Made in China

Ilustracion de Tatiana Brodatch

Mercedes Derna Viola-. Qué descanso. Qué alivio cuando llega una epidemia como ésta y uno puede ir y dar vuelta la propia bolsa de miedo ante el primer chino que se le cruce, vaciarla, y luego volver saltando como un perejil, revoleando la bolsa vacía, esquivando los altos índices de criminalidad y los pozos, tirando besos a los perros callejeros hambrientos de tu carne y a la hiperinflación.

Y después, de a poco, llenar la bolsa de nuevo. Solo con cosas chinas: cuentos chinos, palitos chinos, supermercados, tintorerías, elefantillos.
La epidemia - verdadera, ficticia, no importa, basta que esté en primera página - es esa cachetada que te da la muerte de un vecino de casa. Más fuerte aún si es joven. La muerte que te pasa cerca y te te hace buuuu alzando los brazos. Y vos te asustás, como si no supieras que es la única certeza. Y de verdad no lo sabías. Es algo que olvidamos todos casi todo el tiempo.
Qué tontos somos. Cuánto tiempo perdido.
Imaginate cómo viviríamos si siempre supiéramos que nos vamos a morir, y quizás no a los 90 años mientras dormimos, sino en un rato, o mañana, o dentro de cinco años.
Ese es el regalo que nos traen nuestros queridos coterraneos de piel amarilla y ojos rasgados. Un regalo minúsculo y potente, un bichito que puede terminarnos. Como tantas otras cosas banales: un tropezón mal caído, un bocado que no baja, una válvula de gas o corazón.
En éstos días la gente, entre la epidemia y el jugador con su muerte terrible y trágica, anda muy contenta.
Contentos de que la muerte sea democrática y el destino sea para todos una sorpresa que no se hace intimidar ni enternecer.
Que descanso cuando nos recuerdan perecederos y nos dan algo que temer en estos tiempos sin dios, y podemos entonces confesarnos un deseo, concedernos una verdad, mirar nuestros hijos con alegría, decidir algo, caminar con las manos en los bolsillos, mirando hacia arriba las figuras que las copas de los árboles dibujan en el cielo, sin miedo a tropezar gracias a un miedo made in china