¿Votan los enfermos?


Joakito-. Después de votar pensé que en estas elecciones y en las siguientes se elige a quienes van a administrar lo público. Y pensé que decir público en Argentina es decir Educación y Salud. Por eso se vota en las escuelas, emblema de la institución Educación. Pero ¿Qué pasa en los hospitales? ¿Votan los enfermos?
Según la Constitución Nacional y su artículo 37 es obligatorio votar para todos los mayores de 18 años, aunque establece algunas excepciones: "Los jueces y sus auxiliares;los que el día de la elección se encuentren a más de 500 kilómetros de distancia del lugar donde deban votar; los enfermos o imposibilitados por fuerza mayor, suficientemente comprobada, y los empleados públicos que estén trabajando en el acto comicial".
De los jueces y de quienes está trabajando está perfecto, aunque en esta votación se le permite votar en el mismo lugar donde estén prestando el servicio. También se explica para el que está lejos, sin embargo si así lo desea puede viajar. En cambio, los enfermos directamente no tienen elección. No se está lejos del lugar de votación porque quiere, sino porque no se puede mover. ¿Exceptuarlo del voto, no es acaso negarle su derecho a elegir?


De camino a la redacción siempre paso por la puerta del Hospital de Niños de Paraná. El domingo de la elecciones se me ocurrió entrar para ver cómo pasan un domingo de elecciones quienes no van a votar.
Erica, sonriente le daba la teta a su hijo primerizo mientras de fondo estaba la tele mostrando las elecciones. Se la veía contenta. me preguntó a quién voté y me contó que ella quería ir a votar por primera vez "pero a Mateo -el bebé- se le ocurrió venir hoy, yo quería votar a Cristina".
Si el Estado a sido capáz de habilitar diferentes urnas en las cárceles, ya que puede votar todo aquel que esté procesado sin condena firme -es decir la mayoría de la población carcelaria- por qué a nadie se le ocurrió poner urnas en los hospitales que recorran las camas, con fiscales y presidente de mesa para que realmente todos los mayores de 18 años o de 16, cumplir con su deber cívico y se le garantice su derecho a elegir, tal como se hizo en las elecciones de 1945 donde Evita, enferma y convaleciente en una cama de hospital ejerció su derecho porque las autoridades de mesa les llevaron la urna.

En Entre Ríos, en las elecciones a cargos provinciales de Junio se  llevó adelante un programa desde la Area de Salud Mental del Ministerio de Salud llamado "Por el derecho al voto de todas las personas”, para garantizar el ejercicio del voto a todos, sobre todo a aquellas personas que están internadas en los distintos servicios de salud mental en Entre Ríos. Muchos de los internados no están imposibilitados para moverse, sin embargo, quienes están alojados en instituciones neuropsiquiátricas tienen múltiples barreras procesales y socioculturales que les impide garantizar su derecho al voto, por ejemplo, la falta de información y el hecho de que no se les facilite el acceso a los lugares de votación. Por eso, lo que  se hizo fue gestionar a través del Instituto Provincial de Discapacidad  que con el certificado de discapacidad puedan votar en la escuela que tengan más cerca del hospital.
Una experiencia similar fue llevada a cabo por el Ministerio Público de la Defensa de la Nación,  quien instó a las autoridades de los Hospital Borda y Moyano (dos de los pocos hospitales nacionales que existen) a que concienticen al personal para que estimulen a los pacientes a participar, y solicitaron que les den permiso de salida y que se aseguren que cuenten con su Documento Nacional de Identidad. 
Parece mentira, que en pleno siglo XXI aún no hayamos encontrado mecanismos para que toda la ciudadanía en su conjunto pueda expresar su voluntad de elección. 
En México, durante las elecciones presidenciales de 2018 llevaron adelante una prueba piloto con gran resultado, instalando "casillas de votación"(urnas) en los hospitales. Por un lado instalaron 31 casillas especiales  en centros hospitalarios ubicados, ya sea en la capital o en la ciudad de mayor población de cada estado, para promover la participación política de aquellas personas que en razón de estar cuidando o proporcionando servicios de salud a los enfermos, les es imposible acudir al centro de votación que tienen designado, así como a aquellos pacientes que pueden emitir su sufragio en las propias instalaciones del hospital.  Adicionalmente, instaron una casilla especial en un hospital federal del sector salud en la Ciudad de México que operó en dos modalidades: fija e itinerante. En su condición fija, la modalidad itinerante, se votó directamente en el lugar en el que se encuentren los enfermos, es decir en los cuartos del hospital.