¿Por qué perdió el peronismo en Entre Ríos?


Gerardo Pressman-. Con el diario del lunes, ya empiezan a circular comentarios por lo bajo, de dirigentes vinculados al kirchnerismo sobre la derrota del Frente de Todos en Entre Ríos. ¿Por qué se perdió?
En primer lugar, aunque lo que se ponía en juego eran candidaturas nacionales, el principal responsable de la derrota electoral, es el gobernador Gustavo Bordet, no sólo porque viene de ser re electo y no pudo mantener ni siquiera los votos logrados en las PASO de agosto sino que, a su vez es quien decidió las candidaturas, y es el presidente del partido justicialista. Un dato no menor.
El armado de listas, tuvo a Bordet como el principal operador en una supuesta "unidad" y "convivencia" con el kirchnerismo; aunque al mismo tiempo que cerraban las listas se llevaba adelante una encarnizada persecución judicial contra el hombre fuerte del kirchnerismo entrerriano, Sergio Urribarri.
No se trata de tratar de culpar al electorado provincial y acusarlo de conservador, como ya están haciendo  varios dirigentes del Frente de Todos, porque entonces, según este análisis, estaríamos diciendo que quienes votaron en junio para que Gustavo Bordet sea re electo-un 58%- también son conservadores.
Las claves de la derrota peronista se explican en el propio peronismo.
En primer lugar, en la composición de la lista. Es casi obvio, que Bordet en el esquema de nombres no buscó fortalecer a nadie puertas adentro que puedan disputarle el poder, lo que llevó a que en Paraná -municipio que había sido recuperado para el peronismo- se pierde por una diferencia inesperada, dejando en evidencia lo que se rumoreó durante toda la campaña: con Blanca Osuna encabezando la lista muchos iban a hacer la plancha. Lo que se vio reflejado en los números finales, ya que la lista de diputados es la que menos votos obtuvo y en donde la diferencia de votos con Cambiemos es aún mayor. 
Otras de las claves para explicar el triunfo de Cambiemos en Entre Ríos tiene que ver con la construcción de discursos políticos que apunten a conquistar a las mayorías. Uno puede estar a favor de la legalización del aborto, del lenguaje inclusivo y de las demandas del colectivo feminista, pero quedó demostrado que el haber puesto el eje de la campaña en esos puntos -como lo hizo Estefanía Cora- llevó a que se pierda un caudal importante de votantes, mientras que los candidatos de Cambiemos directamente ignoró ese tema y se centró inteligentemente en provincializar la contienda electoral apuntando a la débil administración de Bordet y a señalar las pocas obras encaradas por el gobierno nacional en territorio entrerriano.
La derrota del peronismo no sólo tiene que ver con que haya ido a votar más gente que en la PASO y que eligió optar por Juntos por el Cambio, sino más bien, y este es un dato fundamental, en la escasa o nula conducción política en la que se encuentra el PJ provincial. Si bien, luego de las elecciones provinciales parecía que Bordet se erigía como el conductor nato -había superado el 50% de los votos- los resultados del domingo demuestran lo contrario demostrando el escaso poder que tiene el gobernador y el poco margen que tendrá en su segundo mandato al frente del poder ejecutivo, sobre todo teniendo en cuenta, que hay muchos que al haber ganado en sus departamentos, ya piden piste para llegar a liderar al peronismo a nivel provincial, como por ejemplo, el actual intendente de Concordia, Enrique Cresto que en el 2023 no podrá ser re electo en el municipio y sin duda buscará un lugar en la casa gris.
Habrá que ver ahora, que lugar ocupará en esta construcción de conducción política -al parecer acéfala- Urribarri, que está a la espera no  sólo del inicio del juicio en su contra sino también expectante sobre si ocupará o no un espacio en el gobierno de los Fernandez.
Pero tampoco hay que descartar lo que pase con Julio Solanas, que ya no será diputado nacional y estará más tiempo en la provincia ocupando su banca en la legislatura -con pretensiones de presidirla.