HISTÓRICO GOLPE A LA PATRIA CONTRATISTA

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Por primera vez, se le permite a la prensa oficialista hablar de ellos


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"El Juicio por Jurados tiende a la democratización"


Joakito-. Abogado, poeta y radical e integrante de Noticias Entre Ríos , Ramiro Pereira es, cualquier cosa menos tímido para hablar. Y lo que sabe es una locura. Muchas veces va haciendo un juicio sumario a algún concepto mientras está hablando, otras veces se hace a sí mismo un chiste y casi siempre apela a la historia, de la cual sabe muchísimo. 
El Juicio por Jurados existe desde la Constitución de 1853, los constituyentes en la Reforma de 1994 decidieron mantener esa figura, sin embargo nunca se había aplicado hasta hace algunos años y en algunos lugares ¿Por qué se tardó tanto? ¿Por qué nunca se tuvo en cuenta?
Efectivamente, la Constitución de 1853 hacía mención no una, sino tres veces, respecto de la instalación del Juicios por Jurados y esto se mantuvo así en todas las reformas, de 1860,  1866, 1898, la de 1957 que restableció la Constitución de 1853 y la última reforma de 1994. La reforma constitucional de 1949 -la reforma peronista- elimina el Juicio por Jurados, de todas maneras en el año 1957 se deroga esa reforma y en definitiva lo central es que nunca se había aplicado el Juicio por jurados. ¿Por qué? Porque el procedimiento criminal adoptado por el Congreso de la Nación en el siglo XIX -y por las legislaturas provinciales- no siguió el mandato constitucional y fue básicamente inquisitivo. Hay que tener presente que el mandato constitucional de juicio por jurados no es para cualquier tipo de juicio sino para los juicios penales.
Es así que durante todo el siglo XX hubo toda una larga marcha para reformar los sistemas procesales penales de corte inquisitivo, desde el tránsito del escriturismo a la oralidad -donde hay una reforma que se hizo en la provincia de Córdoba en 1939 en el gobierno del Doctor Amadeo Sabattini- que se va derramando por las distintas provincias argentinas, llega a Entre Ríos en la década del setenta con el juicio oral, y recién en los últimos 20 años hubo un impulso fuerte para pasar del sistema inquisitivo reformado -jueces de instrucción que concentraban muchos poderes- a procedimientos acusatorios - es decir, un fiscal que imputa, investiga y acusa eventualmente; un defensor que defiende, y un juez o un tribunal que resuelve.
Hubo sí intentos a comienzos de la  era democrática, a partir del Consejo por la Consolidación de la Democracia que conformó Alfonsín, -en el cual,  entre otros estaba el Doctor Carlos Nino- y el Doctor Julio Maier elaboró un proyecto de código procesal penal que finalmente no salió. En todo caso, la reforma del procedimiento penal está inscripta en el proceso de democratización que hubo no solamente en la Argentina sino en toda América Latina.
 El tema del Juicio por Jurados hay que inscribirlo entonces en el proceso de democratización pero además, hay una cuestión que tiene que ser tenida en cuenta de modo principal: y es que se trata de un imperativo constitucional. Es decir, desde 1853 -salvo el tiempo de vigencia de la Constitución de 1949- era un imperativo constitucional incumplido. Además, está previsto en tres artículos de la Constitución, uno de los cuales  -el artículo 24- se encuentra en la Primera Parte de la Constitución -Declaraciones, Derechos y Garantías- es decir que se trata de una garantía que tiene todo ciudadano imputado por un delito a lo juzguen otros ciudadanos comunes.
Entonces, más allá de estar de acuerdo o no con la institución del Juicio por Jurados -que tiene sus zonas positivas y sus zonas negativas- se trata de un instituto que está establecido en la Constitución Nacional y que además se perfila como una garantía del imputado. Desde esa perspectiva, como gente que quiere vivir en un Estado de Derecho tenemos que decir que hay una omisión en reglamentar una garantía a favor de todo habitante y es desde ese lugar que se debe arrancar la discusión. La otra posibilidad es plantear una reforma constitucional y derogar lo pertinente al juicio por jurados. Hasta ahora, lo que hay es un imperativo constitucional.
¿De qué se trata el instituto del Juicio por Jurados?
Tiene vinculación con la idea de democratizar la justicia. Ya esa democratización se viene planteando al pasarse del sistema escrito a la oralidad y la consecuente publicidad de los juicios, que hace que el ciudadano -al menos en teoría- pueda presenciar y controlar y  ver cómo se desarrolla un juicio
Desde esa perspectiva, el Juicio por Jurados sería un avance más en la democratización de la justicia -en verdad, en la administración de la justicia, es decir de la rama judicial del Estado. Pero estas palabras un tanto pomposas deben ser matizadas. En este momento estoy leyendo un libro de Giovanni Sartori "Teoría de la Democracia" -del año 1987 su original en inglés- y el autor enfatiza mucho la necesidad de distinguir los ideales de los hechos. Plantea la necesidad de tener ideales constructivos, hace una crítica al "perfeccionismo" como enemigo de la democracia -tanto como el extremismo- y en suma, señala que la idea de la democracia no debe confundirse con las realizaciones de la democracia. Entonces, plantea una mirada y una utilización constructiva de los ideales.
Evidentemente, el Juicio por Jurados -instituto que tiende a una mayor intervención popular- no va a darnos por sí solo una más satisfactoria organización del poder judicial ni soluciones de los conflictos que sean perfectas. Tampoco va a ocurrir que a partir del Juicio por Jurados se resuelva toda la crisis de legitimidad del Poder Judicial. Sí me parece que resulta claro de que hay una democratización, desde la perspectiva de que quienes van a resolver van a ser -en algún sentido- representantes del pueblo. Obviamente que los Jurados no van a ser elegidos, más bien van a ser sorteados -eso nos remite a cierta magistraturas de la democracia ateniense- y van a ser ciudadanos “comunes” (por caso, no pueden ser abogados). Esto sugiere la idea que, en ciertos conflictos que se institucionalizan a través del proceso penal, su resolución  queda en manos del pueblo, resumido en esos Jurados. Una suerte de representación sociológica.
Lo que pasa que ahí también hay que tener una mirada realista de la democracia y saber de sus más y sus menos. Así, el criterio mayoritario es válido para tomar decisiones vinculadas a la política común, a la política en general, siempre en un marco de respeto hacía las minorías y hacía los imperativos constitucionales que requieren mayorías mucho más amplias. Pero esto no ocurre cuando se juzga a una persona. Es más, para condenar los jurados requieren o unanimidad o bien una mayoría muy calificada (depende de la legislación), y aun así esto no es suficiente, porque estamos hablando de los derechos de una persona acusada y la democracia liberal tiene el límite -felizmente- de los derechos humanos.Habrá que ver pues cómo actúan estas pequeñas asambleas populares -que es lo que en definitiva va a ser el Jurado- y si podrán resolver ateniéndose a los hechos y no a criterios subjetivos o de simpatía.
Ahí va a tener mucho que ver la idea que se tenga del "hombre". Sin tener una mirada idílica del ser humano, sí se puede tener una mirada optimista. Creo que en general, los Jurados van a ser bastante responsables, por qué a las gentes, cuando se les da la posibilidad de ser responsables tienden a serlo. Y también -esto se ha dicho mucho y parece una verdad de perogrullo o una propaganda a favor del Juicio por Jurados- pero creo que hay mucho de verdad en que es una escuela de civismo. El Juicio por Jurado tiene que ver pues con hacer responsable a los ciudadanos. Ya no van a ser los jueces los que en determinados casos puntuales de crímenes van a resolver -en general van a ser casos de alto impacto público- sino que un Jurado con ciudadanos comunes.
De todas maneras, la idea hermosa de plena democratización y de las implicancias participativas del Juicio por Jurados se van a ver contrastadas por las realidades, que nunca van a ser iguales a la idea. Porque las ideas -que sirven, que son necesarias como son necesarios los ideales- uno debe saber que son realizables parcialmente, porque nunca los hechos resultan igual a las ideas que se tienen -que por suerte se tienen- que tienden a la transformación y que nacen de una impugnación a las cosas como son.
Hay riesgos que la presión mediática o los preceptos morales de cada jurado operen por encima de lo que dicta el código penal
Alguien podría decir que esos riesgos también existen con los jueces. Pero sí, claro que existen riesgos.
¿Existen esos riesgos con los jueces o los jueces sólo acatan lo que está escrito?
Es que se trata finalmente de que el "deber ser" y el "es" son distintos. Aparte, están los mecanismos conscientes y los inconscientes. Por eso es que hay recursos contra las decisiones que toman los jueces y tribunales. Volviendo a la pregunta respecto al Juicio por Jurados, el problema de los Juicios por jurados es el siguiente: según el principio republicano de gobierno, todos los actos y decisiones de las autoridades deben ser fundadas. ¿Qué significa fundada? Significa que se debe exteriorizar el mecanismo mental que hace que una decisión se tome. En particular respecto de las sentencias y cuanto mayor sea la importancia de los bienes jurídicos que puedan resultar afectados por esas decisiones judiciales, más central y riguroso se vuelve el deber de fundamentación. En el Juicio por Jurados rige el sistema de la libre convicción. ¿Qué es la libre convicción? En algún punto es el mismo sistema con que decide el juez, con una diferencia: los jueces tienen que explicar cómo llegaron a su razonamiento, cómo valoraron los hechos, cómo valoraron las pruebas. En cambio, en la íntima convicción no se exterioriza el razonamiento que llevó a adoptar una decisión. Desde ya que los Jurados no tienen las capacidades técnicas para exteriorizarlo adecuadamente. Esto ha sido siempre un argumento de mucho peso contra el Juicio por jurados. Yo en algún momento fui muy crítico del Juicio por jurados y he ido un poco mutando mi parecer, sobre todo, por qué si se implementa el Juicio por jurados como garantía del imputado. Ya no se trata de que sí o sí los juicios penales van a ser decididos por Jurados, sino que se trata de una elección del propio imputado. Como es una garantía, es el imputado el que va a decidir, a optar, y ya sabe que si opta por el Juicio por jurados, necesariamente no va a haber una fundamentación de los jurados.

¿Lo puede hacer con o sin el consentimiento de la víctima? Pienso en los juicios abreviados, por ejemplo, en que la víctima tiene que estar de acuerdo.
No tiene por qué estar de acuerdo, pues el derecho de la víctima no hace disminuir la garantía constitucional del debido proceso y desde el proyecto presentado, se instituye el juicio por jurados como garantía a favor del imputado.
Respecto de la víctima, puede haber una necesidad política de que convalide el juicio por jurado, pero eso no tiene influencia jurídica en punto al instituto en cuestión. Distinta es quizás la situación respecto al juicio abreviado. De todos modos, lo dicho no desmerece el derecho de la víctima, sea que actúo o no como querellante, a ser tenida en cuenta.
De todas formas, de lo que se trata aquí es de una garantía a favor de quien es sometido a un proceso penal. Se habla entonces desde la premisa del "estado de inocencia" del imputado. Es decir, del estado de inocencia de aquel que se le atribuye un delito pero que no ha sido juzgado y condenado aún. Yo le escuché de jovencito al Dr. Luis Brasesco contar que, durante la última dictadura, un hombre de las fuerzas armada le había dicho: "Para ustedes es preferible que un culpable esté afuera y no que un inocente esté adentro. En cambio para nosotros es preferible que cien estén adentro, sabiendo que está el culpable, aunque el resto sean inocentes".
Por eso hay que defender el estado de inocencia, porque en ello va la defensa de los derechos humanos. Y los derechos humanos son para todos y en especial para el enemigo, para el que uno quisiera hacerle daño por lo que hizo y sin embargo lo tiene que tratar como el quizá no trató a su presunta víctima.
Desde esa perspectiva debe ser mirado el proceso penal. Respecto al juicio por jurado, retomando la cuestión, debe ser percibido, jurídicamente, como una garantía del a favor imputado respecto de quien lo juzga y es un imperativo de la Constitución Nacional. Es aquel el que puede optar en el proyecto entrerriano, y entiendo que no es una originalidad de nuestra provincia sino que están en el marco de un proceso general que se viene planteando en esa dirección.
¿El de Córdoba no es distinto?     
Sí, porque incorpora la figura de los escabinos. Sigue  el proyecto de Maier de 1986 para el Código Procesal Penal de la Nación, que finalmente no se instrumentó. En cambio, el proyecto de Entre Ríos sería el juicio por jurados clásico. Estamos hablando de una opción para el imputado y hay un remedio frente a la arbitrariedad del jurado. Hay que ser claros en que la idea de participación popular que implica el juicio por jurado no es garantía de que no haya arbitrariedad en la decisión, con el problema de la falta de  fundamentación. Pero hay remedios previstos. Por lo pronto el juez -en el proyecto que está en discusión- va a ser el que puede plantear la nulidad del juicio si nota que la decisión del Jurado es manifiestamente arbitraria, es decir, que no se compadece con las pruebas rendidas. Es decir que ya ahí el juez opera de control del Jurado. Además hay un recurso de arbitrariedad, entonces, hay previstos mecanismos para evitar que se produzca una  decisión del Jurado no tenga nada que ver con lo acontecido durante el juicio.
Finalmente se trata de una discusión política en torno a la democracia. ¿Quienes tienen que tomar las decisiones? Por supuesto que nuestras democracias no tienen nada que ver con la democracia ateniense.  Como decía un amigo "la democracia moderna no deja de ser un invento inglés” y es que  nuestra democracia es representativa y tiene como principio no sólo el gobierno del pueblo a través de sus representantes (que ya no es el gobierno del pueblo) sino, quizás incluso con mayor relevancia, la garantía respecto de las libertades del individuo y el respeto a su eminente dignidad como persona. Por ahí escucho hablar a gente que impugna muy livianamente la democracia representativa y querer reemplazarla con la idea de democracia participativa, sin explicar cómo se hace para que millones de personas dispersas aborden y resuelvan problemas complejos. A veces ese participacionismo es una forma de infantilismo. Debe entenderse entonces que hay una diferencia entre la idea potente de la democracia y las realidades. Dicho esto, en la instrumentación del juicio por jurados entiendo que hay una apuesta a lo mejor de la ciudadanía y una posibilidad de abrir canales posibles a la participación del pueblo.
Hay que ver una película "12 hombres en pugna" -hoy debieran ser 12 personas en pugna, no hombres- y observar los valores que se discuten ahí. En el curso de la película hay dos tipos humanos destacados, que encarnan ciertos valores: uno es un tipo humano  responsable y comprometido, el otro un imbécil que quería ir a ver un partido de beisbol y que no le importaba el resultado del juicio. Entonces, acá también hay que apostar a lo mejor de los valores de las personas: al compromiso, a la responsabilidad, a cierta dosis de altruismo. Son valores a los que se apuesta. Luego habrá que ver en la experiencia, en los hechos, como este instituto se implementa. La idea no puede desplazar la experiencia  y el andar de la institución una vez que se instale en el proceso penal de nuestra provincia.
Los ideales que mueven este instituto son buenos, pero además, esto es importante resaltarlo, se trata de un imperativo constitucional  y de la manera en que estaría reglamentado en el proyecto en discusión, de lo que se trata es de hacerlo como una garantía de los imputados. Va a haber Juicios por Jurados en Entre Ríos, sin duda alguna si esto se aprueba, pero no todos los juicios van a ser por Jurados, por qué es a partir de penas de 12 años de prisión. Va a seguir existiendo la suspensión de juicio a prueba, los juicios abreviados y  todo lo que hace al sistema “multipuertas”.
En fin, habrá que ver la realidad del funcionamiento de la institución, que tiene una dimensión fundamentalmente práctica, movido por un ideal obviamente, pero vinculado sobre todo a realizaciones concretas, es decir a lo que alguien llamó alguna vez las  "efectividades conducentes"
Dijiste que la reforma constitucional del peronismo eliminó este instituto, sin embargo, a excepción de Neuquén, todas las provincias donde se implementó o donde se pretende implementar son gobernadas por el peronismo ¿Por qué pensás que el peronismo lo eliminó de la Constitución?
Cuando vino a Paraná Horacio Vázquez Rial a presentar su libro "Perón tal como fue" -estoy hablando del año 2005- una cosa que planteó es que los hombres son -entre otras cosas- un producto del pensamiento de su época. De aquel entonces tengo para mí que, además de las continuidades en las tradiciones políticas de grupos, clases o instituciones,  están las ideas que imperan en la época en que se vive. Y hoy, se ha impuesto, se ha construido -y esto ha sido absolutamente transversal- primero la necesidad de instalar un sistema acusatorio conforme al programa constitucional y también la idea de Juicios por Jurados se viene planteando y es transversal.
Hay que decir que el Juicio por Jurados puede enrolarse en la idea de la llamada “democratización de la justicia”, impulsada por el último gobierno peronista (el de Cristina Fernández de Kirchner). Por cierto que yo estoy lejos de compartir la significación política real de esa planteo, porque creo que el Poder Judicial tiene que cumplir un rol "contramayoritario”, porque la democracia no es tal sí se limita al gobierno de los representantes de la mayoría o se configura como democracia plebiscitaria. Digo esto por que en democracia deben garantizarse los derechos de los individuos (los Derechos Humanos), aún contra una mayoría contingente (y en democracia, todas las mayorías son contingentes, sino, desconfiemos de que lo sea).
En definitiva, lo que trato de decir es que hay determinadas ideas que son transversales. A parte, en la provincia de Entre Ríos -esto hay que reconocerlo- cuando el peronismo tuvo la oportunidad de modificar la Constitución a gusto y placer, no lo hizo. La Constitución del 2008 fue fundamentalmente una obra de consenso y eso que el peronismo tenía mayoría y podría haber hecho lo que quisiera. Ahí se entendió el sentido político del consenso. De hecho Busti hace su tesis -en la carrera de sociología que inició el ex gobernador- sobre Don Luis Brasesco, que había sido el decano del bloque radical de constituyentes. Entonces, me parece importante entender, que más allá de lo del `49, estamos hablando de que hay una idea que viene ganando terreno y una vez que esa idea se plasme en la ley, después hay que instrumentarla en la práctica y se va a tener que construir una cultura. Por otra parte, insisto, el sistema penal no va girar exclusivamente en función del Juicio por jurados, porque se trata de una opción y además sólo para los delitos con mayor cuantía de pena.

Desde afuera, no se nota que haya capacitación entre los abogados acerca de los Juicios por Jurados, leyendo la literatura policial yanqui o en las películas, como bien citaste vos, se observa tanto a fiscales y defensores elegir a unos y rechazar a otros para ser Jurados ¿Está realmente preparada la comunidad jurídica? ¿No tiende esto a que haya una concentración, un  cuasi monopolio de estudios jurídicos que estén preparados?
Sospecho que no hay una debida preparación. Pero al mismo tiempo, no le tengo temor a eso, porque ya hay acciones del Colegio de Abogados vinculadas a buscar esa preparación. Después, será cuestión del esfuerzo, la dedicación y la voluntad de cada profesional de nutrirse de conceptos y de experiencias para poder dar respuestas a una situación que es nueva. En definitiva, para cada cambio institucional no hay nunca una “plena preparación”, porque está es producto de la experiencia. Entonces, cuando se instrumenta una institución nueva se pone en marcha y se va construyendo una cultura.
Por lo pronto en el cambio importante que hubo en el Código Procesal Penal -en el 2009 en la Provincia de Entre Ríos, que a Paraná llega en el 2014- se buscaba eliminar la "cultura del expediente" y eso, de un modo genérico podríamos decir que se ha dado. Ahora hubo un cambio importante en la justicia civil y comercial, cuando hay gente que viene trabajando de una manera y se le cambian las reglas de juego, eso provoca algo, suele haber reticencias o reacciones.
Por cierto que un cosa es que querer conservar una situación con fundamentos. Por caso, hay quienes sostienen con sólidos argumentos su negativa al juicio por jurados.
Otra cuestión -bien distinta es es querer mantener el statu quo por exclusivo miedo al cambio o por pura comodidad.  Además, los cambios pueden ser ordenados o desordenados y sobre todo, hay que prever mecanismos para propugnar que haya experiencias y preparación de los abogados. Yo no le tengo miedo a eso. Por cierto mucho va a depender del esfuerzo, vocación de estudio y preparación individual  de cada profesional.
En todo caso, quiero ser moderadamente optimista respecto a la introducción del juicio por jurados, entendiendo que los ideales democratizadores, que interpreto asume, no van a ser plenamente realizados, sino sólo parcialmente y eso va  a depender mucho de cómo se instrumente. Y de que la comunidad -las gentes- vaya comprometiéndose con este instituto.  O sea que también, en ese sentido fortalece la compenetración con las instituciones republicanas en concreto por parte de la sociedad civil.

Nosotros leemos ésto: