Inviernos




Manuel Langsam-. Seguramente escuchó muchas veces decir “inviernos eran los de antes” o “antes hacía mucho más frío que ahora”.



¿Eran tan así? Yo creo que tanto ANTES como ahora hay días de mucho frío. Lo que pasa es que ANTES se sentía el frío mucho más que AHORA. Por una razón muy sencilla. No se contaba con los elementos actuales para protegerse.

Como ejemplo veamos qué pasaba antes, cuando yo era chico. Es cierto, ¡hacía un frío bárbaro! Pero, nadie tenía calefacción (lo que hoy es común) y lo único que existía era un brasero con fuego de carbón y, en algunas casas (muy pocas) un hogar a leña. Pero, ¿Cuánto se podía calefaccionar en casas con varias piezas de 4x4 o más y techos altísimos?... Nadie tenía agua caliente en el hogar. Ni siquiera canillas con agua fría en el interior ya que si bien la provisión de agua potable empezó por la década del 40, ésta se limitaba a proveer agua por medio de surtidores en las calles (cada tres o cuatro cuadras) y no domiciliaria. La conexión comenzó años después, ya por los 60.

El bañarse era toda una hazaña que comenzaba por calentar la olla o el balde mas grande de la casa para volcar el agua caliente a un fuentón o bañadera y luego apurarse con el baño antes de que se enfriara. Luego aparecieron algunos baños con un tanque en el techo y se calentaba el agua al bajar a la ducha interponiendo un calefón a alcohol de quemar. También había que apurarse porque si se terminaba el alcohol vertido caía un chorro de agua fría que no era para nada agradable…

¿Y la ropa? Nada de sintético o térmico. Pesadas vestimentas de lana, tejidas en la casa o por las tejedoras externas, entre las que se destacaban las esposas de los colonos alemanes establecidos en la colonia San Manuel. Hilaban la lana de sus propias ovejas y fabricaban unos pullóveres o camperas abrigados, sí, pero muy pesados. Y muy incómodos.  (No se podía jugar al fútbol ni correr con ellos)… Esas señoras también eran muy hábiles para confeccionar medias o zoquetes tejiendo con cinco agujas.

¿Y para ir a la escuela? Varones con pantalón corto y las chicas con polleras. Medias ¾ y las rodillas al aire, azules de frío. Orejas y manos con sabañones a consecuencia del frío.

Lo peor eran en los días de fiesta patria, en los que había que estar parados al aire libre, en la plaza o en el patio de la escuela. En esas ocasiones no se nos permitía usar una campera o bufanda sobre el guardapolvo. Todos bien de blanco…

Les aseguro que poco nos importaba en esas circunstancias si éramos o no libres de los reyes de España… Y el interrogante era: a los patriotas ¿no les daba lo mismo declarar la independencia en primavera? ¿Tenía que ser en el mes más frío del año?...

Pero lo soportábamos. Nadie se quejaba. Porque, a pesar de todo el frío no nos impedía para nada salir a jugar al exterior o, ya más grandes, ir todas las noches a reunirnos en el café de Tarija con los amigos. Entonces, sin los medios para protegernos que tenemos ahora, contábamos con un elemento de lucha que nos hacía invulnerables al frío: éramos más jóvenes…

Nosotros leemos ésto: