las imágenes positivas de los principales referentes de la política argentina no han variado demasiado. Alberto Fernández y Mauricio Macri se encuentran igual, mientras que Cristina Kirchner y Axel Kicillof cayeron un punto. La excepción es Horacio Rodríguez Larreta, que cayó 5%.

Pero el impacto del disgusto se siente nuevamente en el crecimiento de la imágenes negativas. La del presidente creció 1% y el jefe de gobierno 2% y la de la vicepresidencia 3%. La excepción es el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que cayó 2%. El temor al Coronavirus se mantiene alto (25.5% mucho y 49.5% algo) y la aceptación de la extensión de la cuarentena hasta fines de Julio creció un punto (48.3%), aunque también aumentó en igual medida el rechazo (39.7%). Mientras la política se convulsiona, debatiéndose entre mostrarse unida o fagocitarse a sí misma, mientras Alberto Fernández se ve impulsado a recuperar su moderación y se discute cuál es su verdadera identidad política, la opinión pública se encuentra básicamente estable.

DÓNDE APRIETA EL ZAPATO
Casi la mitad de los encuestados (49%) cree que el gobierno no tiene un plan económico. La composición de este guarismo es coincidente con el perfil de tendencia opositora en términos políticos. En hombres, este porcentaje asciende casi a 55%, en mayores de 51 años a 60%, en estudios superiores a 61% al igual que en los escalones superiores de la pirámide de ingresos familiares. En la otra esquina del ring, el 35.6% cree que el gobierno efectivamente tiene un plan económico, sustentado en mujeres (40%), jóvenes (37%), educación primaria (42%) e ingresos menores a $20.000 (44%). Los más vulnerables todavía mantienen su confianza respecto de este aspecto del gobierno, que irá ganando importancia en la conversación social a medida que la vaya perdiendo el Coronavirus. Mientras tanto los tanques de oxígeno se agotan en esas poblaciones más confiadas, y los argentinos ya estamos preocupados por el próximo problema cuando no terminamos con el actual.
El Covid-19 ya no ocupa el primer lugar de las preocupaciones desde hace bastante, reemplazado por la economía. Ni tampoco ocupa el segundo lugar, que resulta ser la corrupción. Ni tampoco el tercero, cuarto o quinto, donde se destacan la pobreza, los políticos y el desempleo.
Esos sectores de la población, que están más impactados y poseen menos recursos para gestionar la crisis, pero que a su vez mantienen las expectativas sobre el gobierno nacional, tendrán que ser asistidos con algún tipo de solución que los descomprima antes de que lleguen las elecciones legislativas del 2021