Una primera vuelta virtual



Ramiro Pereira-. Con muy escasa relevancia jurídica, las elecciones PASO tienen, en cambio, gran significación política y los resultados determinarán, seguramente, las elecciones generales de octubre en que habrá de elegirse al presidente de la Nación.



En efecto, ninguna de las nueve fórmulas presidenciales que compiten en las PASO tiene competencia dentro de su alianza política. En este sentido se repite lo acontecido en 2011, cuando tampoco hubo competencia dentro de un partido o coalición para seleccionar su candidato. En el 2015, en cambio, formalmente hubo competencias en Cambiemos -Macri, Sanz y Carrió- y en UNA -entre Sergio Massa y el fallecido José Manuel De La Sota- aunque en la realidad política no había competencia real, sino que las precandidaturas con menos votos eran en verdad una forma de establecer agregados políticos de cara a las elecciones generales. Hubo si una competencia real en 2015 en la izquierda, en la cual Del Caño le ganó la candidatura presidencial al veterano Altamira.

Por cierto que el filtro del 1,5% hará que para las elecciones generales queden cinco -o cuatro- fórmulas presidenciales, lo que puede tener alguna importancia práctica en la primera vuelta en orden a la redirección de esos votos vacantes, en un escenario en el cual sea posible que alguna de las fórmulas se aproxime al 45% de los votos. Debe tenerse presente que, de acuerdo a la reforma constitucional de 1994, para evitar la segunda vuelta basta con alcanzar el referido porcentaje. Esto fue un a imposición de Menem en el Pacto de Olivos entre el entonces presidente peronista y el ex presidente radical Alfonsín.

Cabe reflexionar sobre la necesidad de eliminar las PASO, no porque “se gaste mucho dinero”, porque es un argumento impropio cuando se discute el mejoramiento de la forma de gobierno democrática, sino porque diluye los partidos políticos y en la práctica, no ha logrado cumplir su cometido declarado, salvo contadas excepciones a nivel de elección de candidaturas a cargos legislativos nacionales. El objetivo declarado de las PASO es servir de mecanismo democrático para la elección de las candidaturas de los partidos o alianzas de partidos, en reemplazo de las internas partidarias.

Políticamente, las PASO tienen otra lectura. Entendemos que, más que como una “encuesta”- a nivel presidencial operarán como una virtual primera vuelta, sobre todo porque no se evidencia una tercera fuerza de cierto volumen, como fue la propuesta política de Sergio Massa en 2015. Esto se debió a la poca eficacia política de la propuesta del peronismo federal, que terminó disgregado entre el frente de TODOS y la propuesta política que integran Lavagna y Urtubey, muy menor a lo  que se avizoraba como una tercer propuesta electoral.

La integración de Pichetto en la fórmula con el presidente Macri tiene, según entiendo, el sentido político de garantizar a cierto peronismo una posibilidad de entendimiento. Este entendimiento debiera materializarse en un menor compromiso de muchos gobernadores e intendentes con la fórmula Fernández-Fernández. Pero eso habrá que verlo.

En el marco de las presidenciales, lo que acontezca en la provincia de Buenos Aires será determinante, lo que es una afirmación bastante obvia, entre otras cosas, por la tendencia macrocefálica de la Argentina, denunciada por Alem en 1880 y que no ha cedido en nada en casi un siglo y medio.