Llegamos a tiempo.





Lucas Carrasco-. Argentina se salvó, gracias a que Macri no seguirá siendo presidente, de entrar en una posible -poco probable, pero posible- conflagración con Corea del Norte.

Se perdió, en la ácida coyuntura, un dato que explica el salvataje en el que vive el país del naufragio, como un inmigrante africano en las crueles playas de Italia. El préstamo inédito del FMI por un desembolso histórico fue a cambio de que Argentina acompañe la aventura bélica de una eventual carnicería en Corea del Norte.
Fanfarronada, amague, juegos verbales de poder, puede ser. Yo mismo sostenía la imposibilidad de una guerra con Corea del Sur, por el rol subsidiario de China en la dictadura coreana, la inconveniencia para Corea del Sur y Japón, la necesidad de EEUU de priorizar la opinión de Rusia para dejarles a ellos el pantano sirio. Y por la necesidad de ordenar el patio trasero, culo que venimos a ser nosotros, los latinoamericanos. Pero la maquinaria bélico-teológica que maneja los resortes del poder en Estados Unidos para sostener el dólar, es capaz de cualquier locura. Así se han suicidado imperios en la historia. Nunca con quiebras en su moneda ni en su rentabilidad financiera.

Pero la dirigencia política, con la oposición incluida cuyo No Hacer en el Congreso fue un gesto claro hacia Estados Unidos, se rebajó hasta esos niveles insólitos: cambiar soldaditos que vayan a morir a tierras lejanas en pos de superar el déficit fiscal. Más republiqueta bananera que eso, imposible. Perdón, es posible. Recordemos que Bonadío metió preso a dirigentes opositores con un escrito en el que él y solo él sostenía que estamos en guerra con Irán. Según los papeles de este delirante juez del peronismo, seguimos estando en guerra. Esa es la calidad de nuestra dirigencia. Es para asustarse.

No ocurrió. Las probabilidades de que ocurra realmente eran pocas. Se va, con una legítima paliza en las urnas, el fracasado gobierno de Macri y su pandilla de ladrones financieros, por suerte. Cambiará la agenda internacional porque EEUU, aunque enfocado en los mismos objetivos, cambió de táctica tras el fracaso de Afganistán, Irán y Venezuela. Y norcorea. Fracaso donde muere gente, mucha gente. "Civiles" que son "daños colaterales", desnutridos de patria, refugiados de sí mismos, invasores de republiquetas que van cayendo como ratas mientras detrás vienen los marines y su parafernalia de película, a  salvar el mundo. Cuando en realidad, el mundo debería salvarse de ellos.