"El periodismo no es para cobardes"


Esta entrevista  fue realizada a Lucas Carrasco, por su sobrina Valentina, hace algunos años para hacer un trabajo práctico de la escuela. Por pedido de ella, la reproducimos en su totalidad.

¿En que universidad estudiaste?

En la UNER (Universidad Nacional de Entre Ríos), Comunicación Social, pero no me recibí. El periodismo, como carrera universitaria -fue fundada en Paraná en el 77, 78, plena dictadura. Por lo tanto en los medios había muchos periodistas que nunca habían estudiado como tales. Muchos de nuestros profesores, incluso los mejores como Lambruschini, Alfieri y Pablo Yulita -que falleció- no eran periodistas recibidos o tenían otro título. Además, la carrera era muy larga, se fue acortando con el tiempo. Y además por cuestiones personales y laborales, no terminé la carrera ni fui un buen estudiante universitario, la verdad. Lo cual, ahora, de grande, me doy cuenta que fue un error. Pero es tarde para enmendarlo.  

¿Por qué elegiste la carrera de periodismo?

Porque ya trabajaba como periodista. Empecé a los 15 años en la radio AM LT14 en un programa literario, y una radio FM que ya no existe, que entonces era muy escuchada. Y escribiendo en Análisis, la revista de Daniel Enz, por donde pasaron los mejores periodistas y aparte, también yo, je. Después estuve en Hora Cero, que era la versión local de Página/12, que fue cambiando de manos y hoy es el diario UNO. Ahí hacía columnas sobre literatura. En Canal 11 como columnista político. Eso antes de empezar la facultad, estando en el secundario todavía. ¿Qué otra cosa iba a estudiar?
Ya desde chiquito escribía mucho, tenía vocación por la literatura, pasión por la lectura y curiosidad. La curiosidad es el elemento constitutivo del periodismo. La imaginación, de la literatura. La soledad, de la lectura. Juntás esas tres cosas y bue, te sale un monstruo poco elegante y sin muchas salidas, así que por eso me dediqué al periodismo. 

¿En que has trabajado?

En todos los formatos (radio, TV, diarios, internet, dramaturgia -quiere decir escribir guiones, de TV o teatro- libros, clases, cursos, etc). Lo más interesante es que al formarme en Paraná, donde los medios son más chicos y tienen menos recursos económicos, uno aprende a hacer de todo. Desde ser operador técnico en radio, editor en periódicos -aún siendo un simple redactor- o nociones de escenografía y dirección de cámara en TV;así que al empezar a trabajar en Bs As, donde los diarios, canales y radios tienen un montón de técnicos, productores, maquilladores, los mejores cerebros comunicacionales del país, bueno, yo ya tenía cierto espíritu de "chico de los mandados" que me facilitó las cosas y aún me las facilita.  Una anécdota: estaba en un programa de TV en un canal porteño, digo algunas cosas, otro me retruca, mientras, me levanté, fui al baño, volví y le contesté. Todos me miraban como si estuviera loco y no,  en realidad, veía la posición de los camarógrafos -para levantarme del estudio sin que la cámara me tomara- el monitor con el resumen de lo que el otro estaba diciendo y mientras orinaba, le pregunté al ordenanza el nombre del conductor (al que no conocía). Volví y lo traté, con el nombre de pila y el sobrenombre, como si fuéramos íntimos amigos.
Pero el gran desafío para todos los periodistas hechos para  y por la escritura, la gráfica se dice en la jerga (o sea, los diarios y las revistas) es la revolución digital. Al haber comenzado tan joven, pasé por la etapa del miedo al fin de los medios, a los inicios de internet y demás. Me puse a estudiar mucho, como autodidacta (no había, en ese entonces, donde estudiar estas cosas) el fenómeno de la comunicación en internet y me fue bien en ese ámbito. De hecho, le debo casi toda mi carrera al empeño que le puse y aún le pongo en comprender hacia dónde va, ya no solo el periodismo, sino la comunicación en la era de las redes sociales.

¿Siempre te dio gusto esa carrera?

Sí. Pero no es un lecho de rosas, ningún oficio lo es. Pero son pocas las personas que pueden vivir de lo que les gusta. En ese sentido,  me di ese gusto. Más vale, en el periodismo un día sos Gardel y Maradona juntos, al otro día estás desocupado o sos la peor calaña del planeta. Hay gente que te aplaude y te admira y gente que te insulta y te odia. Con el tiempo, uno se va acostumbrando. 
Pero el periodismo tiene la dinámica de que no aburre nunca: siempre hay una historia nueva para contar, un drama humano, una mirada sobre el universo, un hecho impactante,  lo que sea. El ser humano, desde la época de las cavernas y la pintura rupestre, se alimenta el alma y el intelecto de historias, de símbolos, de palabras. De comunicación, en suma. Eso es lo que nos diferencia de una piedra, una estrella, una flor. La flor no es linda ni fea, es flor. Pasa a ser linda si alguien la describe como linda. Pero la flor ni se entera, no se pone triste si alguien la narra como fea, es una flor, nada más, nada menos. El hombre es el que necesita la planta para alimentar el cuerpo y la adjetivación de la flor para alimentar el alma. 

¿De chico que es lo que querías hacer?

Escritor y periodista. Mi abuela me compraba las ediciones Billiken de los grandes clásicos, adaptados a los niños. Me hacía copiar, además, una hoja por día para tener buena caligrafía -no lo logró- pero sí logró que yo a esa página le agregara partes propias, finales que me gustaban más, personajes nuevos, cosas así. Incluso escribí una novelita a los 10 años, que era una vulgar copia de Oliver Twist de Charles Dickens  y hacía un "diario" a mano, que eran hojas de cuaderno pegadas, con historietas que dibujaba, noticias familiares, juegos como los de la revista Anteojito. Lo vendía entre la familia. Por monedas, con las que compraba facturas en los recreos de la primaria, mientras los otros chicos jugaban al fútbol.   
Además del trabajo, está la vocación. No solo en la infancia hice cosas por vocación, sino también en la adolescencia, cuando tenía tu edad hice una revista para tu misma escuela. No recuerdo el nombre. Sí recuerdo que ya desataba polémicas. Pero la Normal -donde solo fui un año, el último de la secundaria- siempre fue muy abierta y comprensiva e incentivaba la creatividad de los alumnos. En ese sentido, estoy agradecido. 

¿Que otras cosas te gustan hacer además de tu carrera?

Uf, qué pregunta. La verdad: soy un monumento al aburrimiento. Leo, escribo; escribo, leo. Cuando miro una película voy pensando en la estructura del guión, por eso casi no miro películas en español, sino subtituladas. Para concentrarme en el guión y no tanto en la actuación, las escenas, etc. Soy un bodrio. 
Mi hobby, por decir algo, es escribir en Twitter, puedo estar cinco o seis horas (he llegado a estar más) escribiendo tuits sobre cualquier cosa, debatiendo temas que no me interesan mucho o desarrollando teorías delirantes en las que no creo. O sea, mi parte no periodística ni literaria, sería esa. Pero desde que salieron algunos libros (escritos por otros) donde recopilan o citan tuits míos, perdió su parte lúdica. Así que ni eso. 
Debo ser el tío más aburrido del planeta. 

¿Como es el periodismo?

En teoría: contar una historia (puede ser una noticia, una crónica, un perfil, etc, hay muchos géneros) y cada dato debe estar respaldado por tres fuentes distintas, lo cual protege al periodismo judicialmente. Su tarea es aportar al debate público. 
Bien, todo esto está en crisis en el mundo. En Argentina, también. 
Un profesor que dio en la UNER, Alejandro Horowicz -no lo tuve, pero compartí un debate con él en una radio porteña, donde dio esta definición:- dijo que "en última instancia, el periodismo es un género literario más". Coincido, hoy, con esa definición.

¿En que medios de comunicación te gusta trabajar?

No me gusta la TV, de hecho renuncié a Canal 26, en parte también porque ya vivía en Paraná y no quería viajar todas las semanas a Bs As. Pasa que la TV deja un poco más de dinero que la gráfica, que hoy en día se paga poco y nada. La radio me entretiene, pero lo mío, lo que más me gusta es escribir sin editor ni mediaciones con el lector: escribir en internet, en espacios propios. Claro que eso no me da de comer. Así que si tengo que elegir algo como "trabajo", en el sentido de remuneración, lo que más me gusta es escribir en diarios. Hace unos meses, por la crisis del grupo económico que es dueño, me echaron del diario El Argentino, de Bs As. En Entre Ríos, soy columnista de Noticias Entre Ríos y no me gustaría trabajar en ninguno de los diarios en papel que existen en Paraná. Sino me quedara otra -y me lo ofrecieran, cosa que dudo- trabajaría, porque de algo hay que vivir, pero no me sentiría cómodo. Los diarios en papel, hoy, son una especie en extinción, además de que no hay casi libertad para el periodista. Sí, disfruto escribiendo para algunas revistas porteñas en papel u online. Pero recién después de 23 años como periodista puedo darme el lujo, y hasta ahí nomás, de elegir en qué lugar trabajar y en qué lugar, no. 

¿Que es lo que te atrae de la escritura?

Es, parafraseando a Mario Benedetti, una soledad tan concurrida...
Solo, en una habitación pequeña, escribiendo, puedo sentir que escalo el Everest, que una gitana me lee la mano mientras tomo un vodka con Raymond Chlander en Los Ángeles, que me encuentro un billete de lotería ganador y se lo doy a un niño de la calle en Tailandia, que me enamoro perdidamente de Audrey Tautou durante un crucero por el Caribe, que doy la vuelta al día en ochenta mundos jugando al poker con Julio Verne y Julio Cortázar, que canto con Bob Dylan en Woodstock  y le doy un pase a Messi para ganar el Mundial. Después, apago la computadora, me acuesto a dormir y me siento menos solo. 

¿Que consejos darías para alguien que quiere ser periodista?

Que lo intente. Y si le va mal. Que lo vuelva a intentar. Y si le vuelve a ir mal, que lo vuelva a intentar. Y que se esfuerce y que insista y trabaje más y trate de ser mejor y que insista, insista, insista. Y que si todo el planeta se te burla por tus fracasos, agaches la cabeza, prometas mejorar, pero jamás renuncies. Jamás les hagas caso a los que te tiran para atrás. Así tengas que manejar por las tardes un taxi, de noche, sentate a escribir. Sentí las teclas como si fueran un piano. Ponete guantes de box para escribir. Peleá contra el destino y contra los críticos. Tecleá, tecleá, tecleá. Corregí. Insistí. No te des nunca por vencido. 
Y si alguna vez te va bien, cuidate mucho de los elogios. Los elogios son peores que son los insultos: te hacen agrandar, hacen que te la creas, te hacen creer invencible. En suma, te hacen bajar la guardia. 
El periodismo es tenacidad y audacia. El periodismo no es para cobardes.