"La división entre ricos y pobres se refleja en la educación"


Joakito-. Melania Ottaviano, es Directora de la Diplomatura en Innovación Educativa y del Instituto de Innovación y Educación de Universidad Siglo 21 y en esta nota dialogamos sobre las pruebas PISA y la innovación en educación


¿Cuál es el grado de efectividad de las pruebas PISA para demostrar que Argentina ha caído en términos educativos en el ranking mundial, sobre todo teniendo en cuenta que es uno de los pocos países de la región con educación secundaria gratuita? 

Las reformas educativas se han centrado mucho en el acceso a la escolaridad, también se ha insistido en la permanencia y, claro, hoy los chicos tienen muchos más años de escolaridad que antes. Pero poco o nada se han cambiado los métodos, la forma de enseñar y de aprender. No se ha cambiado el concepto curricular. Todavía tenemos escuelas con currículos donde los chicos están viendo 10 o 12 asignaturas. Y esto lo que genera es una enorme dispersión mental que se suma con la que ya tienen con el acceso a las tecnologías.  En los países occidentales, acostumbrados como están a que la educación, sea un derecho ya consolidado, no se suele plantear la situación en la que viven tantos países en el mundo, para los cuales la asistencia a la escuela para la mayoría de la población infantil supone un esfuerzo social y familiar, además de económico para cubrir unas inversiones a veces insoportables para el mantenimiento de un sistema escolar asequible. Gracias a los informes de diversos Organismos Internacionales, en este caso las pruebas PISA, esta situación se hace cada vez más manifiesta, de manera que en el mundo globalizado podemos establecer divisiones claras entre países que disfrutan del derecho a la educación y otros con grandes dificultades para acceder a este derecho. No obstante, es cierto que desde mediados del Siglo XX el derecho a la educación ha tenido reconocimiento a través de instrumentos jurídicos internacionales en los cuales se ha marcado, de forma clara y pertinente, cuales son las características imprescindibles para el ejercicio de ese derecho. En la actualidad podemos afirmar que a pesar de que esos instrumentos han sido ratificados por la mayoría de los países, la realidad nos muestra que, debido, sobre todo, a impedimentos de tipo económico se les deniega a muchas personas.  La división del mundo en ricos y pobres se refleja en diferentes imágenes de la educación. Se han desarrollado sofisticados indicadores para los países de la OCDE, donde se da por hecho que la educación de los niños y jóvenes es una responsabilidad pública. Tanto la enseñanza primaria como la secundaria son gratuitas y obligatorias. En cambio, el término obligatorio se evita cuidadosamente cuando se trata de la otra parte de la humanidad, los pobres. Se plantea la educación como un objetivo a largo plazo y las estadísticas indican cuánto, o con mayor frecuencia qué poco, se ha logrado. 


¿Es válido considerar a las pruebas PISA como método de comparación cuando la prueba examina desempeños escolares de manera homogénea y sin embargo lo que prevalece es una gran diversidad entre nacionalidades, grupos sociales y sistemas educativos?

Algunos críticos de las pruebas PISA sostienen que son muy parecidos a exámenes de cociente intelectual. Se evalúa muy poco conocimiento y su aplicación. La gran mayoría de los ítems de los PISA son muy deducibles y se pueden responder correctamente sin tener ningún conocimiento del currículo escolar. Es por esto que los resultados obtenidos se puedan deber más bien a diferencias en el CI (coeficiente intelectual) de los países que en la eficiencia de sus sistemas educativos (Rinderman 2007). En el CI entran en juego diversos factores que nada tienen que ver con la escuela, como son el cuidado prenatal o la alimentación en la infancia. Así, los países con baja renta per cápita y/o con muchos inmigrantes o minorías sociales tienen malos resultados, pero en los exámenes TIMSS a los países de Europa del este (de bajos ingresos) les va mucho mejor, incluso mejor que a Finlandia, que quedó en el puesto 14 en los TIMSS de matemáticas de 1999 y en el 8 en los TIMSS de 2011. -Finlandia no participó en los TIMSS de 2003 ni de 2007.
En una reciente entrevista sostuvo Elena Duro, Ex secretaria de evaluación educativa del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación, “Siempre hay que contextualizar las evaluaciones de aprendizaje. Son un recorte de realidades que son muchísimo más complejas. PISA tampoco explica todo. Sí es un insumo muy valioso si se usa para emprender políticas. No podemos obviar el umbral diferente del que parte cada país”.

¿Cuáles son las áreas pedagógicas o curriculares en las que se demuestran más falencias? 

La edición 2018 puso el foco en lectura. Los chicos argentinos lograron un promedio de 402 puntos; una mejora de cinco unidades respecto a 2012. No obstante, el 52,1% de los estudiantes se encuentra en el nivel 1 o incluso debajo, lo que implica que solo pueden hacer las tareas más simples: comprenden los datos explícitos y las relaciones evidentes de los textos.
En matemática, los alumnos alcanzaron solo 379 puntos en promedio; 8,9 puntos menos que en 2012. El 69% de ellos solo pueden resolver los problemas básicos, aquellos que requieren procedimientos rutinarios. Dentro de ese porcentaje, el 40,5% está por debajo del nivel 1, es decir, sus conocimientos son menos que incipientes.
Quizás el punto a destacar esté en ciencias, que registró una mejora pronunciada entre 2006 y 2012 y en esta edición se mantuvo relativamente estable en 404 puntos. Aunque acá también hay un “pero”. El 53,5% de los chicos están en el nivel 1 o por debajo: solo reconocen términos científicos básicos y comprenden instrucciones explícitas.

Mejor en competencias globales
Además de los ejercicios, las pruebas PISA incluyen un cuestionario complementario que indaga en cuestiones de clima escolar, contexto y de percepción de saberes por fuera de la currícula. En este caso, se preguntó sobre temas de relevancia global y los chicos argentinos se mostraron muy informados. El 90% de los estudiantes mencionó tener conocimiento acerca de la pobreza, la migración, la desigualdad, los riesgos ambientales, las diferencias culturales y los estereotipos y, entre un 40% y 60%, además de conocerlos, aseguró que podría explicar cada fenómeno.
La igualdad de género fue el tópico que mayor dominio tienen: un 76% dice conocer el tema y poder explicarlo. Un porcentaje similar, el 72%, señaló lo mismo sobre las causas de la pobreza. Del mismo modo, los estudiantes mostraron una alta aceptación hacia las personas migrantes: 6 de cada 10 opinan que tienen los mismos derechos que los nativos.

¿Qué papel cumplen las nuevas tecnologías y las redes sociales dentro de la enseñanza del siglo XXI? ¿Cómo se encuentra nuestro país respecto al uso de estas herramientas en el aula?

En Latinoamérica se ha creído que la incorporación de las nuevas tecnologías consiste en repartir tablets en las escuelas y con eso solamente no es suficiente. El tema es encontrarle un sentido, un objetivo a la inclusión de tecnologías y de redes sociales en educación. Capacitando y formando a los docentes que son la clave del cambio, sin formación no hay innovación posible. En Argentina se avanzó en esto ya que es uno de los cinco países que cuenta con normativa ministerial de Enseñanza de programación y robótica en todos los niveles educativos, aprobada por todos los ministros de educación del país en el 2019, con un currículo basado en el desarrollo de competencias digitales y matemáticas, los cambios seguramente los veremos en un tiempo, sabemos que en educación los cambios llevan tiempo, por eso las políticas públicas son clave para sostener, acompañar procesos.