Amia: miserables e hipócritas



Hugo Presman-. La dirigencia formal de los argentinos de origen judío, atraviesa desde hace ya varias décadas una degradación cuyo fondo siempre está lejano. Mentirosos, hipócritas; ejecutores de la política exterior del Estado de Israel; encubridores y cómplices del atentado a la AMIA; rendidos y subordinados ideológicamente a los sectores más reaccionarios de los EE.UU, convirtieron a la AMIA y a la DAIA en una prolongación partidaria del macrismo. En cada recordación de los atentados a la Embajada y la AMIA, se puede observar que han emprendido un camino de hipocresía y miserabilidades del que algún día tendrán que rendir cuentas. La muerte del fiscal Nisman permitió a esa dirigencia arrinconada contra las cuerdas, encontrar un subterfugio para pasar a la ofensiva para lo cual fue necesario convertir a un fiscal inepto en un héroe y elevarlo, en uno de otros tantos encubrimientos y falsedades, a la condición de la víctima 86 del atentado a la AMIA.
Mientras los presuntos propietarios de la calle Pasteur intentan ocultar sus trapisondas bajo el asfalto de la calle, las tres agrupaciones representativas de los familiares mantienen una dignidad notable. Ahí está hablando en la Plaza Lavalle, Diana Wassner, conocida durante 25 años como Diana Malamud, el apellido de su marido arquitecto, muerto en el atentado. Escuchemos su discurso “25 años parada en el mismo lugar”:



 “Estoy parada en el mismo lugar pero no soy la misma. Envejecí. Sonreí, amé, amo, sonrío. No escucho el estallido, no estaba ahí, pero escucho la muerte que sobrevoló al estallido. Siento la muerte. Huelo la muerte. Un miedo incontrolable se apodera de mí. Y sigo ahí parada aunque me pasó la vida pero nada en la vida logró mitigar ese miedo.
El miedo tiene que ver con la muerte, con el dolor, con el dolor por la muerte, con el dolor de todas las otras muertes que se juntan en esta.
Estoy parada frente al silencio mortal de la muerte. Estoy parada frente al edificio de AMIA desde el 18 de julio de 1994.
Estoy parada en el mismo lugar que hace 25 años, frente a mis dos bebés. Una me pregunta cómo va a hacer papá para ver si se le rompieron los anteojos. La otra se tapa las orejas, no quiere escuchar.
Yo sigo parada en el mismo lugar y tampoco quiero escuchar. No quiero ver. No quiero pensar, y mucho menos quiero enfrentarme a la vida que me espera, a la vida que nos espera a las tres. A la vida que les esperaba a los Reisfeld aún sin conocerlos; a la vida que les esperaba a los Lew; a los Chiesa, a los Galarraga, a la vida que nos esperaba a todos.
Estoy parada en el mismo lugar pero no soy la misma. Envejecí. Sonreí, amé, amo, sonrío.
Sigo parada en el mismo lugar y también sigo parada aquí, en esta plaza, en mi plaza, en nuestra plaza, en la plaza que tomó el sentido de la lucha. De la lucha por verdad y justicia.
La causa AMIA también sigue parada en el mismo lugar que hace 25 años, en la misma foja. Hasta hoy, 25 años después, no hay una sola persona que haya sido juzgada y condenada por el atentado. Aún hoy seguimos sin saber cómo, quiénes ni por qué volaron la AMIA.”



Ahora salgamos de esta plaza llamada Lavalle en homenaje al fusilador de Manuel Dorrego, y vayamos a la Casa Rosada. Ahí está el Presidente de la Nación Mauricio Macri recibiendo al presidente del Congreso Judío Latinoamericano señor Adrián Werthein, sobrino segundo de Gerardo Werthein, este último muy favorecido en los negocios inmobiliarios de Horacio Rodríguez Larreta  en la ciudad de Buenos Aires. El trato es diferencial. Le dice: “Querido ingeniero Mauricio Macri, gracias por abrirnos la casa del pueblo argentino y hacernos sentir con la esperanza de que finalmente habrá justicia, con la esperanza que no habrá impunidad…estamos en el camino correcto y estamos con Ud., y apoyamos el decreto presidencial que abrió un registro de organizaciones y personas vinculadas a actos de terrorismo que incluyó al Hezbollah. El Presidente del Congreso Judío Latinoamericano, cuya especialidad es caminar, con las rodillas agrega: “Esto pone a la Argentina como hace muchos años que no vemos, alineados con aquellos que aman la justicia, que proclaman la democracia. Este alineamiento internacional, muy criticado por algunos que integran la grieta (a mí no me asusta la grieta), estamos en el camino correcto y ese es el camino que tenemos que convalidar, que seguir, para encontrar que, con su liderazgo, las instituciones republicanas de la Argentina, a la que usted nos viene recordando y que hace muchos años que teníamos olvidadas, se fortalezcan”. Si quedaban dudas sobre sus preferencias acotó: “No todo es economía; es importante; yo sé que al momento de elegir, estas cosas son importantes, pero mucho más importantes son los valores”. El presidente argentino respondió: “Ratifico mi compromiso y el de todo mi equipo de gobierno con la verdad y la memoria”; y más adelante no podía faltar el fiscal Nisman: “Reconozco el esfuerzo y compromiso del fiscal Nisman. A más de cuatro años de su muerte queremos saber qué pasó con el fiscal y con su denuncia.”

MARIO CIMADEVILLA DESMIENTE A MACRI Y WERTHEIN


Radical, integrante del gobierno, ex integrante del Consejo de la Magistratura en su momento renunció con declaraciones como las siguientes: “Macri quería que pidiéramos la absolución de Mullen y Barbaccia; como nos negamos, vaciaron la unidad AMIA y pusieron a uno de la Comisión Directiva de Boca que lo pidió.”
Se refiere a la unidad que en nombre del ESTADO acusaba el ex Presidente de la  Nación Carlos Menem; el ex jefe de los servicios de inteligencia Hugo Anzorreguy; el ex Presidente de la DAIA (la organización política de los argentinos judíos), Rubén Beraja; el ex jefe de Policía Metropolitana  Jorge “el Fino” Palacios; Jorge Telleldín (presunto entregador de una fantasmal Traffic con la que se habría perpetrado el atentado); su mujer Ana Boragni; Víctor Stinfale, abogado de Telleldín, acusado de peculado; el juez y los fiscales que realizaron la investigación Juan José Galeano, Eamon Mullen y José Barbaccia; los ex agentes de inteligencia Patricio Finnen y Juan Anchezar; y el ex policía Carlos Castañeda (éste es el ex jefe de la División Protección del Orden Constitucional (POC) de la Policía Federal, condenado en el año 2005 a cuatro años de prisión por la desaparición de 66 cassettes de escuchas telefónicas, 13 disquetes y tres videos, además del borrado del contenido de la agenda de Carlos Telleldín y otras pruebas que se recogieron en los días inmediatamente posteriores al atentado, especialmente en el domicilio del armador de autos truchos).
Insiste Cimadevilla como ex titular de la Unidad Especial de Investigación del atentado, por si no quedó claro: “Que Israel o Estados Unidos por sus temas geopolíticos traten de usar AMIA a su favor, no lo reprocho; lo que critico es que el gobierno se presta a estas maniobras…El gobierno de Macri ha hecho una gran colaboración a la impunidad en el atentado donde pidieron las absoluciones de los fiscales Mullen y Barbaccia.”
Todo esto lo saben Mauricio Macri y Adrian Werthein, cómplices en el ocultamiento .
La abogada Mariana Stilman, de la misma unidad, de la Coalición Cívica, oportunamente presentó su renuncia porque se le pidió que no estuviera activa y porque no la dejaban acusar.

 HIPOCRESÍAS Y MISERABILIDADES

La única forma de alejarnos de esta verdadera antología del asco es volver a Plaza Lavalle. Escuchemos a Diana Wassner:
“Hoy hace 25 años, comenzaba una de las bolas de nieve judiciales más ensombrecidas de la historia de nuestro país. Una gigantesca maraña de mentiras y encubrimientos realizados y/o amparados por los diferentes poderes del Estado de antes y de ahora.
La causa principal AMIA, la que trata sobre el atentado propiamente dicho, sigue el derrotero de la impunidad más absoluta. Los vaivenes políticos, las soberbias personales, los secretos de la mal llamada inteligencia, la ambición desmedida, las complicidades, la avaricia, la gula de algunos, la pereza de otros, la indiferencia por los muertos y la crueldad de tantos, han contribuido a que hoy, 25 años después, siga cayendo sobre las espaldas de los familiares de las víctimas la responsabilidad de perseguir verdad y justicia. Responsabilidad que deberían ostentar los gobiernos. No alcanza con burbujas de ilusión cerca de cada aniversario, no es necesario hacer leyes a la medida de la causa AMIA, sólo es necesario investigar con seriedad, con voluntad, con constancia.
Por otro lado, la unidad fiscal AMIA, la UFI, hoy, 25 años después, se encuentra paralizada. No hemos recibido un solo informe de avance y de gestión desde la penosa asunción del nuevo fiscal Sebastián Basso hace algunos meses. Decimos penosa porque Basso es sobrino de la ex camarista Riva Aramayo, participante de las maniobras de encubrimiento en esta causa precisamente. Sabemos que ser sobrino no es delito, pero ¿es necesario poner a una persona que puede tener aunque sea un 0.001 por ciento de parcialidad? ¿No es la causa AMIA una causa demasiado maltratada, demasiado ensuciada, como para que se generen nuevas sospechas? Obviamente impugnaremos esta designación, nuevamente somos las víctimas las que tenemos que poner los puntos sobre las íes.
Del mismo modo, la Unidad de Investigaciones AMIA del Ministerio de Justicia, a la que al asumir Macri le dieron un rango de Secretaría de Estado y pusieron a cargo al radical Cimadevilla, hoy casi desmembrada, pasó a la órbita de Mariano Fridman. Antes abogado de la querella AMIA/DAIA, ahora devino en encargado del programa Verdad y Justicia. Todos buenos muchachos.
Queda clarísimo que mintieron cuando plantearon que hacían esto porque querían buscar justicia; lo hicieron porque negociaron puestos entre las distintas facciones de gobierno. Pero les salió un poco mal; no contaron con que esta Unidad iba a trabajar en la querella del juicio por el encubrimiento de manera seria. Entonces los borraron de un plumazo. El propio Cimadevilla es quien denunció en su momento el intento por parte del ministro de Justicia German Garavano, de encubrir la responsabilidad de los ex fiscales Mullen y Barbaccia en el encubrimiento de la investigación del atentado.
El gobierno de Macri, a través de su Ministro de Justicia, intentó no sólo cerrar la causa AMIA, sino que en el juicio por encubrimiento impulsó el salvataje de los imputados, amigos del poder. En 2017 ordenó a sus abogados querellantes que dejaran de trabajar para obtener justicia, hecho que fue denunciado por la abogada de la querella contratada por el Ministerio y también públicamente por nosotros. En igual sentido la querella AMIA/DAIA, en consonancia con su accionar cómplice y encubridor a lo largo de estos 25 años, tampoco acusó a los ex fiscales, hoy condenados.
El Grupo GERARD comenzó a realizar un trabajo de desclasificación de documentos de inteligencia, que aún no arroja resultados para la investigación. Aún falta mucho por desclasificar, es una deuda que el Estado sigue manteniendo. Los archivos no se han abierto en su totalidad. Los pocos avances que hubo respecto de las leyes de inteligencia, retrocedieron notoriamente durante esta última gestión.
Y para ocultar todo este encubrimiento, el gobierno muestra una constante actividad nacional e internacional, solo de efecto simbólico.
No alcanza con burbujas de ilusión, como es el caso del “juicio en ausencia” que el gobierno está impulsando, casualmente en consonancia con el 25 aniversario. “Casualmente” los familiares de las víctimas no fuimos consultados y “casualmente” ningún grupo está de acuerdo. Casualmente sólo a la DAIA le parece maravilloso.
Una idea más sencilla podría ser, antes que pensar en herramientas excepcionales o instrumentos legales ad hoc, restablecer la confianza perdida en nuestras instituciones. El juicio en ausencia es, por lo menos, un instrumento riesgoso, en cualquier caso.
Ahora, teniendo en cuenta la triste historia institucional de la causa AMIA y la forma en que se ha manipulado políticamente el caso, ese riesgo inherente a esa figura se multiplica en magnitudes inadmisibles.
Los atajos procesales en la causa AMIA fueron siempre utilizados para fraguar resultados y desviar la investigación. Esto fue lo que hicieron Menem, Galeano, Mullen y Barbaccia, entre otros. El Estado debería extremar los recaudos para restablecer la credibilidad y la confianza en nuestras instituciones. Sin esta credibilidad, cualquier resultado del proceso judicial será cuestionado y cuestionable. Con mucha más razón si se pretende recurrir, una vez más, a herramientas excepcionales.
No es aventurado pensar ahora que el gobierno pretende utilizar el juicio en ausencia para cerrar la causa AMIA para siempre.
Desde hace 25 años que se quiere cerrar la causa AMIA para siempre. Por esta razón es que inventaron culpables falsos, por esta razón omitieron investigar pistas, por esta razón es que ocurrió el encubrimiento.
Casi 20 años tardó la Justicia argentina en dictar una sentencia contra los responsables del encubrimiento. El pasado 3 de mayo los jueces del Tribunal Oral Federal 2, Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Costabel presentaron los fundamentos de su veredicto.
Los jueces dieron por probados los delitos que se juzgaron y reconocieron que todos los condenados formaron parte de una amplia maniobra encubridora que selló la impunidad en la causa. Además hicieron hincapié en que estos delitos deben ser considerados como “graves violaciones a los derechos humanos” por su conexidad con el atentado a la AMIA y la negación del derecho a la verdad ocasionada.
Celebramos que el tribunal haya dado por probados los delitos que desde hace años venimos denunciando y que reconozca que, en conjunto, formaron parte de un encubrimiento planificado y deliberado. Es positivo también que los haya considerado “graves violaciones a los derechos humanos”. No obstante no acordamos ni con las explicaciones respecto a las absoluciones ni con las condenas, que consideramos bajas.
Son inadmisibles las absoluciones de algunos de los imputados, fundamentalmente las de aquellos sin los cuales las maniobras de encubrimiento no hubieran sido posibles. Nos referimos al ex Presidente Carlos Menem, al ex presidente de la DAIA Rubén Beraja, al ex comisario Jorge Fino Palacios, al ex espía de la Sala Patria Patricio Finnen.
El TOF 2 podría haber dictado una sentencia ejemplar y no lo hizo. Perdió su oportunidad y no estuvo a la altura de las circunstancias. Como si necesitase quedar bien o salvar a algunos, negociar condenas y absoluciones con otros, ceder a presiones y terminar de una vez con el tema.
Para los familiares de las víctimas el veredicto representa una vulneración de nuestro derecho a la verdad y a la justicia, y lo apelaremos. Los jueces perdieron una oportunidad fundamental de hacer historia en la causa AMIA. Si bien no es nuestro rol ni nuestra responsabilidad como familiares, parece que la historia la tendremos que seguir haciendo nosotros.
Nosotros fuimos los que tuvimos que recurrir a la justicia internacional por la imposibilidad de encontrar justicia en nuestro país. Hoy, 20 años después, esperamos un informe de fondo que llevará al Estado argentino ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Costa Rica.
25 años del asesinato de nuestros familiares y amigos. 25 años de tristezas, de luchas, de emociones, de enojos, de frustraciones, de denuncias, de reclamos, de dolor.
Una vez más, 25 años después, seguimos exigiendo verdad y justicia. Es nuestro derecho y es la obligación del Estado argentino proveerlas.
25 años. 25 años que nos encuentran parados aquí. En esta plaza. Acompañados. Rodeados de una calidez que nos impulsa y nos ayuda a seguir. Gracias a todos ustedes por hacer que nuestras vidas sean mucho mejores. Gracias por apoyarnos y acompañarnos siempre. Gracias por permitirnos llorar en sus abrazos. Gracias a aquellos periodistas que visibilizaron nuestra lucha y no están dispuestos a mentir. Gracias por el apoyo incondicional que recibimos del CELS, de Amnesty. Gracias a las Abuelas y Madres por marcarnos el camino. Gracias a los maravillosos y comprometidos abogados que tuvimos y tenemos. Gracias compañeros y amigos de Memoria Activa por poner el cuerpo, el tiempo, la garra, la constancia, el pensamiento crítico, el acompañamiento. Gracias a todos por ayudarnos a que nuestra lucha, esta lucha de todos, tenga sentido.
Le seguiremos apostando a la vida, a la verdad y a la justicia.
Justicia, justicia perseguiremos.”

Ahí está la enorme diferencia. Los familiares apuestan a la vida, la verdad y la justicia.
Los estados: Israel, EEUU y el argentino apuestan al direccionamiento y el ocultamiento.
Las autoridades formales de los argentinos-judíos, a tapar sus propias complicidades y a ser prolongación de los intereses israelíes y norteamericanos. Y ahora a jugar como aliados estratégicos del macrismo, del cual varios dirigentes comunitarios hoy son funcionarios.
Ante semejante coalición de poderosos intereses, la verdad está sepultada, lo más probable en forma definitiva, bajo los escombros del antiguo edificio, sobre el cual se construyó el nuevo. Pero eso, a pesar de todos los intentos, no puede ocultar las hipocresías y miserabilidades.