Carta a Oscar Londero


Nota editorial: Oscar Londero tiene derecho a contestar y será publicado en el mismo espacio y durante el mismo tiempo que este artículo. 
Lucas Carrasco-. ¿Te acordás cuando defendías la Constitución y los derechos humanos? ¿Qué te pasó? ¿Ahora que trabajás de alcahuete del poder no te da asco ni verguenza lo que antes te indignaba?



Te lo tenía que decir. Porque te tengo afecto, aunque sé que no es mutuo.
Hace muchos años ya, cuando defender los derechos humanos no era un negocio, no dejaba plata ni servía para acceder a los privilegiados cargos públicos, coincidíamos en encuentros con gente que con el tiempo fue haciendo de los derechos humanos un negocio. Vos, en cambio, seguiste siendo un honesto periodista independiente, que sin ser K ni mucho menos, como corresponsal de Clarín fuiste a un programa mío a defender la ley de medios, por ejemplo. Y te parecía que la información era un bien público pero no algo neutral. Como sabe cualquier periodista que ha estudiado en profundidad y en serio, como vos. Y aunque no te guste, como yo.
Ahora veo con cierta tristeza tu bombardeo de gacetillas de prensa donde se reparten violaciones flagrantes a los derechos humanos y las garantías elementales como si fueran caramelos, como si la vida de los pobres importara nada, como si fuera más importante cuidar ministros y jueces que defender las leyes y la constitución. A la mierda.
Es claro que te pusieron en el cargo político de prensa del Poder Tribunal porque te sobran méritos y me alegró mucho la designación, pero vos y yo sabemos que te pusieron para que seas la cara bonita de dos chongos impresentables: el asesor de prensa de Busti y la asesora de De Ángelli.
Pero los partes de prensa, con penas anticipadas sin juicio ni garantìas constitucionales mínimas ni el menor resguardo de la privacidad y el principio de inocencia, estàn bien escritos. Y Busti nunca se rodeó de luminarias que taparan su inmenso ego y De Ángelli es ágrafo, de modo que solo cabe concluir que las escribís vos.
¿No te da un poco de verguenza difundir, como si nada, las penas sin juicio, los juicios sumarios, la demagogia punitivista, el oportunismo sinverguenza, la falacia payasesca de que la Justicia se acerca al pueblo?
Capaz que no, aunque tiendo a creer que sí.
Antes, cuando coincidíamos que las garantías procesales no se crearon para los Lucas Carrasco ni para los blancos, sino, por ejemplo, para que un Álvaro Piérola no pida la guillotina sin juicio a unos ciudadanos a los que les vulneraron todo el artículo 14 de la Constitución Nacional y deba regresar a nuestros tiempos, más allá de que le duela la Revolución Francesa y todo lo que vino después, incluido los supersalarios que cobran estos vagonetas con aires de diva dependientes de cada coma en los medios; antes, te decía, vos hubieras escrito esta misma carta que hoy estoy escribiendo yo.