Cuando la política no es solo una mierda



Osvaldo Quinteros-. Hay escenas, casi fotográficas, de las jornadas electorales, que son emotivas. Hay datos para tener en cuenta. Hay avances y retrocesos. Y también es posible una mirada que, más allá de ganadores y vencedores, encuentre que lo importante realmente, está en otro lado.


Muchos adolescentes que tienen 16 años votarán por primera vez. Quizás no lo hagan en esta PASO (Primarias Abiertas y Obligatorias) dado que no se eligen los candidatos por falta de competencia interna, aunque los de ultraizquierda y de ultraderecha tienen la motivación de sobrepasar el obligatorio piso de 1,5% de los votos totales. Es decir, contando los votos en blanco, que pueden llegar a ser un porcentaje importante en estas PASO.
Los que nacieron en 2003 sino votan en las PASO podrán votar en las elecciones generales y en el balotage.

Hay una tendencia occidental -que se acentúa, dentro de occidente, en las clases medias y altas- a un envejecimiento del voto, lo cual explica en parte la derechización de Europa de estos últimos tiempos.
El envejecimiento del voto tiene que ver con la prolongación de la vida, el fin de las guerras en el continente, la equidad de género (ya no es una carga social para una mujer adulta no tener hijos)  y la baja natalidad. Aún cuando aumentan los ingresos para dar de comer a la prole, las parejas prefieren tener menos hijos.
Son parejas de gente grandes que no conocieron sus abuelos porque murieron en guerras fratricidas y éstos a su no conocieron a sus padres por guerras anteriores. Hoy no sorprendería a nadie que un niño francés o alemán hable de su bisabuelo vivo.
Sociológicamente, esta tendencia está llegando a la Argentina y explica por qué la mayoría de los mayores de 60 años votan a la centroderecha de Macri y por qué la mayoría de los jóvenes votan a centroizquierda de Alberto Fernández y Cristina. También hay varios datos económicos, históricos y políticos que explican esta especificidad.
Pero, como explicábamos en La Sociología Trucha del Periodismo este corte etario en sí no acaba el análisis, menos en Argentina, un país brutalmente desigual.
A grandes rasgos, los más pobres suelen tener más hijos (y estar en contra del aborto y, aunque se sepa menos, de la adopción) y de ahí se explica, en parte, el mayor voto al peronismo en estos sectores. En cambio, las amplias y diversas clases medias tienden a tener familias más chicas, más despolitizadas y con posiciones más liberales, por ejemplo, con el aborto.
A esto hay que sumarle un porcentaje de inmigrantes. Que modifica apenas el panorama sociológico. Una familia siria, que emigra y se queda sin nada, pero en su país -como era Libia e Irak- como existía cierta laicidad en relación a la región, las clases medias, que pueden llegar sin nada por su exilio forzoso, probablemente continuará con las pautas de la clase media en Siria, que son occidentalizadas, lo cual equivale a que puedan entrar en estos parámetros.
Un obrero boliviano, que nunca es de los más pobres de su país (que tiene una de las leyes más restrictivas para quienes quieran inmigrar a Bolivia, cosa curiosa) venderá parte de sus pertenencias, conseguirá trabajo y traerá su familia, que será numerosa.
Un asiático vendrá con su familia: en muchos casos, porque en China tuvieron una hija  mujer (que vale menos que un bebé varón) o un segundo hijo, lo cual estaba prohibido por el Partido Comunista que ejerce una feroz dictadura en ese país. Sus hijos, sin embargo, como se puede ver en Rosario y Buenos Aires, se integrarán a la escuela pública, tendrán amigos argentinos y probablemente, por pertenecer a la clase media alta o media plena, tarde o temprano adopten sus pautas. Lo contrario de la mayoría de los paraguayos y así sucesivamente.

Mientras tanto, la humanidad entera en sus 5.000 años de historia política clara y comprobable, vive uno de los períodos más largos de democracia en la mayoría de los países. Pero comparado con la historia, no deja de ser apenas una manchita blanca en un inmenso universo negro de tiranías de diverso calibre, alguna de las cuales aún siguen en pie.
Por eso el emotivo voto de los jóvenes de 16 años que optan -no es obligatorio para ellos- por primera vez, el voto de los hijos de inmigrantes nacidos acá, el voto universal, las colas donde ricos y pobres se juntan para votar, la agitada jornada de todos los fiscales de las distintas ideologías y partidos, es una jornada emocionante. Sea cual se el resultado.