¿Tiene solución el problema de los alquileres?




El Arquitecto-. Tomó estado parlamentario, la ley nacional de alquileres. Se trata de tres proyectos diferentes presentados, uno por el oficialismo, y dos, por la oposición (Felipe Solá y Agustín Rossi). Una demanda creciente de la vivienda en alquiler, combinada con una oferta insuficiente, está dando lugar a la indeseada escalada de los precios. Tanto es así que el acceso a la vivienda está empezando a ser una de las principales preocupaciones de cualquier ciudadano.

Todos los proyectos presentados establecen que se puede fijar a las partes un domicilio electrónico, para que las notificaciones puedan hacerse por e-mail y  prohíben que se le cobre comisión inmobiliaria al inquilino, aunque el proyecto del oficialismo permite hacerlo si hay expresa aceptación de todas las partes. En cuanto a la garantía, los tres proyectos indican que el locatario deberá aceptar garantía inmobiliaria, aval bancario, seguro de caución, garantía de fianza o garantía personal del locatario (recibo de sueldo). El texto del oficialismo dispone que el locatario deberá acercar al locador al menos dos opciones.
Por su parte, el diputado del Frente para La Victoria Agustín Rossi en su proyecto establece un beneficio para jubilados y pensionados nacionales, para aquellos que perciban remuneraciones del Sistema Integrado de Previsional Argentino (SIPA) puedan acceder a una garantía gratuita otorgada por la Anses.
Sin embargo, ninguno de los tres proyectos presentados tiene en cuenta, que la vivienda, como casi todas las cosas, está regida por la ley del mercado, es decir, por la ley de la oferta y la demanda. Entonces, si el precio de los alquileres está por las nubes, no es solamente por la especulación financiera del mercado inmobiliario, sino básicamente, por la falta de ofertas a la hora de alquilar. Sólo si se aumenta la oferta de alquileres se podrá poner un techo al precio de los alquileres. ¿Es posible? ¿Existen alternativas? ¿Qué se puede hacer desde el Estado?

Estamos acostumbrados a que, en términos de vivienda, el Estado intervenga, asistiendo financieramente a quienes deseen alquilar o comprar una casa propia. Pero esta opción, para nada despreciable, no basta, ya que sólo actúa sobre la demanda, ante una cada vez menor oferta. Hay países que lograron intervenir sobre la oferta, haciendo reducir drásticamente el precio promedio de los alquileres. ¿Cómo? Poniendo más producto al mercado, incentivando la creación grandes parques de viviendas destinados solamente al alquiler. Sólo con más oferta, lograron contener los precios del alquiler.
Sin embargo, no es que los precios de alquileres de vivienda aumenten sin control, no se debe solamente a una ley del mercado: existe, en casi todas las ciudades de Argentina un control casi monopólico ejercido por unos cuantos especuladores que les permite generar escasez artificial, retirando viviendas del mercado del alquiler residencial y originando, así, una discrepancia irreal entre la oferta y la demanda que provoca que los precios se incrementen a un ritmo desorbitado. Ya no solo se trata de que la especulación no se persiga y se permita el uso antisocial de un bien con función social, sino que, además, desde el propio estado,  se ha facilitado la acción de bancos, fondos de inversión y grandes capitales extranjeros, poniendo en el centro de las políticas y del modelo productivo el rendimiento del suelo y la vivienda, y legislando para dar viabilidad jurídica y fiscal a las operaciones inmobiliarias a costa del bienestar ciudadano.
La política estatal de vivienda debería tratarse a nivel metropolitano. En el caso de Paraná, una ciudad de grandes limitaciones geográficas, este tratamiento se hace especialmente urgente. Pensar en la articulación efectiva de la “gran Paraná” será una de las maneras de resolver el problema de la vivienda.