HISTÓRICO GOLPE A LA PATRIA CONTRATISTA

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Por primera vez, se le permite a la prensa oficialista hablar de ellos


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Lucas Carrasco-. Una breve interrupción a la esperanza. A esa ilusión de saldo que muestran por el Tío Alberto los que esperan ser sus agraciados. A esa decepción errante de los que se van con los globos pinchados.


El programa financiero de Precios Cuidados llegaba, en la city porteña, hasta las PASO. Llegaron heridos, con muletas, pero llegaron. Aunque tanto autobombo y microclima les jugó en contra: la trompada de la realidad los noqueó. A pesar del casco, los protectores bucales y que la pelea era en la consola de videojuegos.
Rápidamente salió Alberto Fernández a calmar a estos chicos inestables, con recurrentes crisis emocionales, inherentemente los boludos del recreo; pero que, con sus nervios de aguanieve destruyen el patrimonio de un país y le cargan la cuenta de su fiesta a los trabajadores, que no la vieron ni pasar. A esto, algunos petulantes, le llaman neoliberalismo, para insuflar las propias ideas progresistas. Para no tener que decirse la verdad al espejo: mezcla de rateros de carteras de las damas y vendedores de peines truchos para el caballero, está carrindanga triste que finge astucia entre globos de colores, es cualquier cosa, menos el desprestigiado neoliberalismo. No estás combatiendo al capital ni sos el valiente capitán de la fragata, recién lo sos cuando llega Mariel y el capitán deja la gorra y sirve té. Con limón o a lo mejor café. .Después se suicida. Era un sensiblero, al final.



-No, mamá. No es cierto eso de Bordet.
-Pero si salió en el diario...
-Mañana lo van a aclarar, en un recuadrito. O dejar que la gente se olvide.
-¿Entonces es mentira que fue a la Corte Suprema junto al resto de los gobernadores?

La hipocresía planificada es efectiva, me digo, por un rato. Contradiciéndome a mí mismo. Revisando mis tesis. Entre tostadas con manteca. Café con leche.
Aunque, maticemos, terminan saliendo todos por la puerta de emergencia. Cuando se cae el telón. Quizás tarda, pero pasa. En el mientras tanto, les sirvió para ir tirando, quedarse en sus sillones melancólicos. Es otra de mis tesis. Tengo muchas tesis. Para todos los gustos.
Los sillones de la casa de gobierno, esos que aparecen en las fotos y los noticieros de Corea del Norte que pasan en Canal 9, esos sillones son melancólicos. Tienen una carga melancólica implacable y contagiosa. Aunque cumplen su cometido de escenificar el poder. Darle carnadura elegante. Al final, como en el cuento de Quiroga, hay algo atrás comiéndote las tripas. Sin que nadie te de un diagnóstico.

El paisaje social mientras tanto sigue en su mismidad gris. Jóvenes hurgando en los contenedores de basura, funcionarios estatales llenando las cervecerías de moda (puestas por otros funcionarios estatales) adolescentes cargando sus tres hijos caminando kilómetros hasta el hospital, para ser retadas por la desnutrición de sus hijos, otras adolescentes juntan firmas para frenar el fuego en el amazonas, el desempleo se duplicó y a nadie se le ocurrió  que algo se podría hacer, los salarios se esfuman bajo la percepción de que el dolar sube o baja cuando el dolar está ahí, es el peso el que se evapora y es tu salario el que desaparece, dejándote como consuelo que aún tenés salario. Si no te gusta, andá a pelearte con el pendejo que revuelve el contenedor por quién llega primero a los restos aún frescos de comida en la basura. Puede que los dos terminen detenidos, vayan a juicio abreviado y pasen un par de siglos en los campos de concentración de la provincia. Más vale aprovechá y comprate lo último en teléfonos para chimpancés, 80.000 cuotas sin interés, gentileza de tu gobierno amigo. Bah, con interés, pero al banco extranjero le paga Juan Pueblo.


Nosotros leemos ésto: