La detención de Martín Rodriguez y el fascismo de las contravenciones

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Joakito-. El poeta, periodista y amigo de Noticias Entre Ríos, Martin Rodriguez, fue detenido en la ciudad de Buenos Aires. El delito: preguntar porque arrestaban a un pobre.
Durante la tarde de hoy, miércoles 30 de octubre, Martín Rodriguez, fue detenido por la Policía Metropolitana de la ciudad de Buenos Aires, por que en el medio de un operativo quiso averiguar el motivo de la detención de un joven en la esquina de las calles Suipacha y Tucumán de esa ciudad. Según contaron desde la policía "una persona intenta robar mercadería. Paga por unas cosas y se lleva otras. El cajero del supermercado le reclama y esta persona lo agrede. Llega la policía y lo detiene". La causa está caratulada como Tentativa de Robo y Lesiones. Cuentan que Martín Rodriguez, "quiso evitar que detengan a esta persona y fue detenido por resistencia a la autoridad".
El delito de resistencia a la autoridad es un resabio fascista que han dejado las sucesivas dictaduras en la Argentina y que forma parte de la mayoría de los códigos contravencionales de las policías provinciales. Los códigos contravencionales con el que operan y son formados todas las policías, le dan la posibilidad a que sea esta la que lo interpreten como se les ocurra y los convierte en la única fuerza con poder para decidir la detención de un ciudadano que haya cometido una falta. No solo eso, además el policía, luego de comprobar la infracción, decide sobre el sumario sin intervención judicial, algo que parece inverosímil en 2019. De hecho, es esta arcaica representación, la que hizo que detengan a Martín Rodriguez, ya que los policías que intervinieron entendieron que preguntar el motivo de detención de determina persona -sin orden judicial mediante- es suficiente para entrar en la categoría de "resistencia a la autoridad".
Los códigos contravencionales -si bien mantienen diferencias en sus articulados- operan de la misma forma y con la misma funcionalidad en casi todas las provincias argentinas: son un instrumento de estigmatización de ciertos sectores de la sociedad con quienes la institución policial se vincula fijando una relación caracterizada por la fuerza y la discrecionalidad. De esta manera se desplega una relación desigual y arbitraria, naturalizada por las partes y que además va más allá de las facultades y límites que los propios códigos establecen. Es decir que las contravenciones policiales son utilizadas como la solución a un problema al cual el Estado no sabe cómo enfrentar, y delega en la policía esta función.
A pesar de diversos fallos judiciales adversos estas normativas siguen funcionando en plena democracia. Uno de los fallos judiciales con mas repercusión al respecto fue el de la Corte Suprema de la Nación que estableció -respecto a las contravenciones en Tucumán que las mismas "no están en condiciones de satisfacer el estándar constitucional mínimo, y ha lesionado en el caso la inviolabilidad de la defensa en juicio y el derecho a la libertad” 
Por otra parte, en este caso particular hay que señalar que el joven detenido por el que Martín Rodriguez intercedía se estaba llevando un paquete de galletitas. Esta es la imagen social de la Argentina de hoy. Hay que dejar bien en claro, que si bien Martín Rodriguez fue liberado unas horas después,  no puede pretenderse  considerar como solución a los problemas de seguridad ciudadana la persecución y detención de determinados grupos de personas o la saturación de algunas zonas con agentes policiales olvidando así aplicar políticas integrales que tiendan a favorecer la integración de la población, evitando la marginalidad y la exclusión.