Nos devoran antes los de adentro


Lic. Jorge Daniel Giacobbe-. Se diluye el consenso social que pudimos constituir en los albores de la cuarentena. Volvemos a las posiciones originales: a la crispación de los que no pueden debatir, a la frustración de los que no pueden decidir, al agobio de los que no ven una salida, al inmaduro pensamiento dicotómico denominado grieta, a las fábulas de buenos y malos. Volvemos a ser nosotros.
Luego de haber crecido 30 puntos y alcanzado 68% de imagen positiva en el momento de unidad nacional (política y social) el presidente Alberto Fernández fue perdiendo imagen por escalones cada vez más pequeños. Primero ocho, luego siete, más tarde cinco y ahora dos puntos más. En total 22% de los treinta que logró conseguir.
Es cierto que sigue cayendo y es cierto también que la curva decreciente tiende a suavizarse. A medida que la sociedad argentina vuelve hacia un clima de fastidio y disconformidad, se convierte nuevamente en una máquina de picar carne política. Y no hay forma de conformarla debido a que exhibe dos deseos contrapuestos al mismo tiempo. Durante los últimos 15 días el gobernador Axel Kicillof resignó un punto de imagen positiva, mientras que Cristina Kirchner se mantuvo absolutamente estable. En la otra esquina, el único que registró crecimiento (+3 puntos) ha sido Horacio Rodríguez Larreta, curiosamente beneficiado por la opinión pública tras su cara de póker en la conferencia de prensa donde dejó pasar los ataques a María Eugenia Vidal. Contraria situación la de Mauricio Macri que, en su rol de sujeto tácito, volvió a caer otros tres puntos.
El sistema político parece estar nuevamente en clima de campaña electoral. Hacen jueguitos para la tribuna y marcan sus diferencias con los rivales. Con mayor o menor elegancia, se les nota que piensan en las urnas. En ese sentido, para las elecciones legislativas hay que mirar las imágenes positivas, pero para las presidenciales de 2023 habrá que mirar las negativas. El nivel de rechazo a cada figura es importante criterio de construcción de decisiones respecto del voto.
Entonces hay que señalar que el par de opuestos que configuró la política argentina durante los últimos años, Cristina vs Macri, está igualmente corroído. Ambos poseen 54% de reprobación.Necesitaran sangre nueva.
Por el oficialismo, Axel Kicillof posee 47%. Su imagen se asemeja a la de Cristina. Pescan el mismo público, en la misma laguna. En cambio, Alberto Fernández posee 31% mientras no se produzca el divorcio. Es Rodríguez Larreta el que menor negativa tiene de todos los medidos en esta oportunidad: 19%.
En cuanto a la gestión de la crisis del Coronavirus, los niveles de aceptación son más altos que los de imágenes personales, pero la tendencia sigue a la baja. Alberto Fernández en la nación (54%) bajó cuatro, Horacio Rodríguez Larreta en CABA (47%) bajó tres, y Axel Kicillof en PBA (37%) bajó dos.
DE LOS MIEDOS
Baja el miedo, crecen la necesidad y el fastidio. Estas son las razones de fondo que explican el cambio de humor social. Luego cada cual puede maquillarlo y adornarlo con los elementos que desee, pero en realidad la disputa no transcurre por lo político o partidario,sino por lo psicológico.
“Mucho temor” al Coronavirus registra hoy 25%, cuando anotaba 43% al principio de la crisis. Sigue siendo 2% la cantidad de encuestados que indica tener algún caso positivo dentro de su ámbito familiar o de amigos, con lo cual el problema real no ha trascendido aún la frontera de la pantalla televisiva. 56% continúa indicando que su economía familiar no resiste otro mes de cuarentena, y 62% dice que ha utilizado ahorros durante este tiempo.
Es lógico entonces que caiga el nivel de consenso social respecto de extender nuevamente la cuarentena. A favor se muestra hoy el 47% de los encuestados, que no es poco, pero eran 85% al inicio.
DESPUÉS, QUÉ IMPORTA DEL DESPUÉS
Frente al mundo bipolar que se configura, la mayor parte de los argentinos (45%) no quiere alinear al país con ninguna de las potencias, mientras que 29% lo haría con Estados Unidos, el 25% lo haría con China. Desde luego que el contenido ideológico aparece muy claro cuando lo analizamos por pertenencias ideológicas.
Pero la pregunta que sobrevuela es quién puede construir este tipo de decisiones estratégicas, siendo que el 40% de los argentinos posee NADA de confianza en su dirigencia en general, y otro 27% tiene apenas ALGO.
El 33% que tiene MUCHA confianza en la dirigencia es principalmente el público votante de la alianza gobernante, que deberá seguir gobernando por los próximos tres años y medio con 15% o 20% más de pobres.
No sabemos cómo ni para qué lado es.
No sabemos con quién es. Eso sí. Los responsables de estar así, unos y otros, continúan debatiendo quién tiene la culpa. Mientras nos devoran los de adentro mucho antes que los de afuera.