A La Cámpora le fue mejor con Bordet que con Urribarri



Gerardo Pressman-. Paradojas de la política, la "estudiantina", obtuvo más cargos de jerarquía y relevancia legislativa (lo que no es menor, porque implica el aval electoral del pueblo, no un decreto de designación en el cargo) durante el segundo mandato de Bordet, que durante el segundo mandato de Urribarri. En el primer mandato de ambos, La Cámpora no obtuvo ningún cargo legislativo.

Pasaron las PASO donde no iba a pasar nada y PASÓ todo. Alberto Fernández fue electo presidente junto a su vice, Cristina Kirchner. Los dos senadores nacionales de Entre Ríos por la mayoría son del peronismo.
Una paradoja: durante el gobierno del principal kirchnerista entrerriano Sergio Urribarri, La Cámpora solo obtuvo una diputación provincial y abandonó rápido la agrupación para irse con Scioli, vaya personaje ese tal Pablo Mendoza, que así se llamaba.
Con el gobierno de Bordet, que llegó a tratar de "estudiantina" a La Cámpora, hoy tienen un diputado provincial electo -Juan Manuel Huss- y ni más ni menos que una senadora nacional, la actual concejal de Paraná y diputada provincial electa, Estefanía Cora. Si asumía la diputación provincial y dejaba el lugar para otra mujer de La Cámpora, el poder de esta agrupación, que no es masiva en Entre Ríos, se hubiera extendido.

Leer esta situación en clave meramente ideológica -por ponerlo en términos sencillos: Bordet es más camporista que Urribarri- es un error. Son los avatares de la política y la negociación. Lo cual no deja de ser llamativo y paradójico al mismo tiempo. Sobre todo teniendo en cuenta que La Cámpora de Entre Ríos, a diferencia de su comportamiento en otras provincias, no fue hacerle caso al gobernador cuando éste apoyaba al macrismo. Y fueron muchos los que estuvieron tres años enamorados de Macri, Bordet no fue la excepción sino más bien la regla. La Cámpora de Entre Ríos se plantó contra Macri aún en aquellos momentos difíciles y se bancó los insultos y desprecios del gobernador sin replicarle en los mismos duros términos, tal y como hubieran festejado en los medios porteños de derecha donde Bordet era habitué.

El contundente triunfo provincial de Bordet y el contundente triunfo del kirchnerismo en el país, que tendrá un lote de legisladores impactantes, dos gobernadores -de las provincias más grandes: Buenos Aires y Mendoza- y los exitosos acuerdos sellados, llevaron a que se entierre este pasado que no es remoto, fue ayer nomás.



Lo que estaba en juego era demasiado como para peleas menores, porque en última instancia, la mayoría del peronismo está más cerca doctrinariamente del Frente de Todos que de Juntos por el Cambio, cuya debacle quedó desnuda cuando la Reina movió las torres y alfiles provinciales para sellar acuerdos en cada distrito y luego entronizar al Rey, Alberto, como presidenciable, diluyendo la tercera vía que no era más que una división del peronismo con los siempre oportunistas buscabancas del Partido Socialista. Y al ajedrez se juega de a dos.
Lo curioso es que antes de empezar la partida, las blancas del gobierno presentaron tablas. Las negras del peronismo no cayeron en la trampa de soplarlos para que caigan en jaque mate.

Nosotros leemos ésto: