"Las redes inauguraron espacios para la literatura"


Joakito-. Josefina Marino es  Profesora de Inglés y Traductora de la ciudad de La Plata. Según ella, lo que más le apasiona es leer y; en todo momento que no esta leyendo, quisiera estar haciéndolo.
Hace poco descubrió que también disfruta de hablar sobre libros y, por eso, comenzó  un blog literario, que se complementa con cuentas en Instagram y en Twitter, para intercambiar opiniones, reseñas, recomendaciones, y demás. Dialogamos con ella sobre literatura y sobre el trabajo de reseñar libros.

¿Cómo es el trabajo de un "reseñador" de libros?

Cuando leo para reseñar, intento tomarme mi tiempo, bajar el ritmo y concentrarme en el estilo de escritura, en la estructura del libro y en el desarrollo de los personajes. Empezar a reseñar me ayudó a leer de otra manera, siempre con un cuaderno cerca para tomar apuntes en el momento de la lectura y para tener mis primeras reflexiones a mano. Descubrí que, de esa manera, las reseñas resultan más coherentes y reflejan mejor mis opiniones.

¿Recordás cual fue el primer libro que atrajo tu atención?

Dejando de lado toda la saga de Harry Potter, creo que el primer título que me cautivó fue La casa de los espíritus, de Isabel Allende, mientras que los que recuerdo con más cariño de mi infancia son El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, y Mujercitas, de Louisa May Alcott. Ahora bien, desde que inauguré mi rincón literario, los libros que más me impactaron fueron Hot Sur, de Laura Restrepo, y Ñeri, de Juan Solá.

¿Cuáles son tus autores favoritos?

Mis autores favoritos son una mezcla de Samanta Schweblin, Jane Austen, Gabriel García Márquez, Ian McEwan, J. K. Rowling, Carlos Ruiz Zafón y Julio Cortázar. De la misma manera, mi libro favorito cambia casi diariamente.

¿Cuál es el libro que mas te gusta? ¿Cual es el libro que más te gustó reseñar?

Como dije más arriba, me resulta imposible elegir uno o dos favoritos, pero entre los que más veces he recomendado últimamente se encuentran Un caballero en Moscú, de Amor Towles, Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt, Mujeres de ojos grandes, de Ángeles Mastretta y cualquier cosa que escriba Ian McEwan, incluso la lista para ir al supermercado. En cuanto a las reseñas, hace poco leí Algo absolutamente extraordinario, de Hank Green, ciencia ficción que me sorprendió mucho por ser una lectura muy entretenida y por un final que deja al lector con muchas expectativas por lo que sigue. Otros dos en los que sigo pensando, aun meses después de haberlos terminado, son Éste es el mar, de Mariana Enríquez, y Encuentro con nadie, de Edith Diez.

Suele decirse que hoy ya no se lee ¿Qué opinás al respecto?

No creo que eso sea así. Como docente, veo casi día a día cómo los más chicos adoptan el hábito de la lectura, más allá del innegable (e inevitable) predominio de la tecnología. Podría postularse, en cambio, que leemos de otra manera (en múltiples soportes) y que consumimos distintos tipos de literatura como contenidos digitales: blogs, posts, noticias virtuales, publicaciones instantáneas, etc.

¿Cómo y por qué ha influido Internet en el hábito de la lectura? ¿Qué papel juegan las redes sociales en relación a la lectura cotidiana?

En primer lugar, existe ahora una gran variedad de dispositivos tecnológicos y aplicaciones para llevar la lectura de turno en el bolsillo del pantalón y a cualquier lado. Es muy frecuente ver ebooks en el transporte público y sé que no soy la única que elige un audiolibro para escuchar desde mi celular mientras corro en el parque. Quizás de manera un tanto inesperada, las redes sociales han inaugurado grandes espacios para compartir el placer de la lectura y el amor por la literatura, desde clubes de lectura y blogs literarios que invitan a desafíos lectores con ciertas consignas, hasta auténticos debates virtuales en grupos de WhatsApp o Goodreads. Como si fuera poco, hay iniciativas para promover la lectura, como las sueltas de poemas en distintas ciudades, las maratones de lectura y los libros viajeros, que van de un lado a otro, de un lector a otro acompañados de una bitácora de viaje. En lo personal, estar en contacto con otras cuentas literarias me ha ayudado a conocer otros autores, géneros, editoriales, etc. Me pasó recientemente, por ejemplo, con Cometierra, de Dolores Reyes, y Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica, dos libros que no puedo dejar de recomendar. Así, se promueve el contagio de una literatura distinta, sin fronteras ni límites.