Biocot Antivacunas en Entre Ríos


Joakito-. En marzo, a poco de comenzado el aislamiento obligatorio en la Argentina como consecuencia del COVID 19, en un hospital del centro de la ciudad de Paraná, con toda la impunidad del mundo, desaparecieron 300 dosis de vacunas antigripales pediátricas. Es decir, 300 niños quedaron con un alto riesgo de contraer la enfermedad, ya que pasarán el invierno sin haber sido vacunados.

Los tiempos de cuarentena pusieron en evidencia hechos que ni los autores mas "distópicos" hubiesen imaginado. Hasta Michel Foucault y el biocontrol se quedaron cortos: toda una mayoría de la sociedad repitiendo y dando como verdaderos y casi absolutos, los discursos salidos de las usinas del poder. De esta manera, se cuestiona poco. "Lo dice la OMS" es la frase más repetida. En Entre Ríos, esta repetición del discurso dominante es mas berreta: "Siguiendo con los lineamientos de la Nación" y bla bla bla, dice la dirigencia política, como si fuese eso un argumento contundente para seguir con el normal funcionamiento del Estado, aunque sea en los servicios esenciales como la salud, la comida y la seguridad.
Este bio control y la manipulación de la opinión pública  lograron que el robo de 300 vacunas antigripales pediátricas de un hospital público de Paraná -capital de la provincia- pase absolutamente desapercibido o se lo trate como un hecho delictivo común y corriente que engorda esa pauta oficial que los periodistas de patrullero etiquetan como #Policiales. Todo esto potenciado por el encierro que lleva a que cientos y cientos estén al mismo tiempo compartiendo ese discurso dominante y vacío por las redes sociales. Es más, me apuesto el IFE a que 8 de cada 10 lectores de esta nota entraron como caballo a leerla sólo por el título y tratando de fundamentar sus creencias acerca de esta pandemia.
Retomando el robo de vacunas antigripales, hay que decir que fueron la jefa de Enfermería y el director del Hospital San Roque quienes realizaron la denuncia en una comisaría después de ponerse a contar las dosis. La denuncia no fue en la Jefatura Departamental o en Tribunales. Tal vez no se le quiso dar importancia, tal vez "hay una mano oscura", tal vez no se quiere criminalizar al personal -me parece perfecto-; lo cierto es que en medio de una crisis sanitaria mundial, no se haya movido absolutamente todo el engranaje estatal para poner freno a un delito de tal gravedad llama poderosamente la atención. Tal vez, en realidad no hubo tal robo, al Estado no le alcanzaron las partidas y entonces buscaron un "chivo expiatorio"; tal vez es una práctica habitual que al empezar el año desaparezcan insumos y hoy es noticia debido a la crisis sanitaria. No lo sé.
No se quienes fueron los responsables, lo que sé, gracias al periodismo patrullero- es que cuando se pusieron a contar vacunas un jueves a la noche y vieron que faltaban 300, que fueron a la comisaría, que nadie investigó nada, y que vaya a saber por qué y con la orden de quién allanaron la casa de un enfermero y de su hermano, no había ni rastro de vacunas pero le llevaron las computadoras, los celulares y otras cosas; todo eso, para terminar en la nada.
Ni idea quién es el enfermero al que allanaron, tampoco me interesa, lo cierto es que el tráfico de vacunas es una práctica habitual en el mundo, mueve bastante dinero, y es fácil de comercializar. Leyendo lo que google pone a disposición me entere de cómo es el mecanismo: médicos matriculados que trabajan en hospitales y/o clínicas pero, a su vez, tienen consultorios privados y le venden los insumos a sus pacientes.
¿Pero por qué en Entre Ríos roban 300 vacunas y todos hablan de los sobreprecios de Arroyo con los alimentos o de los barbijos de Larreta? Porque en los últimos años los gobiernos provinciales, la corporación médico judicial y la policía vienen financiando mediante  pauta publicitaria a la mayoría de los medios de comunicación de Entre Ríos. Y en épocas de pandemia y de biocontrol hacer pasar esta noticia como una gacetilla más y dentro de #Policiales es destinarla a que no la lea nadie. Sólo se lee policial cuando hay morbo y sangre detrás. Nadie, entonces, se pregunta dónde están las vacunas, o quiénes fueron los autores del robo.
Mientras tanto, toda la estructura del Estado provincial -lógicamente centralizada en el Comité de Organización de Emergencia Sanitaria (COES)- se hacen los boludos, total, ningún periodista acreditado les va a preguntar nada, ni les va a pedir explicaciones acerca de qué investigaciones se llevaron a cabo, qué fiscal -de les seis que integran la Unidad de Investigación y Litigación- ordenó los allanamientos, si ese fiscal pidió las cámaras de seguridad del hospital y de los comercios aledaños. No nada, si pasa... pasa.
Así sigue el aparato judicial completamente obsoleto y sin funcionar y esperando que levanten la cuarentena para lavarse la culpa con el primer juicio por jurados de la historia de Entre Ríos y ningún funcionario del área del Salud puso a disposición su renuncia.