¿Es posible una alternativa de Izquierda en estas elecciones?

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Julia Rabotnisa-. ¿Hacía donde apunta la izquierda? ¿Es posible construir una alternativa de poder real, mediante las elecciones?
Todavía en campaña electoral, Alberto Fernandez, logró lo que no pudo Mauricio Macri mediante aprietes y represión: que los sindicatos acepten sin chistar las paritarias propuestas por los empresarios. Lo ocurrido con el sindicato de los pilotos de aviones que a pedido de Alberto levantaron su reclamo por paritarias libres, es un ejemplo de lo que se viene después del 27 de octubre.
La pelea llevada adelante por los aeronáuticos habría impulsado el reclamo de paritarias por parte del resto del movimiento obrero y hubiese ayudado a la lucha de quienes defienden su derecho al trabajo contra los despidos y los cierres de empresas.
¿Es ésta la expectativa del mundo del trabajo que habrá de votar a Alberto Fernández y a su compañera de fórmula, CFK, el domingo 27 de octubre? ¿Es posible una salida positiva a la crisis atando de pies y manos al movimiento obrero?
Está mas claro que nunca el pacto sellado de transición ordenada que existe entre el PJ y Cambiemos, de hecho cuando se voto a favor de la mentirosa ‘emergencia alimentaria’ se dejó en claro que eso fue el puntapié de ese pacto de transición.
Los nombres que circulan en "radio pasillo" sobre quienes integrarían el futuro gabinete de Alberto Fernández son una muestra más de la transición pactada, como para que nada cambie: Guillermo Nielsen, un lobbysta de las petroleras y sus accionistas, para Energía; un lobbista de los bancos, Martín Redrado, para el Banco Central. Todo esto,  maquillado con el progresismo de la acomodaticia Victoria Donda a quien le darían un  ministerio de la mujer -aunque Alberto Fernández ya dijo que no apoyará el derecho al aborto- y Mirta Tundis, para el Pami. Más claro, échenle agua.
Es evidente, que el movimiento obrero se ha quedado sin alternativas reales para poder enfrentar la crisis de grandes magnitudes que se avecina. Hace rato ya, que la izquierda ha perdido la condición de fuerza de atracción para los trabajadores en estas elecciones. El caso de las elecciones de Salta y de Mendoza lo demuestran. Es evidente que el FIT  no es una izquierda que se haya esforzado o se esfuerce por ofrecer una salida a este impasse político que atraviesan los trabajadores en esta etapa crucial. El FIT, con su planteo de sólamente renovar las bancas que tiene,  ha rechazado un planteo de lucha para acabar con Macri, para dejar el terreno libre a las maniobras de los Fernández, Nielsen, Massa, Redrado, la burocracia sindical, y los vaticanos enrolados tras Grabois.
El FIT no se presenta como una alternativa de poder y sólo reclama ocupar lugares en el Congreso. No ha sido capaz de arribar a conclusiones concretas a partir del fenomenal alcance de la crisis capitalista y el impacto demoledor que tiene sobre la vida y la consciencia de los trabajadores. No se puede  discutir con un compañero ganado al voto por Fernández, sin un abordaje crítico de la izquierda.
Aunque las elecciones lleven al gobierno a una “coalición” de justicialistas y filo justicialistas, el peronismo ha agotado cualquier capacidad para alcanzar lo más elemental: la autonomía nacional. Es una corriente en disgregación. Es en este escenario que la izquierda debería retomar una política seria de clases y socialista consecuente, y no, ir tras una u mas banca en el Congreso.