Cuando se quiere, se puede



Joakito-. Ya varias veces, El Arquitecto, ha escrito sobre las falencias urbanas con las que cuenta Paraná, para poder ser una ciudad con categoría, acorde a una capital provincial. Si bien, es mucho lo que resta hacer, válido es rescatar las acciones tendientes al ordenamiento urbano de la ciudad
El espacio se encuentra entre el mencionado club y el ex Club Vial, frente a la plaza Le Petit Pisant. Este terreno de grandes dimensiones albergará bancos, mesas, churrasquera y parquización acorde para que sea disfrutado por la comunidad.
Esta obra, aunque poco difundida, debido a que el gobierno municipal se encuentra en retirada y hay que acomodarse a los que vienen, es de suma importancia para la recuperación de los espacios verdes, sobre todo aquellos que limitan con el río, ya hacen al nivel de vida y calidad de la gente. ¿Porqué? Porque los ríos han sido factores geográficos y económicos determinantes para el nacimiento de las grandes civilizaciones históricas, y a otra escala para el asentamiento de ciudades. (Por ejemplo a partir de los ríos se ha construido la ciencia geomorfológica y la hidráulica) Los ríos han provocado especializaciones en la planificación y gestión territorial y también, en el orden jurídico. A su vez, como bien lo dice el nombre de la provincia, en Entre Ríos, el papel de los ríos en la ordenación y configuración de poblamientos es muy relevante.
El río, al igual que los arroyos que cruzan la ciudad, son importantes, ya que actúan como vertebradores del territorio y suministradores de servicios y recursos básicos para la vida tiene presencia visible y constante en el currículo de casi todos los niveles educativos, tanto de áreas sociales como naturales  a los que se ha incorporado recientemente la perspectiva ambientalista.
Si ponen en el buscador de Noticias Entre Ríos (ahí arriba, a la derecha) van a encontrar las excelentes y muy académicas notas de El Arquitecto. De hecho, con él solemos discutir muchísimo, porque los planteos que él hace -desconocidos por mí, ya que mi formación proviene de las ciencias sociales- dejan de lado las posibilidades que cada "comunidad" (recomiendo la lectura de ·Metodología y práctica del desarrollo de la comunidad", de Ezequiel Ander Egg) tiene en las decisiones de la planificación urbana.
Entonces, es por eso que decidí titular así esta nota: Cuando se puede, se puede. 
Sobre todo en lo que respecta a los espacios públicos. Los espacios públicos son espacios en donde si la comunidad no toma partido, no se los apropia, ganan siempre los poderosos. 
Es interesante estudiar parte de la literatura que da vuelta, respecto a los espacios públicos. Existen, desde mi conocimiento, por lo menos dos perspectivas muy contrastantes en los estudios urbanos sobre la importancia del espacio público en cualquier ciudad moderna.
Primeramente, hay  una perspectiva que entiende que la esfera pública ha sido radicalmente devaluada como
poderoso ideal social y político. De acuerdo a este enfoque, el interés de la ciudadanía en el espacio público ha disminuido en la medida que la esfera pública se ha ido apartando de la participación activa de los debates sobre los asuntos públicos. En este sentido, hoy en día, muchas discusiones sobre la esfera pública y el espacio público están caracterizadas por lo que muchos autores llaman "narrativa de la pérdida”. Son muy difundidas las afirmaciones de que los lugares de la democracia, alguna vez vitales, han desaparecido. Esto se refleja, por ejemplo, en la descripción de Habermas acerca de una esfera pública agobiada por el consumismo, por los medios de comunicación y por la intrusión del Estado en la vida privada, que tiene por resultado la destrucción del espacio de la toma de decisión democrática.
La otra perspectiva que circula mayoritariamente es la que rescata la continuidad de la significación del espacio público como escenario preferido donde grupos de cualquier tipo pueden alcanzar visibilidad pública, buscar reconocimiento, realizar sus demandas y participar de la creación de la ciudad. Es decir que no existe la  “muerte del espacio público” sino por el contrario, un espacio público en transformación, un espacio público posible, donde el carácter dialéctico conflictivo del proceso urbano, y la nunca acabada
apropiación social de la ciudad por parte de los ciudadanos. Es decir, que la ciudad como aspiración y horizonte de futuro son parte de los fundamentos de un proyecto de ciudad conquistada y del derecho a la ciudad.
Desde esta última perspectiva, me parece, es de donde deben evaluarse las obras llevadas a la margen del del río por el municipio. Es una obra que piensa seriamente, en el derecho de cualquier ciudadano, más allá de su capacidad impositiva, de disfrutar de los espacios públicos junto al río.