La oportunidad perdida



Pablo Mori-. Fue tan certera la estrategia de correrse al segundo lugar a último momento de Cristina Kirchner, que Mauricio Macri quedó en el centro de la escena solo y desaprovechó la oportunidad de mostrar quién es y cómo va a hacer lo que propone Alberto Fernández.

Poner a Alberto Fernández en el centro de la escena era riesgoso porque justamente, eso minimizaba la figura de Cristina para quienes la rechazan, que son mayoría (por eso se bajó). Pero una vez pasadas las PASO, era el único recurso que le quedaba a la alianza entre el PRO y la UCR: recordar que su única experiencia es como diputado porteño, que jamás ejerció un cargo ejecutivo electivo, que nunca fue un líder político, etc. Además de indagar de qué vivió cuando se alejó de la política, sus zigzagueos desde su juventud hasta hace pocos años en la polític, etc. Lo habitual que sufre cualquier candidato.
La sorpresa de su nominación no solo desbarató la única estrategia del PRO, sino que los dejó nocaut y no pudieron reaccionar, más allá de las movilizaciones por distintas ciudades que está haciendo el Presidente.

Seguramente, en el bunker de campaña del macrismo pensaron esta estrategia, que no se contrapone  con la que está desplegando ahora de hacer recorridas como la de ayer en Paraná, que fue multitudinaria tratándose de un candidato que no tiene esa gimnasia de la política: los actos multitudinarios.
El problema es que para desplegar esta campaña de poner el foco en Alberto Fernández necesitaba más que nunca el apoyo de sus aliados, los grandes medios de comunicación. Y éstos, en especial Clarín, lo están abandonando porque ya están negociando con Fernández. Son los desaires propios de quien va perdiendo, paulatinamente, el poder. Son las reglas del juego.
Pero si se hubieran hecho antes las cosas, quizás no se modificaba sustancialmente el resultado, pero sí la amplitud de la ventaja que le sacó Fernández a Macri. Ahí sí, otro hubiera sido el escenario. Incluso las movilizaciones que está haciendo serían aún más nutridas y tendrían menos importancia las candidaturas de Espert y Gómez Centurión, quienes quizás ni siquiera hubieran superado las  PASO.
Pero todo esto es contrafàctico. Lo que hay es lo que hay.