Pensar los arroyos: Apuntes sobre la muerte de Fiorella(Parte 1)


Joakito-. Ningún Código Urbano de la provincia reconoce los arroyos, ni las pendientes, ni las barrancas, y por ende, no se reconocen ni zonas inundables, ni anegadizos, lo que nos trae las consecuencias de pensar que todo suelo es apto para poder urbanizarlo. De ahí, que en su momento, a través de un consorcio, se aprobó que los vecinos de la zona de Santa Lucía, lindante al puente donde empezó la tragedia que costó la vida de una chica, construya un puente sin ningún aval técnico que lo sostenga. De hecho el puente, está casi a la misma altura del suelo, dejando muy poco espacio para que el agua se escurra. 
Es hora de empezar a diagramar una ciudad en serio y pensar que el entubamiento de los arroyos no sólo es caro sino que ante cualquier inclemencia climática como la ocurrida últimamente el agua arrasa, rompiendo todo. Además los transforma en basurales y cloacas a cielo abierto, ya que se permite que las personas se asienten a vivir ahí bajo ese juego malvado de no solucionarles el problema de vivienda.
No hay que entubar los arroyos porque  disminuye la capacidad de transporte y es un limitante del caudal de escurrimiento, además de que son más proclives al taponamiento por sedimentación, lo que requiere un estricto y regular programa de mantenimiento.
A su vez, al entubar los arroyos se invisibiliza el riesgo hídrico ya que oculta la presencia de cauces naturales y crea una falsa sensación de seguridad a los habitantes.
Desde el punto de vista sanitario el entubamiento tampoco resuelve el problema. Al entubar los cauces las tareas de control (vuelcos clandestinos), limpieza y saneamiento se dificultan. La acción contaminante no desaparece, el riesgo sanitario se encuentra latente y sin control.
Si pensamos en la planificación urbana de Paraná, tenemos que tener en cuenta la incidencia del río y de los distintos arroyos que la rodean. Hasta el día de hoy quienes habitan la ciudad y quienes están al frente de la gestión municipal, siguen pensando en una ciudad que "le dá la espalda al río". Para poder llevar adelante una buena planificación urbana de Paraná,  habría que pensar en la relación entre el río y la ciudad de manera distinta a como lo hacemos actualmente donde se lo toma como una cuestión estética, en vez de ponerse a pensar en los regímenes hidráulicos, en la centralidad cambiante del río y su presencia urbana, y también en las concepciones, estrategias a llevar adelante, lo que nos permite tener un panorama global de las relaciones entre el río y la ciudad, y por lo tanto, permite construir una imagen resultante para desarrollar las mejores estrategias urbanas, que apunten al desarrollo de un corredor verde en la ciudad que recupere la ribera del río que atraviese de manera transversal la ciudad.