Yo soy un lumpen


Lucas Carrasco-. El origen de la palabra lumpen en los ámbitos militantes es bastante elitista. Viene, por supuesto, del marxismo: el lumpen proletariado. (#)
Marx, muy marcado por los avatares de la reacción en la toma de la Comuna de París vió como se desató una masacre contra esos obreros. Y esa masacre, como siempre sucede, la realizaron personas no pertenecientes a la clase obrera pero sí a sus parientes pobres. Cuando era más pibe -bastante más, de la edad de los que conozco en esta revista- tuve un fugaz paso por el Partido Comunista y ahí se usaba, por parte de la vieja dirigencia estalinista, el vocablo Lumpen.
El propio peronismo y el 17 de octubre originario, fueron caracterizados así: como la irrupción del lumpenaje. Hay ahí un cruce de tradiciones, un cruce donde chocaron los tranvías, que tuvo su expresión en el campo de la sociología argentina.
Pero estos son debates viejos. Ser Lumpen Hoy es otra cosa. Y tiene, supongo, mucho que ver con esto de tomar el significante   -como estamos hoy, eh, con esto de la semiótica como robaba cuando iba a la facultad- y resignificar su, digamos, "contenido"(ahí tiré a la mierda las sutilezas del análisis del discurso). Probablemente, el calificativo de lumpen quedó perdido en la academia donde sobreviven estoicamente las capillas del trotskismo tanto como el "aluvión zoológico" quedó perdido en la historia. La noción aluvial venía del nacionalismo uniformizante de cuando los inmigrantes resultaron el sucio trapo rojo y el calificativo animal se resucitó en las jornadas sojeras de 2008, pero en general, la burla a las nociones descalificantes y agresivas del campo popular, perduran, porque perdura con fuerza la derecha elitista.
Así que entonces ser lumpen hoy es otra cosa. Y es un poco de eso mismo que resuena resentido como un eco de la historia. La principal revista de Montoneros se llamaba El Descamisado. Se estaban burlando, redefiniendo el sentido, a la expresión insultante de mediados del siglo que le propinaba la derecha a las masas peronistas que, sin camisa, metían las patas en la fuente de la Plaza de Mayo.
La creatividad del campo popular rejuvenece -a través de la resignificación de los descalificativos- y se reinventa, acorde con los tiempos y las formas históricas concretas en que se desarrollan. La de recién también fue una frase marxista, que hace mucho que no escribo. Porque se dice de otro modo. Pero hasta el día de hoy la disputa ideológica central, incluso, mas que una ideológica es epistemológica; tiene que ver con quienes piensan el mundo desde un deber ser como prioridad, y luego pretenden, como novia despechada, que la realidad se adapte a los conceptos, y a quienes creen -creemos- que los conceptos deben elaborarse desde la realidad y en pos del deber ser.
El kirchnerismo es una fuerza cultural -no es solamente eso, pero también es eso- de una gran solidez, aunque a su interior haya quilombo. No quilombo de gresca sino quilombo de fiesta, de que mejor no tenerlos de vecinos un sábado por la noche. De este enorme semillero los que están, conscientemente y por decisión, en los bordes, hacía la periferia, son quienes probablemente estén asomando la cabeza sobre el tapial del futuro. Por eso los lúmpenes me caen bien.   

# Publicado en Revista Ser Lumpen Hoy (Año 7- Número 11) Sep/Oct 2011