Coronavirus o la Distopia perfecta


Ariel Mayo-. Se está hablando de manera permanente del coronavirus. O también llamado COVID-19, su nombre científico. En fin, la cuestión es que una forma de analizar el coronavirus desde una perspectiva más a largo plazo (si, esto viene para largo) es sacándole el jugo a ciertos análisis que van más allá del número estadístico. Los números suelen ser fríos. En los medios permanentemente hablan de cifras. Y de decisiones políticas. Eso es lo inmediato.

Pero, ¿qué hay del sedimento que va quedando en la sociedad respecto a los cambios que va a generar el coronavirus en el mundo a nivel global? ¿Cómo se reflexionará y asimilará el golpe de efecto de nuevas visiones y políticas que se imbricarán en el entramado social de manera sutil (y no tan sutil)? ¿Cómo cambiarán las sociedades? ¿Cuál será la posibilidad de la humanidad (y la civilización global) de hacerse preguntas, de criticar, de cuestionar y de preguntarse cual será el lugar de las personas en sociedades cada vez más distópicas y controladas? Para empezar a encontrar preguntas decidí arrancar un ciclo de apuntes sobre este tema basándome en notas random y no tan random sobre el coronavirus, de esas que aparecen en los medios.
“Se viene una hecatombe universal”. Cualquiera diría que esa frase la dijo algún teórico de la conspiración de esos que proliferan en internet desde que tenemos uso de razón digital. Pero no, el que dijo eso es Jaime Durán Barba, uno de los gurúes del macrismo (uno de los dos proyectos que anima la grieta política en Argentina), en una entrevista al portal INFOBAE. Voy a poner acá las frases que me llamaron la atención y que vienen a cuento con el título de mi nota. Por ejemplo, el ecuatoriano dijo que estamos ante “la mayor crisis de la humanidad”. ¿Exagera el consultor, acaso? ¿Podemos decir, a ciencia cierta, que tal vez tenga razón? La humanidad ha tenido catástrofes muy duras. Guerras, pestes, devastaciones y crisis económicas de enormes consecuencias. Esta, la actual, parece ser la Distopía Perfecta. La combinación entre miedos, ataduras y consecuencias económicas en el marco de una pandemia global. Como una película pero sin el STOP que le ponemos cuando queremos dejar de verla o el THE END de su final. Acá no sabemos cuales serán las consecuencias.
Mencioné esa entrevista como algo hecho al azar, y para resaltar cual es el rol de los medios en el medio de esta pandemia. Vamos a rastrear un poco las noticias de los distintos portales y así poder ver hasta qué punto las noticias son convergentes con una idea que flota en el ambiente: esa sensación de estar viviendo en una especie de Distopia Universal. Aunque cualquiera que haya mirado alguna película de Hollywood apocalíptica (o post-apocalíptica), sabe que todo puede ser peor.
Leemos en el portal RT en español: “Berlín y varias regiones de Alemania obligan a los ciudadanos a llevar mascarillas en el transporte público”. Hasta ahí todo normal. Tener que usar mascarillas no es algo demasiado invasivo, sobre todo teniendo en cuenta que en países como Japón suele ser un uso normal. Pero después en ese mismo portal nos encontramos con otra nota en ese mismo portal que reza el siguiente título: “Un modelo basado en Inteligencia Artificial predice ´consecuencias catastróficas´de no continuar con las medidas de cuarentena contra el covid-19”. ¿La inteligencia artificial ya nos dice qué hacer?
Mientras escribo estas líneas cómodamente mientras hago home office, suena el timbre en el departamento que alquilo. Desde el otro lado del teléfono una persona pidiendo comida o lo que sea. Hay personas que no pueden hacer cuarentena. Estoy en Argentina. La realidad me persigue sin tener que encender la tele. Sigo con la nota. Inteligencia Artificial. ¿Cuando fue que el mundo de Terminator 2 iba a ser tan invasivo? Bueno, parece que ese mundo está a la vuelta de la esquina y ya es objeto de consulta.
En Infobae, por ejemplo acabo de encontrar una nota que reza lo siguiente: “La OMS advirtió que las personas deben estar preparadas para una ´nueva forma de vida´mientras el coronavirus se mantiene bajo control”. Y añade ese título: “Esta batalla va a ser larga”. Hablar de “nueva forma de vida” implica nuevos (¿nuevos?) interrogantes. ¿Cómo repercutirá esta nueva forma de vida en los vínculos, en las relaciones humanas, entre otros factores? ¿Estamos preparados para renunciar a libertades? ¿Estamos preparados como civilización para dar un nuevo salto a nuevas formas de vínculos entre las personas? Evidentemente esta crisis global supone cambios que alterarán el rol de las personas en la sociedad, y muchas preguntas acerca de las oportunidades que supone repensar la sociedad en la posmodernidad. Hay oportunidades pero la distopía está a la vuelta de la esquina. Más control de las personas a través de la tecnología supone un muy sutil (o no tan sutil) acercamiento al mundo de la serie Black Mirror.
Indagando en internet me encuentro con una nota en un portal que reza lo siguiente: “La distopía del coronavirus ha venido para quedarse”. Guau, determinante, “vino para quedarse”. Sin opción. Con ese título llamó mi atención. En otro portal, encontramos un título similar: “La democracia amputada, la distopía que emerge con el coronavirus”. La nota señala que vamos hacia “un mundo diferente” que “emerge en el horizonte” ya que “cuando salgamos de nuestros refugios nada será como antes”. ¿Es para tanto? ¿No son los cambios sutiles que el sistema busca los que permiten un impacto? Superficialmente todo sigue igual, solo que de un día para el otro, la sociedad de los barbijos se volvió más distópica aún de lo que ya era. Hay que mencionar ahí a la escritora canadiense Naomí Klein que hace poco habló de algo muy interesante respecto a qué es la “normalidad” en la que vivíamos. Siguiendo al planteo de Klein, ya estábamos en crisis, ya había problemas. La frase exacta de Klein rezaba lo siguiente: “Debemos recordar que la normalidad era la crisis”. A su vez, la autora de No Logo y La Doctrina del Shock plantea que “esta es una crisis global que no respeta fronteras”. Respecto a las problemáticas que ya existían, y se potencian con el coronavirus, Klein señala las dificultades por las políticas de austeridad económica impuestas en los países y menciona como ejemplo el sur de Europa. Esa región fue “la zona cero de las políticas de austeridad más sádicas”.
Pero volviendo a la distopía, apelemos a una nota escrita por el doctor en Filología José Antonio Mérida Donoso. Señala que “una sociedad de individuos atomizados orientados hacia la gratificación de sus propios deseos e intereses es una sociedad que lucha contra el otro y esto acaba suponiendo una lucha contra nosotros mismos”. ¿Es este un punto fundamental de la reflexión sobre los nuevos tiempos que vendrán? ¿Una necesidad de repensar el individualismo desde una línea de resistencia a la atomización? Alienación, individualismo, distanciamiento social. Conceptos que nos sirven para unirla a la idea de Distopía y reflexiones que continuarán.