El lado oscuro de la pobreza


Joakito-.Robos y asesinatos, un intendente agredido en la puerta de su casa por desocupados, presos que salen y vuelven a delinquir. Todas manifestaciones de un mismo fenómeno: La pobreza.
La pobreza genera desigualdad y la desigualdad genera una sensación de injusticia entre las personas en desventaja que los lleva a buscar una compensación por otros medios. A su vez, la actividad criminal también se puede explicar por un análisis costo-beneficio; cuanto más escasas sean las oportunidades económicas para los más pobres y mayor sea la brecha de ingreso entre pobres y ricos.

La violencia social generada por los altos índices de pobreza que lleva a -lamentablemente, cada vez mas- sectores de la sociedad a vivir en la marginalidad, no abarca solamente actos criminales realizados de manera directa, sino que también lleva implícitos determinados valores, estereotipos, prejuicios y muchas veces calumnias, que son transmitidas culturalmente o a través de los medios de comunicación que incitan al odio o al menosprecio de una persona, de un dirigente político o de un determinado colectivo social.
En este sentido, la agresión que sufriera Varisco, no es un acto producido al azar, ya que se relaciona directamente con la desigualdad que impera hoy en Entre Ríos. Pero la violencia, vinculada a la desigualdad, no se refiere solamente a la brecha existente entre los ricos o los pobres sino más bien ante la grieta existente entre quienes se benefician de las riquezas y los excluidos. Hay que advertir, en este sentido, que negar la relación entre violencia y pobreza, es muy diferente a sugerir que la pobreza no es condición suficiente ni necesaria para que aumenten los índices de violencia; ya que existen datos reales que demuestran fehacientemente que a menor nivel de desigualdad, menores son las posibilidades de que se produzcan hechos violentos y delitos.
Es necesario, empezar a reparar el tejido social que evidentemente -los últimos hechos acontecidos lo demuestran- está roto. Entre las posibilidades de reparación del tejido social, la familia como núcleo central ocupa un espacio trascendental ya que cuando las familias establecen normas apropiadas a la edad de sus hijos y cuando controlan las actividades y relaciones de los jóvenes, es mayor la posibilidad de que esos jóvenes se formen en una cultura basada en el diálogo y en la búsqueda de resolución no violenta de los problemas. Si se pretende reparar este tejido social hay que ampliar la barrera de las responsabilidades, y, que todos los actores sociales se  pongan de acuerdo (políticos, instituciones intermedias, medios de comunicación -Noticias Entre Ríos fue el único medio que no publicó la imagen de Varisco agredido, porque nada le agregaba a  la información más que morbo y humillación).
De todas maneras, por más buenos análisis que se realicen, y por más políticas que se diseñen tendientes a reducir la violencia, o la pobreza si se cree que los fenómenos violentos son consecuencia de la misma, no sirve para nada si nos seguimos relacionando en ámbitos violentos. O si desde las usinas de pensamiento y desde los medios de comunicación, se plantea el linchamiento como opción. Es decir, que de lo que se trata, además de apuntar a reducir la pobreza es de empezar a construir una sociedad más justa, con más igualdad social, y que tenga a la convivencia y la tolerancia democrática como parte de sus pilares fundamentales.
Si no se consolida una verdadera "cultura de la paz" los hechos violentos (en su infinidad de variables) seguirán ocurriendo.
Es importante que desde el estado se  impulsen medidas preventivas, aplicando eficientemente la justicia y reparando a las víctimas de la violencia.
Sin embargo, por más que muchos crean lo contrario, en Entre Ríos, cuya segunda ciudad en importancia tiene a la mitad de la población en la pobreza, no existe una política estatal que apunte a prevenir la violencia y las acciones llevadas a cabo en vez de prevenir han buscado siempre reprimir.