Alberto ganó el debate

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Lucas Carrasco-. Pese al gran desempeño de Espert y los esfuerzos de Macri, el ganador del debate fue Alberto Fernández.


Los debates sirven para reforzar el voto de los propios, para iniciar un clima de campaña en la gente común y para reorganizar tácticas discursivas a partir del resultado de las PASO, aunque ésto por sí mismo, sirva de poco sin una estrategia integral para modificar de manera parcial y acotada la tendencia de voto. Es lo que sufre Espert, que fue quien más se lució en este debate.
Para este debate en particular, las cartas electorales ya estaban echadas. Es casi imposible que Alberto no sea el próximo Presidente de la Nación. Casi, dije, no imposible.
Así las cosas, Alberto Fernández tenía como misión consolidar el impresionante caudal de votos obtenido en las primarias, tratar de no perder votos ni por izquierda ni por derecha dentro de la amplia alianza que lo apoya. ¿Cumplió ese humilde objetivo? Sí, pero además se la jugó en varios pasajes, abandonando el clásico discurso polisémico del futuro ganador.


Macri viene de atrás, con necesidad de un milagro, porque tiene que impedir que el "efecto triunfo" le de más votos a Alberto, a la par que tiene que disputarle el centro y conquistar, radicalizándose, la magra cosecha de la extrema derecha de Biondini (que quedó fuera tras las PASO), Romero Feris (ídem) y Gómez Centurión (aún en carrera y monotemático hasta el hartazgo). A esto, hay que sumarle más o menos un 5% de aumento en la cantidad de votantes y el cambio en la forma de votar: los votos en blanco y los nulos ya no se cuentan para calcular el porcentaje. El ganador tiene que sacar 40% más 10% de diferencia con la segunda minoría o más de un 45% de los votos y un voto más que el resto.
Matemáticamente, la elección ya está ganada para Alberto y Cristina, la protagonista del debate sin estar presente.
El objetivo de Macri, que es el candidato mejor preparado en debates -asistió a todos los debates organizados por TN  para elegir intendente porteño, además de dos debates presidenciales en 2015- es retener sus votos, quedar como líder de la oposición y por espanto al kirchenrismo (en esto, un diluido Alberto, le complica la estrategia) forzar el milagro del balotage.
¿Cumplió todos sus objetivos? Sí, pero es un debate, no la elección.

Roberto Lavagna lanzó su candidatura con muchas expectativas de su familia. Logró un amplio consenso familiar. En este debate, buscó captar votos del macrismo -al igual que Espert- con la diferencia de que buscaba hacerle creer a una parte de los votantes de Macri que él podía ganarle "al kirchnerismo" en un imposible balotage que lo tenga como presente.
¿Logró sus objetivos?
En el debate en cuestión, sí. En la realidad, que es la única verdad, no.