Breve Historia del Mate



Santiago Zorrilla-, El mate es la bebida mas popular de la Argentina, a pesar de que no contiene alcohol. Es consumida en la mayoría de los hogares, y Entre Ríos, es la provincia, que más mate consume per cápita anualmente. ¿Cuáles son sus orígenes y por qué se volvió tan popular?

Se sabe que fueron los guaraníes quienes descubrieron el uso de la yerba mate para consumo. Fue esta población quien la utilizó como bebida, objeto de culto y moneda de cambio en sus trueques con otros pueblos. En su lengua, a la yerba se la denomina Caá que quiere decir yerba, planta y selva. La palabra “Caa-Mate", cuyos términos “caá” significan en idioma guaraní “planta o hierba”, en tanto que “mate”, se supone derivado de la palabra quichua “matí”, con la cual designaban a la calabacilla que usaban en general para beber. Para ellos, el árbol de donde se sacan las hojas de la yerba mate es un obsequio de los dioses en este mundo.
De todas maneras, más allá de este descubrimiento, fueron los conquistadores, quienes se encargaron de  de difundir su consumo y sus virtudes por todo el entonces Virreinato del Río de la Plata. Después,  los Jesuitas introdujeron el cultivo en las reducciones o misiones jesuíticas guaraníes ubicadas principalmente en las provincias del norte mesopotámico argentino (Corrientes, Misiones y Formosa)
Desde entonces el acto de tomar mate se convirtió a pasos acelerados, en la costumbre mas pipular de la Argentina, incluso mucho antes de la Revolución de Mayo y de la Independencia, por eso, no es sorprendente, que -más allá de los argentinos que viven en otros lados del mundo- la yerba mate se consuma también en España.
Paul Navajas, hijo de un histórico productor de yerba mate y de té de la provincia de Corrientes como es el Establecimiento Las Marías, escribió un libro (Caá Porã, El espíritu de la yerba mate) donde cuenta que desde su origen hasta su participación en la conformación de la identidad nacional y la economía argentina quienes bregaban por la independencia en 1816 debían cebarse mates entre las acaloradas discusiones en la Casa de Tucumán.  A su vez, este autor, sostiene que la bebida del mate no distingue en su consumo a las clases sociales, sino lo que diferencia a estas en su consumo son los aditivos que se le agregan a la yerba: "los aristócratas de la época volvían a la infusión más selecta agregándole leche, crema, canela o clavo de olor. Y mandaban a labrar sus mates a Potosí, con la plata de ahí. Cuanto más ostentoso, elaborado y barroco fuera, más refinado se lo consideraba. También tenían la figura de la cebadora, que se ubicaba en las salas de las casas. En aquel entonces el mate se ofrecía como hoy se ofrece un té o un café”.
En otra parte de su obra, Navajas sostiene que si bien es cierto que la bombilla hace a la originalidad del mate, no es ella misma la que vuelve a esta costumbre algo realmente especial, sino el acto de usarla entre varios. Por ser aquello que entra en contacto con los labios, la bombilla hace explícito el compartir, lo revela, convirtiendo la ronda del mate en un rito social significativo. "El consumo mediante cebadas sucesivas lleva implícita la necesidad de tomarse un tiempo para reunirse con los demás, esperar cada uno su turno, escuchando los silencios del otro y los de uno mismo. No se comparte solo el alimento, la bombilla y su recipiente, sino también el momento y luego las ideas, los compromisos y los sueños. Incluso en el arte de cebar se manifiesta el compartir, puesto que un mate bien cebado es aquel que logra una distribución equitativa del sabor entre todos los que toman". Tal vez, por eso, es que a los entrerrianos se los conoce en casi todo el territorio nacional no sólo por su amabilidad sino también, por su hospitalidad. Para esto, el consumo del mate es fundamental. No por nada, es Paraná, la capital entrerriana, la ciudad nacional del mate, donde anualmente se celebra la tradicional Fiesta Nacional del Mate. Tan común es para los entrerrianos el mate, que hasta puede observarse en cualquier oficina pública, en la cama de un hospital, en las cárceles, o incluso hasta en los políticos, poco habitúes a compartir costumbres de arraigo popular.
Recomiendo para quienes quieran saber más sobre esta costumbre nacional de tomar mate, tres libros fundamentales: el de Paul Navajas -citado más arriba-; "El Mate. Bebida tradicional argentina" de Francisco Scutellá; y "El Mate, el arte de cebar y su lenguaje" del poeta y periodista Amaro Villanueva.