¿Macri se va antes?



Lucas Carrasco-. Luego de la paliza electoral, en donde el gobierno no dibujó los números y la correcta fiscalización del peronismo cordobés impidió maquillar la realidad, se vino la corrida cambiaria.



La contracara del mismo cuerpo de una corrida cambiaria es una burbuja financiera. Para que se entienda fácil: desde hace rato que Argentina no puede pagar el bestial endeudamiento al que incentivó el gobierno de Macri. La mayoría del dinero de ese endeudamiento fue en dólares  y sirvió para que los bancos y sus amigos del gobierno compraran pesos, los multiplicaran por más pesos a través de la timba financiera y luego volvieran a comprar una mayor cantidad de dólares que la inicial. Estos últimos dólares los fugaron a los paraísos financieros.

Luego de la contundente derrota electoral "pasaron cosas". Alberto Fernández ya es presidente de Argentina, no hay modo de revertir el resultado. Nunca hubo empate técnico ni, como sosteníamos acá, ninguna chance de una imaginaria segunda vuelta.
La jornada bancaria en Argentina la determina la city porteña, que abre a las 9 de la mañana. A esa hora, el banco estatal Nación vendía dólares por encima de los 51 pesos, cuando estaba 46 el viernes, último día hábil y último día en que Macri habitaba el microclima del Partido Clarín, donde todos compraron con Ahora 12 un traje nuevo para la asunción del segundo período del presidente democrático más idiota que ha tenido la Argentina, después de Fernando De La Rúa, quien padecía una enfermedad que se ocultó durante años al pueblo.
Antes de que abrieran los bancos, en New York los ADR, que son los seguros contra el default de la Argentina, habían subido su cotización, lo que es una pésima señal. La principal.
El Riesgo País, pasado cierto umbral que la Argentina ya duplicó, no importa porque no hay crédito privado.
El Banco Central, intervenido ilegalmente ante el silencio cómplice del Senado,tiene reservas líquidas y recién pasado el mediodía se reunirá, como es costumbre, para monitorear la situación. Tienen el dinero "físico" suficiente para sostener la demanda de dólares. Los bancos, a su vez, pueden aumentar sus pedidos para hacer una buena diferencia -a la altura en que esta nota se escribe, algunos bancos privados venden el dólar a 56 pesos- ante la compra de los segmentos minoritarios.
El Tesoro puede imprimir dinero -olvidándose del congelamiento de la base monetaria, que es suicida- para que exista respaldo suficiente a los depósitos en plazos fijos, cuya tasa de interés volará por las nubes. Para el canje de dinero virtual, las reservas argentinas, alojadas en Estados Unidos, alcanzan para estos meses que quedan hasta la banda de delincuentes financieros del PRO desaloje la Casa Rosada y Juliana se lleve su huertita orgánica de la Quinta de Olivos.
El efecto será mayor inflación, pero ya estábamos camino a una hiperinflación.
Todo esto señala que lo que está sucediendo puede ser parte de la mecánica de un modelo de valorización financiera, de hecho lo es, pero además una estrategia del gobierno nacional para luego de dejar disparar todos los indicadores y aterrar a la población, reaccionar con firmeza y demostrar que un triunfo del peronismo es sinónimo de caos y que la continuidad de ellos es lo único que garantiza cierto orden. Injusto, pero orden al fin.
¿Son tan audaces y tan inteligentes?
No, pero detrás están los cerebros del Departamento de Estados de los Estados Unidos. Y esos sí que no son, como diría el abogado y experto en narcotráfico Marcelo D´Alessio, "unos boludos fosforescentes, apagás la luz y seguís viendo que son unos boludos".

Nosotros leemos ésto: