La Bulrich entrerriana


Joakito-. A contrapelo de las decisiones que se tomaron desde Presidencia de la Nación, de terminar con el delito, pero con una política articulada a los derechos humanos, la Chocobar entrerriana y Ministra de Gobierno, elige seguir con la política de la mano dura y el gatillo fácil.
La multipartidaria Rosario Romero, visitó la ciudad de Concordia -que no sólo es una de las ciudades más pobres del país, sino tristemente de las más violentas en lo que va del año.
Cómo nos tiene acostumbrado a los entrerrianos, en vez de acercarse a dar soluciones, la ministra fue a la Capital del Citrus, a empeorar uno de los temas que más preocupa a la sociedad concordiense: el de la seguridad. De más está decir, que los delitos, no disminuyen, ni disminuirán si el remedio que pretende aplicar la ministra es el de más policías en las calles -o sea más empleo publico- y la ampliación de comisarías, Alcaidías y cárceles, ya que está comprobado, que las ni en las cárceles, ni el las comisarías se cumplen con los requisitos básicos que dicta la constitución nacional para el cuidado de los presos. Por el contrario, la ampliación de la población carcelaria no tiene un fin preventivo, sino va acompañada de una política que termine con el hostigamiento de las fuerzas policiales, los fiscales y jueces hacía los más pobres y se desarrollen políticas reales que apunten a la reducción de la violencia y de los delitos.
Con escasa formación en materia criminal, y, a pesar de "autoproclamarse" defensora de los derechos humanos, la ministra Romero, pretende apagar un incendio -la alta y creciente violencia por la que atraviesa la ciudad de Concordia- echándole más nafta. Recordemos que durante el año 2019 con más de 20 homicidios por cada 100 mil habitantes (comparativamente, para que se den una idea, México tiene una tasa de 29 homicidios cada 100 mil habitantes) Concordia, se convirtió en una de las ciudades más violentas del país, y a pesar de los hechos acontecidos en Rosario y Santa Fé, en lo que va del 2020 la situación parece seguir in crescendo.
 No es con la ampliación de cárceles que se resuelve el problema. Por otra parte, al existir el sistema de tobilleras electrónicas para implementar la prisión domiciliaria, en los delitos de máxima gravedad como son aquellos enmarcados en la violencia de género (femicidios, abusos, violaciones) mientras amontona y deja que se hacinen en las cárceles quienes cometieron algún robo o un homicidio leve o doloso, sin ni siquiera detenerse a pensar cuales son la serie de faltas o delitos que no tienen como modo de sanción prioritario ni correctivo el de las cárceles.
Hemos escrito en Noticias Entre Ríos sobre el crecimiento desmesurado de la población carcelaria en la provincia y de las condiciones indignas en las que están alojados.  En nuestra provincia a partir de la sanción de la ley de narcomenudeo ha habido un  crecimiento alarmante de la tasa de encarcelamiento y la sobrepoblación carcelaria. Entonces, de lo que se trata, si realmente se quiere apostar a una sociedad mas igualitaria y con menos violencia es de frenar el crecimiento de esa tasa,  reforzando las políticas de inclusión para las personas que salen de las cárceles y profesionalizando el trabajo en el sistema penitenciario. Recordemos que la designación por concurso determinada por ley que establece un nuevo sistema de "patronazgo de liberados" aún duerme entre los laureles". Por otra parte, es necesario una  revisión de la llamada  desfederalización de la ley de drogas que es la que ha provocado detenciones masivas sobre todo de usuarios y consumidores y muy pocos narcotraficantes.