Trump y el FMI vienen por la Argentina


Osvaldo Quinteros-. A través de una declaración pública desde la Tendencia del Partido Obrero que encabeza Jorge Altamira, manifiestan su posición respecto a la deuda y el gobierno de Alberto Fernández.
La próxima llegada de una delegación del FMI a la Argentina es presentada por el gobierno y sus propagandistas como la oportunidad de una alianza contra los fondos internacionales que controlan la deuda externa de Argentina.
Es lo que fue a conseguir Alberto Fernández en la gira reciente por Europa: el apoyo de esos gobiernos, en el FMI, para obtener una quita de la deuda externa en manos de bonistas privados. Nos cuentan que los gobiernos de los acreedores se han puesto contra los intereses de las patronales de sus países para sacar a Argentina de un default.
Lo único que puede mover al francés Macron, sin embargo, es que Argentina imponga una reforma jubilatoria como la que millones de trabajadores franceses resisten mediante una huelga general de más de mes y medio.
Es la curiosa conclusión a la que arribó el oficialismo luego de que esos fondos rechazaran postergar el cobro de un bono de u$s250 millones, en la provincia de Buenos Aires, y un canje de títulos de u$s1.680 millones de la Nación, con quitas del 30 y el 40 por ciento.
Esta política de recurrir al FMI para mejorar las negociaciones resultó en un rotundo fracaso. Cero de quita en la renegociación de la deuda, de parte de Grecia; una quita menor en Ucrania, del 15%, a cambio de grandes concesiones económicas a fondos como el norteamericano Templeton. El ‘ajuste’ contra los trabajadores de Ucrania fue brutal: desocupación del 30%, caída del 50% del poder adquisitivo de sus ingresos.
El FMI, además, viene a Argentina con su propia lista de demandas: desindexación de salarios y jubilaciones; ‘ajuste’ de gastos sociales; poda del gasto social y de la obra pública, para conseguir un superávit fiscal suficiente para pagar la impagable deuda de Argentina.
Quieren, sobre todo, que la caja de los jubilados y el Banco Central siga pagando la deuda, mediante la compra de títulos, como lo han venido haciendo desde hace dos décadas. La desvalorización de la deuda externa y la devaluación del peso hicieron perder a Anses u$s30 mil millones en los tres años recientes.
Por esta misma razón los fondos extranjeros también reclaman un programa del FMI, para llegar a un acuerdo. Los beneficios de este programa para ellos, haría aumentar la cotización de los bonos en su poder, que hoy están un 60% abajo de su valor de emisión.
El FMI viene, además, con un caballo de Troya adentro – Donald Trump, dueño de los votos que pueden bloquear un acuerdo. Las demandas de Trump son pesadas: apoyo de Argentina a la instalación de un gobierno pro-yanqui en Venezuela; apoyo a la continuidad de los golpistas en Bolivia; corte a los contratos comerciales e industriales con China.
En síntesis, la aceptación de un status semi-colonial.
El gobierno de los Fernández es más o menos consciente de que pagar esta factura, tanto económica como política, puede acarrearle un destino peor que el de Macri. Las grandes patronales que lo apoyan le exigen, sin embargo, que siga adelante. Ellas son dueñas del 50% de la deuda de Argentina; quieren imponer la caída del salario y las jubilaciones; quieren también recuperar el financiamiento internacional.
Los trabajadores tenemos la obligación de comprender que la alianza con el FMI nos lleva a un desastre superior a los que hemos conocido.
Varias burocracias sindicales o populares que forman parte de la coalición de gobierno llaman a movilizarse el miércoles próximo, cuando llega una misión del FMI, para exigirle al FMI ¡que apoye la política del gobierno! Esto no es ingenuidad, es una estafa política. El FMI no va a apoyar ninguna política que haga pagar a los capitalistas la deuda externa que nos han impuesto ellos mismos, y que eleve las condiciones de vida de las masas, mediante la recuperación del poder adquisitivo perdido y un plan de trabajo para todos.
Quienes llaman a este acuerdo mentiroso están cooptados, con sueldos o prebendas ‘generosas’ en el estado.
El Partido Obrero (Tendencia) denuncia que el FMI llega a Argentina para hacer posible un acuerdo de pago de la deuda a favor de los fondos internacionales, en contra de los intereses nacionales de Argentina, y de los trabajadores.
Señalamos que la prioridad de la hora es defender las paritarias, y los ajustes de los salarios y jubilaciones por inflación, a partir de la recuperación inmediata del salario real de hace dos años. Planteamos un salario mínimo igual a la canasta familiar, que el Indec ha calculado en $70 mil pesos, ajustándolo de acuerdo al número de personas que integra la familia o el trabajador soltero. Por una jubilación igual al 82% móvil de ese salario.
Hagamos cesar el pago interminable y sin salida de la deuda usuraria.
Fuera el FMI.
Por la unidad de los obreros y los campesinos de América Latina.