Missi dominici


Ramiro Pereira-.

Un día feliz, dentro del objeto

que domina las manos y sentidos

de este universo humano

benéfico y caótico, fugaz en su fluir.



Luego, el renglón de los dioses fue oportuno,

según pude consultarles,

y el viento sopló intenso,

alado en sus  comarcas y resquicios.



Tras ello,  silencio incomprensible, en el objeto

y el beneficio de las ondas marcas se retira:

el asunto, un missi dominici entre tedio y plenitud,

mientras se otea la línea con expectación de efebo.