Pobrecito Daniel Enz



Gerardo Pressman-. Te cuento: Enz, la versión local de un Marcelo D Alesio pero con menos luces, es un propagandista morboso que tiene como lema "Todo gobernador actual es Dios, todo gobernador pasado es el Diablo".


Ayer abrió su programa en el único canal provincial, el canal estatal privatizado de manera oscura, 9 Litoral, quejándose de que no marca agenda y que el periodismo entrerriano ya no hace de un acto administrativo judicial un escándalo. Su obsesión con Urribarri es proporcional a cómo le chupaba las medias durante los 8 años de mandato de éste último.
No es que de pronto el periodismo local decidió buscar su propia agenda. Y vaya a saber uno si Rosario Romero sigue siendo mandada a perseguir a su antecesor. Las cosas cambian. No porque los medios compitan entre sí ni tengan una mirada independiente sobre el gobierno actual, nada de eso. Sino porque se están acomodando a una nueva realidad. Les faltan cinco minutos para ponerse los bigotes de Alberto. A Bordet le faltan 4 minutos. Y Romero pasará de ser la versión embriagada de Patricia Bullrich a ser Zaffaroni en estado de euforia.
Y Enz, que quedó como esos japoneses que no se enteraron que la II Guerra Mundial había terminado y se escondían en las selvas, seguirá con su batalla imaginaria, porque la Justicia se va a dar vuelta como una media. Ya lo está haciendo.



Hay un Periodismo Patrullero que cree que la política es el Código Procesal Penal. Esa anti política beligerante hartó a la gente, que literalmente tiene la heladera vacía y la pelea entre el microclima de los políticos y los periodistas ya los cansó.
Al periodismo local no le interesa tener visitas, televidentes ni oyentes: todos le hablan a Edgardo Kueider, que es quien transitoriamente administra la pauta publicitaria para los amigos. O los testaferros de los amigos, como en el caso de Enz. Quien seguramente pronto, como pasó con Varisco, trate de llegar a un acuerdo económico con Urribarri. Hay que ver si Urribarri es tan cobarde como Varisco.