Georges Brassens, el Gardel de Francia



Lucas Carrasco-. El cantautor Georges Brassens fue, a mi criterio, uno de los mejores del mundo y lo sigue siendo. Con independencia de otras premisas que no sean musicales.

Georges Brassens integró lo que se llamó la "Trova Anarquista" del siglo XX, pero esa es una categoría de los críticos musicales, él prefería no ser encasillado. Y es difícil de encasillar.  El (lamentablemente) olvidado Jorge Schussheim, y también Nacha Guevara, interpretaron algunas de sus canciones en los años setenta alrededor del Instituto Di Tella. Pero fue Paco de Lucía, exiliado en París por la dictadura de Franco en España, el que comenzó a cantar sus canciones en español. Es impresionante lo mucho que le aportó el dictador Franco a la música española: sus artistas en el exilio salieron de la mojigatería banal de esa dictadura que tantos adeptos tenía en la Argentina, por ser, a diferencia de Hitler y Mussollini que querían fundar su propio reino, un católico devoto y ultraconservador, además de ultraestúpido.
La cuestión de las traducciones no es un asunto menor. Porque Brassens congeniaba unas letras de alta cultura con decires populares, en una estética poética que hubiera merecido el Premio Nobel de Literatura, aunque en sus tiempos era imposible que se lo dieran a un cantautor. Menos, alguien que salía de los bordes de lo permisible, por derecha y por izquierda, de la moral. Sí ganó el Premio Nacional de Francia de poesía.
Uno de los seguidores de Brassens fue el también Georges pero Moustaki, que popularizó la canción, también interpretada por Paco Ibañez, La Mala Reputación. En Argentina, de las muchas versiones existentes, la que yo prefiero es la del ítalo argentino, ya fallecido, Gianfranco Pagliaro. Falleció días antes de concurrir a un programa en canal 26 donde yo trabajaba. Al fin iba a poder conocerlo. Aunque no tanto, yo sentía un poco de vergüenza de que me reconozca. Porque una vez, lo paré en la calle para saludarlo y no me dio ni bola, al contrario, me miró con fastidio.
Una aceptable traducción de Brassens se puede leer en esta página. Sus canciones, se pueden escuchar en Youtube, arriba de esta nota, si se deja correr, hay varias. Su particular manera de cantar, la cadencia y las inflexiones las arrastraba con melodías pegadizas. Incluso, en la mayoría de los recitales se lo veía solo con su guitarra, sin los arreglos musicales posteriores, ya en sus discos.
Fue un músico prolífico. Un poeta prolífico. Un hombre que trascendió su tiempo. Y aún sigue funcionando la maquinaria que hace escandalizar el sentido común. No es poco mérito.