¿Qué es la posverdad?



Lucas Carrasco-. Posverdad deviene del prefijo "pos", que significa "posterior" y es un correlato del posmodernismo, es decir de la etapa posterior/impugnadora/emergente a la modernidad, aunque sus raíces pueden datarse en la historia griega antigua (con los sofistas, por ejemplo) su sistematicidad nació en la modernidad y adoptó varios nombres para el mismo fenómeno, que sufría naturalmente leves variaciones, hasta arribar a la costa de la popularización, donde ya no quiere decir nada. La paradoja, entonces es que posverdad es una posverdad.

Trataré de explicarlo fácil. Una problemática que recorre la historia de la filosofía (y de otras ramas del saber conexas...o sea, casi todas) es el problema de la verdad. Hay distintas escuelas de pensamiento, desde las más radicales -que son las hegemónicas hoy- que descreen de la posibilidad de una verdad única, hasta las más conservadoras, cuyo postulado es que lo que es, es. Punto. Demasiado fácil para que sea cierto.
El asunto no es menor a la hora de un análisis político, una postura ideológica o una forma de pararse ante la ciencia. Incluso, una cosmovisión del universo en el que vivimos exige a los humanos, sean o no conscientes de ello, una definición sobre la verdad.
Atentos a este estallido de concepciones diferentes, el antagónico de la verdad, en cambio, tiene mayor consenso. Porque la mentira -tal es el antagonismo semántico, no filosófico- implica en el emisor la consciencia de que no se está diciendo, deliberadamente, la verdad.
La mentira no es lo mismo que la posverdad. Por eso el correlato con el posmodernismo. En la modernidad, la mentira estaba clara y se podía emparentar, como si fueran hijos "naturales", con la equivocación. En el posmodernismo, la cosa es más compleja.
Antes que nada: no vivimos, de manera tajante, ni en la modernidad tardía o no, ni en la posmodernidad o no. Vivimos en ambas y antojadizas periodicidades. Con culturas emergentes que tropiezan con las culturas consolidadas.


Un ejemplo, real, de posverdad. Un amigo, gran escritor, hombre de la modernidad (no líquida), racional, informado, me cuenta que está haciéndose un "tratamiento" de acupuntura para un pie que, al igual que yo, tiene jodido de hace décadas. Mi enojo no se hizo esperar. Estas cosas me sacan de quicio. ¿Cómo es que, alguien como él, puede creer en esa tontería, que además es peligrosa? Le mando por mail, conteniendo la furia y el desengaño -uno imagina que sus amigos son de determinada manera, bah, uno imagina que son como uno los imagina- unos textos científicos y videos sobre la farsa de la acupuntura.
A las dos semanas, nos encontramos en Bs As. En medio de la charla, le pregunto qué le pareció el material que le mandé. "No lo vi", me respondió.
¿Cuál es la posverdad, acá? Que no le dio la menor importancia a si la acupuntura era mera charlatanería o era un tratamiento "médico alternativo". Le daba igual, porque a tal tía le funcionó.
Que a una tía de mi amigo "le funcione" importa exactamente lo mismo que los múltiples trabajos científicos. Según él, ni la ciencia miente, ni su tía tampoco. Aunque sostengan radicalmente lo contrario.
Una pluralidad de verdades en el shopping conceptual del universo intelectual que funciona como un autoservicio y se reserva el derecho de admisión para la contradicción, la evidencia, el error, y la capacidad de acumular saber a través de la equivocación (eso es el ensayo y error, señores) convive con los tópicos más aceitados de nuestra vida cotidiana.
Eso es la posverdad.
No tiene nada que ver con las redes sociales.
En todo caso, el Doctor Google es la tía que nos da la razón en todo. De una cosa o de la contraria, según tengamos ganas. La que elijamos previamente.

Conceptualizar la posverdad es inútil, si no se parte de una escuela que defina la verdad. Y además de inútil, peligroso. Porque quién podría arrogarse el derecho a sancionar dónde termina la verdad y empieza la posverdad. ¿Un Ministerio de la Verdad? ¿Un grupo de diarios que publican horóscopos y tranzan con la Cámara Electoral dejar afuera a los medios que no sean de derecha? ¿Tres multinacionales oligopólicas que venden pescado podrido al por mayor?
Que lo resuelva la política.
Siempre hay que preservar la libertad, sobre todo, en pos de la igualdad de oportunidades.