Una estafa a 200 mt de las autoridades



Lucas Carrasco-. Saliendo de trabajar en la radio, la encuentro a mi madrina. Hacía un tiempo -ahora, que el tiempo se nos achica- que no la veía. Conversamos sobre ésto y lo otro y lo inevitable en la gente mayor: cosas de la salud.



Entonces, me cuenta que andaba bien, que los análisis le daban todo bien, etc. Excepto por un dolor (¿real, imaginario? ya verán el por qué de la pregunta) en la espalda. Y que iba al "quiropráctico" a que se lo solucione. Y que la iba a retar porque ya le dijo que no debía andar con tanto peso, pero a ella le gusta caminar y comprar cosas.
No hice ningún comentario. Llevaba una cartera grande, un paraguas y una bolsa de compras. No soy médico, pero supongo que una persona que vive sola, está jubilada y tiene cierta edad, no hace mal en "andar caminando de acá para allá con mucho peso". Ella es más baja que yo, que soy bajo.

Hace dos semanas discutía con mi madre. Porque iba a ir a "quiropraxia". Por mí, con su plata, que vaya a ver una bruja, alguien que tira las cartas o que se la patine en el casino (mi madre, al igual que yo, jamás entró a un casino), me da igual. Pero la quiromagia, además de ser una estafa, es peligrosa. Se lo dije.
-Pero si en calle Corrientes hay uno que...-me retrucó. Con el clásico "a mí me funciona", que también argumentan los que creen en la danza de la lluvia, el horóscopo y las promesas electorales.
La quiropraxia es una estafa, insistí y argumenté. Explicándole su historia, sus fundamentos, haciendo hincapié en su base filosófica: la inteligencia innata -estoicamente estúpida- y los peligros que acarrea. Me miraba con cierta desconfianza. Agarré un viejo diccionario. Busqué a ver si estaba la palabra. Estaba. Explicaba, brevemente, lo que acabo de narrar. Por si quieren saber más, acá está el enlace de Wikipedia.
Salí, esa vez, de la casa de mi vieja, confundido. ¿Cómo puede ser que una persona informada, que lee cinco libros por semana -es docente jubilada, por supuesto, no tiene el presupuesto para comprar tantos libros, por eso acude a la biblioteca popular, donde mis cinco hermanos y yo somos socios, así puede sacar cuantos libros quiera- caiga en esta superchería? ¿Será que no sabe (ni quiere) manejar internet? Mmm: acaso internet es una fuente fiable...sí, cuando uno es culto y sabe cómo buscar.

En calle Corrientes, mi madrina, diminuta, directamente no tiene internet ni computadora y, al igual que mi madre, tampoco teléfono celular. Hace un buen tiempo se jubiló. Es abogada. Devota católica.
¿Cómo es que, gente así, puede caer en esa trampa y qué se puede hacer para evitarlo?
Nada, pensé. Enfrente está la Secretaría de Salud municipal, a tres cuadras la provincial. A 500 metros los juzgados -pero mi madrina ¡es abogada!- para iniciar de oficio la causa por ejercicio ilegal de la medicina y estafas. Aunque el psicólogo y psiquiatra con el cual hacían las pericias que llenaron de pobres los campos de concentración de la democracia, luego de 20 años trabajando en el Poder Judicial su esposa denunció que tenía menos títulos que yo en el boxeo. Efectivamente, el señor no había ni terminado la secundaria, con lo cual estaba al nivel intelectual del lumpenaje judicial pero no lo habilitaba para andar decidiendo la vida y la muerte de las personas que nacieron con un color de piel medio oscurito.
Así que seguí caminando, saludé a mi madrina -no me puse en pedagogo, total es evidente que este chanta o esta chanta aún no ha matado a nadie, así que debe ser inofensivo, como cualquier brujo o mago- y le deseé suerte. Ella entró al manosanta, que queda al lado de la principal sede de la Universidad Provincial y enfrente de otra universidad provincial que es más escuelita terciaria que la otra. Terminé sonriendo. Bienvenidos al África. 

Nosotros leemos ésto: