¡Qué huevos tiene Barbirotto!



Osvaldo Quinteros-. Como muchos saben, vivo en Rosario, soy docente universitario pero no soy abogado. Estoy, sí, capacitado para entender ciertos subtextos que podrían enmarcarse en lo que se conoce como "filosofía del derecho", con todas las precauciones por los expertos en esta rama jurídica.



Cuando se decidió hacer una serie de entrevistas a la comunidad jurídica, con hincapié en los jóvenes, matizada con Cartas de Lectores , entre varios sugirieron nombres en un peloteo informal buscando que sea lo más plural posible. La línea editorial es a favor del Juicio por Jurados pero la única forma de favorecer un debate es siendo abiertos.
A Pablo Barbirotto lo sugirió Lucas Carrasco y algunos lo miramos con desconfianza porque se trataba de un juez. De un juez del Poder Judicial entrerriano, que es impresentable, cruel y demagogo. En mi caso, me esperaba que sea el clásico juez, ese que ni siquiera tiene huevos para dar una entrevista a tipos como nosotros, que no somos conservadores, no buscamos quedar bien con nadie y por lo menos tratamos de no comer vidrio.
La entrevista la hizo Joakito y lejos de ser las clásicas entrevistas de Joakito, con muchas preguntas, punzante, planteándole temas tabú al entrevistado, si la leen notarán que no hizo falta y que Joakito fue acertado al dejarlo hablar y reflexionar sin interrumpirlo.
Además, nosotros somos legos en la materia.
El editor final de la nota fui yo (solo tuve que poner el título, seleccionar la foto y quitar las onomatopeyas propias del Habla, que no van en los textos escritos: lo mínimo). Y mi expresión, a cada dos renglones, fue !Qué huevos tiene este tipo! Llegué a decirlo en voz alta y mi mujer se me acercó, se sentó al lado y fue leyendo la nota mientras trabajaba. Fue ella, mi mujer, la que me señaló una contradicción: como sabrán, debajo del título del diario, hemos implementado una pequeña frase que cambia casi diariamente. Esa frase es anónima y la va poniendo el encargado de turno. Esa vez me había tocado a mí y había escrito -pensando en las cartas de lectores, muchas de las cuales aún no han sido publicadas- que los juristas progresistas tienen problemas a la hora de explicarle a la gente común las cosas complejas del sistema jurídico, en cambio los punitivistas lo resuelven con eslóganes fáciles, pegadizos y aunque demagógicos, efectivos. Súper efectivos, agregaría.
Este juez, Barbirotto, es la absoluta excepción.Por lo menos, de los que yo he leído.
Hace unas horas mandé a unos amigos abogados de Buenos Aires y Rosario la nota. Me comentaron enseguida por mail: uno, puros elogios y agregó "se nota que Entre Ríos está muy avanzado si esta es la calidad de los jueces". El otro, me contó que Barbirotto es muy conocido y respetado en el país, que es una referencia importante y que él lo ha escuchado con placer en varias conferencias y que sabe que navega contra la marea, lo cual, agregó, no debe traerle pocos problemas dentro del Poder Judicial entrerriano.
Por ambos correos electrónicos, es que decidí escribir esta pequeña nota.