Buenas noticias



 Osvaldo Quinteros-. Un anàlisis de las elecciones por venir, sus antecedentes y las buenas noticias que parecen olvidarse.



La historia argentina no registra un período tan largo de democracia. Desde el primer golpe de estado, contra el radical Yrigoyen, golpe que inaugura la etapa de las dictaduras, solo Juan Domingo Perón pudo terminar un ciclo de su mandato hasta recién 1983, cuando cae la última dictadura militar, la más sangrienta de todas. Perón fue derrocado en su segundo mandato presidencial, que hasta la reforma constitucional de 1994, duraban 6 años.
El 27 de octubre los argentinos elegiremos el sexto presidente desde el retorno de la democracia. Un período inédito por lo extenso en la totalidad de la historia argentina. 
En la actualidad, no hay ningún partido político proscrito. Hasta el nazi Alejandro Biondini pudo presentar su candidatura presidencial acompañado en su fórmula por un ex carapintada. Los votos no le alcanzaron para superar las PASO, pero sí le alcanzó a otro carapintada, Gómez Centurión, que viene del PRO y se alió a la evangelista conservadora Cynthia Hotton.
El temario de los carapintadas que siguen en el juego político, pero adentro del sistema, va mutando. Ya nadie reivindica los alzamientos contra los presidentes constitucionales Raúl Alfonsín y Carlos Menem, tan distintos entre sí, lo que explica la magnitud del rechazo que recogen en la actualidad.
La historia reciente va tomando forma de consenso. Además, por razones biológicas, el voto carapintada, que siempre estuvo presente en todas las elecciones, va decreciendo.
Hoy hay opciones ultraderechistas más modernas como las de José Luis Espert, que recoge algo del legado del liberalismo como el derecho al aborto, a la sexualidad alternativa, a la separación de la iglesia del estado. Banderas liberales que recogen también, casi monotemáticamente, desde la ultraizquierda, con el Frente de Izquierda. También éstos, los de la extrema izquierda, se han aggiornado, son parte del sistema y buscan, legítimamente, crecer electoralmente dentro de la democracia. Ya no hay planes insurreccionales como antaño, se consumaran, como en La Tablada, o no. Ya no son parte de la discusión. Incluso hay un amplio consenso en torno al repudio a la incursión guerrillera en La Tablada, contra el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, a quien la historia va poniendo en el sitial que se merece. Esto sucede, paradójicamente, cuando el radicalismo se derechiza y apoya una fórmula que hace una campaña cavernícola, con Miguel Pichetto como candidato a vice del actual Presidente de la Nación, Mauricio Macri, el primero en ser electo democráticamente sin ser radical ni peronista y el primer no peronista en terminar su período constitucional en tiempo y forma desde la elección de la segunda presidencia de Yrigoyen.

Son buenas noticias, en medio del vendaval económico y la pobreza estructural y reciente. En fin, en medio de las malas noticias, que ya las conocemos todos.