Condena a Varisco: ¿Golpe al narcotráfico o ataque a la política?


Pablo Mori y Gerardo Pressman-. La condena al ex intendente Varisco, por su supuesta vinculación con el narcotráfico, se parece más que a una pelea real y concreta contra el mundo criminal, a un ataque a la política orquestado no sólo por los aparatos de inteligencia del estado, sino también por el periodismo patrullero, cómplice de los poderosos de turno.
Según el Tribunal Federal que condenó a Varisco, este tenía vinculaciones políticas con Daniel "Tavi" Celis que encabezaba una banda lumpen dedicada a la venta menor de estupefacientes en una zona de Paraná. Sin embargo, según se afirma en el adelanto de la sentencia que se dio a conoce a principio de este año, se deberá investigar cómo desde el ministerio de seguridad de la nación que conducía Patricia Bulrich, se extorsionó al ex intendente para que entregue a sus subalternos a cambio de quedar afuera de la investigación que supuestamente llevaban adelante  los fiscales -amigos del periodismo patrullero- los mismos fiscales federales que confunden tenencia personal de marihuana con un delito y persiguen a quienes eligen el cultivo de canabbis para uso medicinal o simplemente son adictos.
Si realmente, hubiese existido una conexión real entre el ex intendente Varisco y el comercio de estupefacientes ilegales, la justicia tendría que explicar y explayarse en los cómo y los por qué, el narcotráfico en los últimos años se transformó en una herramienta de financiamiento de la política y a su vez, como se metió por las grietas y las debilidades del Estado, en esas zonas donde permanecen intactas desde hace décadas las maquinarias del clientelismo político, sea del partido político que sea. A su vez, por otra parte, tampoco nunca se investigó las posibles conexiones entre el armado de la causa judicial con la presencia en Paraná del falso abogado Marcelo Dalessio. 
Las supuestas pruebas con las cuales condenaron al ex intendente, se basan en anotaciones en un cuaderno -muy similar a la causa armada contra la ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner- y en ese mamarracho jurídico e institucional que se esconde detrás de la figura del arrepentido. Es decir, que a Varisco, Pablo Hernandez y a Bordeira lo condenan por los dichos de Luciana Lemos que "supuestamente" se arrepintió de ser parte de una banda criminal. A cambio de ese arrepentimiento, a ella la condenaron a una pena menor, siendo que fue declarada culpable y coautora del delito de comercialización de estupefacientes agravado, mientras que a Varisco -que no es considera co autor del delito sino partícipe necesario, le otorgaron una pena mayor. 
Un juicio, donde se mezcló el agua con el aceite - o una avioneta con marihuana y la cocaína financiando la política- demuestra a las claras, que más que una pelea real y efectiva contra el narcotráfico y su raigambre en las instituciones, se trató de una gran campaña de ataque a la política en general, y a Sergio Varisco -un hombre de la política- en particular.