HISTÓRICO GOLPE A LA PATRIA CONTRATISTA

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Por primera vez, se le permite a la prensa oficialista hablar de ellos


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"Quitarle a las castas todo el poder que tienen"



Joakito-. Explica en idioma sencillo temas complejos. Es uno de los principales abogados penalistas de Entre Ríos y a la vez, uno de los que más han estudiado el tema del Juicio por Jurados. Sin vueltas, Miguel Ángel Cullen habla de una "revolución judicial".



En esta primera parte de la entrevista a fondo que le realizamos, nos cuenta los inicios de lo que denomina, en principio como una "aventura" hace 6 años atrás. Hoy ya se debate más en fino. Estamos hablando del instituto del Juicio por Jurados.

¿Qué es la figura de los Juicios por Jurados?

Nosotros, desde el Instituto de Derecho Penal Procesal y Criminología del Colegio de Abogados de Entre Ríos estábamos impulsando desde hacía varios años -arrancamos creo en el 2012, hace 6 años que empezamos con esta aventura- la implementación que está establecida en la constitución que se denomina Juicios por Jurados. Básicamente, lo que trata de hacer el Juicio por Jurados, es un viejo anhelo de los constituyentes del `53, que traían las ideas del Iluminismo francés, que tiene que ver con quitarle a las castas todo el poder que tienen. Entonces, qué es lo que dijeron ellos: no puede estar juzgando a una persona alguien que no pertenece al núcleo donde esa persona vive, reside, que no tiene sus mismos gustos, sus mismas apetencias, sus mismos problemáticas. Entonces se genera lo que se llama el juzgamiento por los pares, a un par lo juzga un par. Entonces el ciudadano -recuérdese que desde 1813 se abolió todo lo que tiene que ver con los títulos nobiliarios, con la posibilidad de establecer una sociedad dividida en castas- los ciudadanos ante la ley somos todos iguales. Por eso, el imperativo constitucional de que cumplamos con esa idea del iluminismo de ser juzgado por nuestros propios pares. Esto lo recepta la constitución nacional, lo recepta en cuatro artículos, pero el más importante -o el que más se nombra siempre- es el 118º, donde dice que la Legislatura entre las cosas que debe hacer, dictar el código civil, el código penal, las cuestiones que tienen que ver con lo impositivo, y dice expresamente deberá dar una ley para que todos los juicios criminales terminen en Juicios por Jurados. Desgraciadamente, desde el `53 a la fecha en Entre Ríos no hemos logrado esa posibilidad. Sí en otras provincias, empezó en Córdoba -ya tiene más de 20 años la experiencia cordobesa- con un juicio por jurados que se llama "escabinado"  donde mezcla gente del pueblo con abogados que tienen conocimiento de derechos; y hace un par de años en la provincia de Buenos Aires se dictó la Ley de Juicios por Jurados que ya tienen mas de 200 casos resueltos, con un éxito increíble; y cuando me refiero a éxito, me refiero no ha que si hay absoluciones o condenas porque eso depende de la causa, el éxito  que tiene una sentencia es el reconocimiento que se le da. 
Hoy nosotros tenemos un grado de repudio hacia la justicia, no lo digo porque la justicia sea mala sino que la sociedad en sí ya descree de lo que son los fallos judiciales, porque siempre piensa que existen los contubernios entre los abogados, los jueces, los fiscales, los querellantes. Siempre ven a la justicia como algo lejano, que no le pertenece, algo en donde decide gente que no está dentro de su alcance o de su vínculo social, de su sociedad. Eso es lo que refiero cuando digo que en Buenos Aires ha tenido un éxito rotundo porque no ha habido de las mas de 200 sentencias que existen ningún tipo de queja por parte de la sociedad. La sociedad bonaerense asume como un éxito -sea condena o sea absolución- los veredictos de los jueces populares.

¿No es esta una forma de "patear la pelota afuera"?

Yo lo plantearía al revés. Es decir,  tirar la pelota para afuera es decir, me desentiendo de este problema, lo cual es una visión obviamente posible, pero quiero verlo al revés "tiramos la pelota para adentro": Me hago cargo de la obligación constitucional de ser juzgado por los pares y traemos el debate, nos hacemos cargo y entonces a partir de la decisión política -que es obviamente la que tiene que estar- y cumplimos con la manda constitucional. ¿En que va a redundar todo esto? No en mayores absoluciones o mayores condenas, en que los fallos, las sentencias, los propios abogados, los actores, vamos a  tener un veredicto dictado por gente común, que tiene sentido común y que va a tener la fuerza y la legitimidad de personas que no están en ese lugar ni por la plata, ni por la fama ni por el prestigio, simplemente porque tienen una carga de ser jurados y de participar, de una vez por todas, en uno de los actos de gobierno máximos que tiene una república que es nada más ni nada menos que la administración de justicia, el dictar una sentencia.

¿Cómo fue el proceso de estos 6 años de discusión en la provincia hasta la decisión del gobernador de debatir el tema?

Fueron riquísimos, por supuesto con muchísimas decepciones y muchísimas alegrías. Independientemente del rol que uno cumpla, nosotros hemos trabajado este tema tratando de explicar porque hay mucha resistencia, y mucha resistencia en lo que tiene que ver con los actores judiciales. Porque por esto mismo de las castas, también existe esa creencia que uno mismo la trae de una educación, si se quiere enciclopedista, que tiene la abogacía, de que hay ciertos temas que el resto de la gente no lo va a poder entender. Entonces, primero hubo que romper con esa cultura que se tiene de que el abogado es el único preparado para resumir determinadas cosas o decidir determinadas cosas, y el juez técnico es más preparado entonces hay cosas que el juez común o el jurado común no va poder entender. Lo primero que hay que aclarar -esta es una idea que está muy enraizada- es que en realidad el jurado no discute temas de derecho. Lo que hace el jurado es simplemente ver un juicio y de acuerdo a la prueba decide si el hecho existió y si la persona que dicen que cometió ese hecho, efectivamente la cometió o no. Por eso, lo que hace el jurado es un veredicto no una sentencia. Un veredicto de culpabilidad o de no culpabilidad. No creo que haya falta demasiado conocimiento para determinar -lo voy a decir burdamente para que se entienda- si un auto pasa en rojo, o no. Lo mismo que ve el juez, lo puede ver una gente común y esa persona común tiene que quedar convencida si el auto pasó en rojo o no pasó en rojo. No necesitas saber de derecho si te muestran un cadáver con un cuchillo clavado en la espalda y una persona agarrándolo para saber si ese es o no culpable. Por supuesto que en el medio de eso, la la defensa probará o tratará de probar que en realidad estaba tratando de salvarlo sacándole el cuchillo que le había clavado otro, y vendrán testigos, pero para eso no se necesita saber de derecho, lo que hay que tener es sentido común, poder analizar la prueba con total libertad, y en base a eso decidir si hay un dictamen de culpabilidad o no. Ese fué el primer tabú que tuvimos que romper, que es interno -si se quiere- la parte de los juristas, de los abogados, jueces, fiscales, de todos los que intervienen siempre en un proceso penal.
El segundo tabú con que nos encontramos es con que el hombre común, el jurado común, el sujeto común es mucho más influenciable y entonces va a estar más influenciado, mas presionado o va a tener mas prejuzgamiento que un juez técnico, que no es influenciable. Sin entrar a valorar las cuestiones que pondrían a un sujeto por ser simplemente del común de la sociedad en un carácter moral diferente a una persona que es juez técnico, sacando eso de lado -que ya es una barbaridad- la verdad es que, según nuestra óptica, es mucho menos influenciable y mucho menos presionable un sujeto común que un juez técnico por una simple razón: el juez técnico cobra un sueldo y lo más seguro es que esa persona, cómo está hoy el clamor social, si tiene que absolver por ejemplo y tiene que dictar un fallo que va en contra de lo que el clamor social quiere, pone en juego su trabajo. En cambio, un jurado popular, por más que vaya en contra del clamor social no pone en juego su trabajo, su trabajo está en otro lado, cumple la carga, se va y no le pasa nada. Lo digo a esto como ejemplo, porque gracias a Dios nosotros tenemos en la provincia de Entre Ríos muy buenos jueces -esto hay que decirlo- y tenemos fallos con lo que uno puede estar totalmente en contra, pensando incluso de que hay una mala interpretación de lo que uno ha dicho, pero no tenemos una justicia que tenga que ver en lo más mínimo con la corrupción o con fallos que favorezcan a determinados sectores, eso no lo tenemos por suerte y esperemos que sigamos así. Al cuestionamiento se le puede contrarrestar otra opinión que es tan válida como la otra. Cuando rompimos ese segundo tabú viene la parte de explicar esto políticamente.
Obviamente durante todos estos años ¿Por qué no ha salido? Porque no hubo una decisión política concreta. Siempre que la hubo o que hubo un guiño para tratar de avanzar ha habido otras prioridades, porque esto también es cierto, un gobernador, un político que está administrando tiene otras prioridades. Nosotros sabemos que el establecimiento del juicio por jurados no es una prioridad, no se va a comer mejor por esto, ni la sociedad va a tener alivio a todas sus penurias gracias a que exista el juicio por jurados. Entonces, el tercer paso fue demostrar que este tema tiene que estar en la agenda como algo importante, porque nos va a llevar a una pacificación respecto de los resultados de un acto de gobierno, como lo es un acto de sentencia. Una sentencia es un acto de gobierno. La condena o la absolución son actos de gobierno que hoy generan en la sociedad discrepancias y divergencias que no contribuyen a la paz social. Desgraciadamente estamos viviendo momentos muy álgidos en este tema, y esto si llevaría muchísima tranquilidad porque sabemos en una sentencia dictada por un jurado popular la culpa va a ser de la sociedad en general, el marco en el cual se convive dentro de una sociedad, no ya la decisión de una persona, de tres o de seis si se quiere, pero que son técnicos, que no viven en el mismo lugar de la persona que está siendo juzgada, que no conocen todos los sufrimientos y padecimientos de la víctima o de quien está siendo acusado. Me refiero obviamente desde lo común, el expediente lo trata de poner sobre la mesa, pero no es lo mismo que al juzgamiento lo realice un par que una persona que no lo es.
Cuando se logró todo esto pudimos elaborar desde el Instituto un proyecto, obra del Doctor Julio Federik, que creemos que es muy bueno y que precisamente también para evitar todo este tipo de cuestionamientos, decidimos incluirlo como un derecho del imputado y por lo tanto que pueda ser renunciado. Es decir, que si el imputado cree que va a tener un jurado más legítimo,imparcial e independiente por un juez técnico, bueno, que decida ser juzgado por los jueces técnicos.Y si cree que la garantía de imparcialidad se la va a dar un jurado popular pueda elegir un jurado popular.
También pusimos que intervengan juzgados populares en delitos de 12 años para arriba. Ese proyecto lo presentamos el año pasado ante la Cámara de Diputados, incluso el gobernador habló en la inauguración del año judicial que era una de sus metas llegar al establecimiento de juicios por jurados, y así fue, como también desde el gobierno, a través de las distintas ONGs que trabajan el tema de la justicia, la propia justicia a través del presidente del Supremo Tribunal, empezaron a impulsar fuertemente la idea de poder establecer el juicio por jurados y elaboraron su propio proyecto que es el que presentaron ahora. Quiero aclarar que no son proyectos contrapuestos, la idea es que el proyecto salga, después veremos como se puede mejorar, si podemos modificarlo o no. 

Continuar a la segunda parte. 

Nosotros leemos ésto: