Por qué no hay clima de campaña



Alexis Gravier-. Entre Ríos, como muchas otras provincias, tuvo su comicio más importante ya, que es la elección de gobernador e intendentes, junto con los legisladores locales.
A esto se suma la alta polarización -casi un 80% del voto se concentra en las dos fuerzas principales-, a que no hay contendientes internos en las PASO, a que la llamada "causa de los cuadernos" acotó el aporte económico empresarial y la llamada "causa dolores" acotó el dinero negro que la SIDE pone para operaciones periodísticas.
Si a este conjunto de factores le incluimos la tendencia mundial a la apatía hacia lo público y a decidir el voto en la semana previa a los comicios, terminamos de entender por qué no hay clima electoral, por fuera del acotado circuito de los politizados.
Los pocos cargos en juego, aún en las provincias, como Entre Ríos, donde se eligen senadores nacionales, hacen que haya necesariamente, menor movilización. Y que los medios locales directamente ignoren el tema, dejándole a los medios nacionales, que son los más interesados en esta contienda por razones empresariales, toda la cobertura principal.
Las dos fuerzas principales, a su vez, se ampliaron con la incorporación de Alberto Fernández y Miguel Pichetto, candidato a presidente del Frente de Todos y a vicepresidente del Frente Juntos por el Cambio. A su vez, esas dos fuerzas, cambiaron de nombre para intentar borrar en parte su pasado.
Este conjunto de decisiones se tomaron pensando en enfriar la campaña. Porque ambos apuestan por el voto menos intenso, menos ideologizado, que es el que termina de decidir las elecciones.
Impera entonces el mensaje moderado. Lo que contribuye a enfriar las expectativas.
La crisis económica y social, a su vez, hace inviable las campañas costosas y ampulosas, así que hasta los gastos se tratan de disimilar y dotar a los candidatos de una imagen de austeridad.
La calma relativa porque el dólar está controlado, influye también de manera decisiva.
Así las cosas, es probable que luego de las PASO haya un nuevo impulso al debate y la sociedad se ponga en "modo electoral", pero por ahora, lo que reina es el desinterés. Lo cual es lógico si uno piensa en el extenso calendario político, que suele cansar a la gente que no está politizada. Recordemos que estos ciudadanos son la amplia mayoría y son los que en última instancia terminan incidiendo de manera estratégica en el resultado electoral. Más aún en una campaña pareja, como indican las encuestas que es esta campaña electoral.


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