Aunque el gobierno no lo admita


Lic. Jorge Daniel Giacobbe-. La gran mayoría de la opinión pública argentina se prepara para una cuarentena más extendida que la anunciada. Aunque el gobierno no lo admita, los ciudadanos se dan cuenta de que los esfuerzos son parciales.
Solo el 8.2% cree que la cuarentena terminará el 17 de julio en AMBA. 21.2% cree que terminará dentro de un mes, 28.7% dentro de dos meses, y la mayor parte (38.4%) dentro de tres meses o más. El miedo al Covid 19 (mucho 23.7% + algo 51.7%) y la aprobación de la extensión de la cuarentena se mantienen altos(49%).
Pero esos parecen ser datos del sistema racional, mientras que el emocional circula por otro carril. Todo ser humano puede realizar un esfuerzo titánico, pero hasta encontrarse con su frontera del dolor tolerable. Un paso más allá de esa frontera su voluntad se resquebrajará. Obviamente no todos encuentran esa frontera en el mismo lugar. Más allá de cada circunstancia económica familiar, y de cada situación laboral o de las condiciones de hábitat, cada argentino tiene una angustia diferente y atendible.
En Argentina lo racional se empieza a desconectar de lo emocional, generando varias realidades personales diferentes, y el gobierno no lo puede admitir. Al principio de la pandemia la sociedad tenía un solo miedo, y por ende una sola necesidad. Miedo al Coronavirus y necesidad de salud. El Gobierno allí comprendió el momento, siendo consecuente con la demanda y dictando la suspensión de clases y la cuarentena obligatoria. La sociedad festejó, adhirió y lo valoró. Luego comenzó a crecer la segunda demanda, disparada por la incertidumbre económica. Allí el Gobierno se mostró reactivo y planteó una discusión entre buenos y malos, entre protectores de la vida y suicidas. La valoración del Gobierno comenzó a caer. Más tarde comenzó a presentarse la tercera demanda, los efectos psicológicos del encierro, y se reveló otra crisis. Una periodista dijo “angustia”, el presidente reaccionó rechazando y negando la cuestión, y pasamos entonces a una fase de mayor disgusto social. Al día de hoy, buena parte de los argentinos entiende racionalmente la cuarentena y puede acatarla. Otra parte entiende racionalmente la cuarentena, pero no soporta más en términos emocionales. Y otro tanto ya no entiende las  razones planteadas por el Gobierno, ni está de acuerdo con nada. Estos tres actores colectivos en diferentes estados, y un presidente que se conecta solamente con el primero, son suficientes para disparar una discusión pública encarnizada que termina en ningún lugar positivo. Aunque el gobierno no lo admita, los seres humanos somos mucho más emocionales que racionales. Se puede ser mucho más empático con esta idea. Pero, aunque el Gobierno lo admitiera y fuera más empático, también hay que decir que no hay forma de salir felizmente de esta situación. La pandemia se ha convertido en un trauma que nos castiga por todos lados, y a los traumas hay que transitarlos comprendiendo que es inevitable el saldo negativo.

LAS COMPLEJIDADES DE LA ADHESIÓN A LA CUARENTENA
No hay solo dos posiciones respecto de la adhesión a la cuarentena. Hay más, y analizarlas en su real complejidad aporta mucha riqueza. Por un lado, mediante la pregunta de la página 21 sabemos que 49.6% está de acuerdo con extender la cuarentena hasta fines de Julio, mientras que 38.6% está en desacuerdo, y 10.5% no tiene clara su opinión. Vamos a descomponer estos datos para entenderlos mejor. La primera pregunta es la siguiente: de aquellos que están de acuerdo: ¿Cuántos están a favor de extenderla con retracción a fase 1, y cuántos a extenderla manteniendo la fase en que estábamos? La segunda es: de aquellos que no están de acuerdo, ¿en qué medida la violan o la acatan? Pensar solamente que ese 38.6% resulta un volumen de ciudadanos enorme que puede llegar a desconocer las medidas y producir una “rebelión soft”, es lo que aterra a la clase política. Sin muchedumbres, ni marchas, ni plazas de mayo. Simplemente incumpliendo las normas.
La respuesta a  la primera pregunta: 45.6% está de acuerdo con extenderla y endurecerla, 17.7% solo con extenderla y 29.8% está en desacuerdo con ambas. En la segunda pregunta: 68.1% indica que cumple todas las medidas de prevención, 22.9% cumple la mayoría, 6.4% cumple solo algunas y solamente 1.1% no cumple ninguna. Es decir, que las medidas son mucho más acatadas que aceptadas. Convengamos que aplicarse a un comportamiento con el que no se está de acuerdo, favorece que crezca el disgusto y la angustia.
IMÁGENES Y APROBACIÓN DE GESTIÓN
Por el oficialismo, Alberto Fernández perdió en estos últimos quince días dos puntos de imagen positiva. En suma, perdió ya veinticinco de los treinta que había sumado abruptamente a principios de la cuarentena. Su imagen negativa sigue debajo del 40%. Cristina Kirchner perdió un punto más de positiva. Entre ellos hay más de diez puntos de diferencia. Axel Kicillof se encuentra absolutamente estable. Por la oposición, el único que creció fue Horacio Rodríguez Larreta. Ganó 2% de positiva, y bajó 5% su negativa. Mientras que Mauricio Macri sigue en el suelo, con 21% de positiva y más de 50% de negativa. En tanto, números de evolución muy similares se muestran en cuanto a las evaluaciones de las gestiones del Coronavirus de los tres mandatarios en los distritos que gobiernan.