Vine a buscar el viento


Nastassia de Córdoba-.

Vine a la plaza sobremonte.
Estaba cansada de estar encerrada en las paredes y mi soledad.
Vine a buscar el viento.
Observé algunos pastos bailarines, lo registré: Encontré el viento!!!!!!! Qué maravilla.
Acá hay un montón de perros, conversan más que los humanos.
Tienen nombres muy particulares, recién acaricié a Dulce.
Observo la plaza, gente sola como yo con su mate y celular.
Personas vestidas de gimnastas sonriendo de ver A "su" perro hacer sociales con otro perro.
Parejas, niñez en bicicleta.
Nunca falta el que te pide puchos, se ve que me senté muy lejos, no apareció aún.
Claro que el vendedor que en esta vez era un muchacho atractivo y su producto era brownies de no se qué con girasol pasó y habló con todos los humanos de la plaza que encontró.

Hay grupos de amigas, de amigos.

Y habemos un par de solos. Que venimos acá, como yo a buscar el viento, o a tomar aire, o a ver el mundo funcionar, seguro a escapar de paredes porque esto es el centro de Córdoba y un 13 de enero como hoy hace calor.
La fuente y las paredes dicen cosas
"Libertad total"
"Yuta paki"
"Rafael Nawel Presente"
"Venganza x cada muertx en manos de la yuta"
Desde otro ángulo una pregunta:
"Y Argentina cuando despertará?"

Alguien nos lo pregunta.
El sol ya se escondió atrás de un edificio.
Una chica le dice a los perros "No peleen, vengan, vengan a amarme mucho"
Como 5 perros miniatura, apto departamento, vinieron a juguetear a mi lado. Uno tiene correa de muchos colores, dan vueltas alrededor mío, estoy sentada en el pasto. El perro negro y el marrón con blanco están más entretenidos que yo.

Los faroles se prendieron.
Los perros ladran emocionados.
Los humanos, más de lo mismo.
Auriculares, celular, risas, pelos de colores.
Gorras.
Ahora ya se armó un trío de perros juguetones,llegó un grandote barbudo a jugar con el negro y el marrón.
Se escuchó una pelota. Sí, el grandote barbudo ya tiene la pelota en la boca.
Lo lindo es que hay árboles casi más grandes que algunos edificios.
Chiflan, no es a mí, es a una letra. Flaca parece que se llama.
Buena idea, con el piropo Callejero prohibido porque es acoso  ahora se tira besos y se grita flaca, total llamas a una perra.
Ya aprendí, acá en esta plaza si querés hacer sociales tenés que venir con un perro o un niño amante de los perros.
Venís sola con tu adultez, y sólo podéis ver. Sí tenés suerte, acariciar al perro que se te acerque a buscar tu comida o entretenido mordisqueando a otro.
Pasa una bici adulta. Ya vinieron a preguntarme "Buenas tardes, la puedo molestar un ratito?" Miro, ONG ESPERANZA decía la remera del señor. Suspenso mi poema, lo miro a los ojos, le digo "hola".
Vuelve a preguntarme "la puedo molestar un ratito?"
"No tengo plata, respondo yo"
"Bueno" dice y se va.
Sí querés socializar, podés comprar algo, siempre suelen venir alegres con sonrisa y bien discurso, se acaba la socialización ahí cuando entregaste el billete.
Sino vení con perros.
Y sino, inventate otro método.
Por lo pronto, yo, socializo con este poema.
Pero no, aquí no acaba.
Terminé de escribir, escuché un perro ladrar y le dije "Ch!!
Entonces dos perros flacos medianos pararon las orejas y me miraron.
Enseguida perdí la atención y uno volvió a ladrar.
Entonces le silbé. Silbido corto y mal silbado.
Paró las orejas más tiempo. Su aparente "dueño" se sonrió.
Cumplida la misión no buscada. Socialicé.
Yo había venido a buscar el viento.
Ahora se acercó un nuevo vendedor, con una caja transparente, pañuelos,pastillitas, alfajores.
"Buenas tardes" me dice.
Qué lindo, la gente me saluda.
"Buenas tardes, no hay plata" le digo casi como una oración que uno le dijera a quien te saluda.
Se va el señor.
Escribo estas letras entonces viene un perro sediento de jugar a lamer mi jugo de naranja.
Ése sí se dejó acariciar un rato.
No le convidé mi jugo. Cariño puro no era, cuando se dio cuenta se fue.
Qué suerte que el pasto no se corre cuando mis pies descalzos lo acarician.
Va siendo la hora de irse, antes de que se vacíe la plaza, se vaya la claridad y entonces me roben
No me voy sin antes agradecer al pasto, al viento, a los árboles y a todos los distraídos protagonistas de esta historia, que nunca supieron y tal vez nunca sabrán que estaban siendo narrados.