Los desafíos de la educación post cuarentena


Irene Ríos-. Uno de los malestares que más circulación tuvo en las redes sociales en estas épocas de cuarentena, fue el los padres y madres que tuvieron que hacerse cargo de sus hijos durante todo el día, incluyendo las llamadas "tareas escolares". Muchos expresaban su queja ante la falta de criterios de algunas escuelas y de muchos docentes a la hora de mandar los ejercicios de manera on line. Sin duda alguna, esta cuarentena deja al descubierto la necesidad de repensar el sistema educativo en general y la institución escuela en particular.

El mundo del trabajo y las profesiones han cambiado convirtiendo a las máquinas en sustitutas de profesiones que necesiten de automaticidad tanto manual como cognitiva. Es decir que cualquiera puede ser sustituido por una máquina si lo único que hace es trabajar de forma autómata
En este sentido las escuelas nos siguen preparando para una sociedad que ya pasó.Tenemos un sistema educativo del siglo XIX, con profesores del siglo XX, educando a generaciones para el siglo XXI.
Hace falta un giro copernicano en la forma de enseñar a las nuevas generaciones. Es hora de pensar en digitalizar el proceso de enseñanza para lo cual no basta con sustituir libros por celulares o notebook, sino que debemos aprovechar la reflexión para que la transformación sea real al aprendizaje.
Es importante generar en los estudiantes destrezas de alfabetización informacional. para que con ella puedan aprender a aprender y enfrentarse a los desafíos del mundo digital. En esta era demasiado digitalizada un joven estudiante recibe un promedio de 51.000 palabras diarias a través de internet en correos electrónicos, mensajes de texto, webs, redes sociales, etc. Por tanto la capacidad lectora es clave para el futuro. Si se logra generar esa capacidad lectora, se mejorarán las habilidades de pensamiento superior como el análisis, la síntesis y la abstracción. Los beneficios de mejorar la comprensión lectora favorecen la eficiencia en su aprendizaje al desarrollar más sus capacidades de análisis, síntesis y abstracción con lo que se mejorará su rendimiento escolar y también permiten una mejor adaptación a la sociedad del conocimiento y era digital con lo que se convierte en una herramienta útil para toda la vida ya que redunda en el desarrollo personal de los estudiantes.
La escuela tal como la conocemos actualmente no esta diseñada para los desafíos pedagógicos de este siglo, ya que, entre otras cosas, los docentes que allí enseñan no están capacitados, por ejemplo en neurociencias, cuando se sabe que hay una conexión existente entre las metodologías pedagógicas y el cerebro y facilita el conocimiento sobre cómo aprenden los estudiantes. Existen diferentes autores e investigadores que mencionan que durante los primeros años del nivel primario se desarrollan destrezas que favorecen las habilidades y competencias que son fundamentales en la vida de
todo estudiante e insisten en la maleabilidad cerebral y el impacto que se logra en las conexiones neuronales a edades tempranas.
Además de permitirnos ganarle la batalla al coronavirus, esta cuarentena debe servirnos como sociedad para repensar nuestras instituciones educativas: ¿Hace falta que los niños y niñas estén encerrados de 4 a 5 horas en la escuela? ¿Hace falta agobiar -además de lo que se dicta en clase- a  los niños y niñas con tareas para el hogar? ¿Seguiremos formando generaciones de docentes sin conocimiento de las herramientas tecnológicas y de los conocimientos de las neurociencias?